La Casa de Don Bartolo. /Foto: Isaac Muñoz

Lugares llenos de historia en Querétaro

Conoce los mitos que albergan las casonas y calles de Querétaro, como la Casa de la Zacatecana, La Casa de Don Bartolo, la historia de La Campana Encantada o la de ‘La señora de los gatos’

Giovanna Cancino

La Casa de la Zacatecana

La Casa de la Zacatecana es un museo que exhibe piezas de arte desde la época virreinal hasta principios del siglo XX. Es un bello edificio que impone por su arquitectura; sin embargo, hay una historia oscura que retumba en sus paredes.

Se dice que en esa casa se escuchan ruidos y pasan cosas extrañas debido a que en su interior se cometieron tres crímenes. En ese lugar vivía una pareja originaria de Zacatecas; aparentemente se trataba de un matrimonio feliz y de buen estatus social. El esposo, quien se ausentaba mucho por temas de negocios, descuidó a su mujer y esta encontró refugio en uno de los empleados domésticos de la mansión.

Fue tanto el rencor de la zacatecana que mandó a matar a su esposo a manos de su amante. Posteriormente, al crecer los rumores ante la ausencia del dueño de la casa, la mujer decidió matar a su amante y enterró los cuerpos juntos. La tragedia incrementó cuando vecinos hallaron a la mujer muerta y apuñalada; no obstante, tras enterarse del adulterio, la misma gente la colgó y la exhibió en el patio de la casa, donde después encontraron los cuerpos de ambos hombres en estado de putrefacción.

La Casa de la Zacatecana. /Foto: Isaac Muñoz

La Sombra de Maximiliano

Existe la creencia de que, si asistes a las 12 de la noche al Panteón de los Queretanos Ilustres, puedes encontrarte con la sombra de Maximiliano de Habsburgo, hombre que fue emperador de México y fusilado en el Cerro de las Campanas.

Este rumor nació debido a que en ese entonces había un hombre que se encargaba del cementerio de esa iglesia, pero un día fue sorprendido cuando trabajaba, pues escuchó que alguien lo llamaba por su nombre, al voltear observó una sombra a la que no se le distinguía su cara. Asustado, salió corriendo, pero al ver que la sombra estaba más cerca, sus piernas dejaron de responderle. Cuando la sombra lo alcanzó, le puso algo en su mano, le cerró el puño y el hombre se desmayó.

Al día siguiente, sus amigos lo encontraron tirado en el pi – so, lo llevaron a que lo revisara un médico, pero fue imposible abrirle el puño. Tres días des – pués, el hombre despertó y les enseñó lo que el ‘fantasma’ le dio una moneda de oro con la imagen de Maximiliano de la época cuando fue emperador. Meses después, el encargado del cementerio supo que el cuerpo de Maximiliano permaneció un tiempo en el Templo de la Santa Cruz.

La sombra de Maximiliano. /Foto: Isaac Muñoz

La Casa de Don Bartolo

En el edificio donde se encuentran actualmente las oficinas de la Secretaría de Educación Pública, a mediados del siglo XVIII se realizó un acto que hasta hoy es difícil de creer. Cuenta la leyenda que quien fuera el dueño en ese entonces, Bartolo ‘el Segoviano’, hizo un pacto con el diablo para obtener riquezas y llenar de lujos a la mujer de la que, se cree, estaba enamorado: su hermana, quien vivía con él.

Don Bartolo cada año sacaba la casa por la ventana con motivo de su cumpleaños y hacía un brindis especial con motivo de una fecha específica, que era el 20 de mayo de 1701. Ningún invitado sabía la razón y les parecía extraño, ya que era un día muy lejano para ellos.

Llegó esa fecha y se escuchó un disparo. Al día siguiente, los vecinos, al ver que nadie salía de la casa, avisaron a la policía, que al llegar se encontró con una escena escalofriante. La hermana del ‘Segoviano’ había sido estrangulada, al parecer por su hermano; Bartolo estaba pegado al techo con el cuerpo quemado pidiendo piedad. Tras hacerse un exorcismo, el cadáver fue bajado y vieron un letrero que decía: “Castigado, por hipócrita, asesino y ladrón”. Después, entre sus cosas hallaron un escrito donde hacía un pacto con Satanás, a quien vendió su alma a cambio de riquezas.

La Casa de Don Bartolo. /Foto: Isaac Muñoz

La Campana Encantada

La actual Campana de Jalpan, construida a finales del siglo XVIII en España con oro y plata de México, tiene una historia detrás que ha causado revuelo.

Se cuenta que sus sonidos se percibían con una gran armonía y que se encontraba en la Catedral de Madrid. Para sorpresa de aquellos a quienes les gustaba escucharla, la campana comenzó a repicar sola el 15 de septiembre de 1810, pero en esa ocasión se escuchó tan fuerte y alegre que llamó la atención de todos los vecinos del lugar. Desde entonces, el resonar de la campana fue diferente cada día, a veces sonaba con gran júbilo y en otras ocasiones, triste, lo que causó desconcierto en la población.

Se despejaron algunas dudas cuando un joven español que llegó de México informó de la lucha de independencia que había iniciado en la Nueva España, noticia que coincidió con los cambios de la campana.

Por esta razón, el rey de España decidió tirarla al mar y se dice que mágicamente llegó hasta el Templo de Concá.

La campana encantada. /Foto: Especial

La señora de los gatos

Doña Tencha fue una mujer adinerada y de buen corazón que vivió en la casa que actualmente alberga a la Secretaría de Turismo. Era una mujer soltera con discapacidad, por lo que usaba una silla de ruedas. Con el pasar de los años, a pesar de ser una persona alegre, no pudo sobrellevar la soledad que le implicaba el no tener pareja.

Tencha suplantó esa falta de amor con animales y comenzó a rescatar gatos abandonados en la calle hasta que su casa quedó repleta de mininos. Sin embargo, el destino le tenía preparada una jugada fatal. Doña Tencha no pudo controlar su silla de ruedas y cayó al suelo, no consiguió incorporarse y sus gritos de auxilio no fueron suficientes para que alguien la escuchara.

Al pasar de las semanas, los vecinos decidieron avisar a las autoridades y al tocar y no notar señales de Tencha ingresaron al domicilio. La escena fue brutal, hallaron el cadáver de la mujer magullado, sin partes de su piel y sangre esparcida en todo el piso. La sorpresa fue aún mayor cuando al mirar los hocicos de los animales se percataron de que se la habían comido. Por ello, dicen que aún se oyen gritos y maullidos tras esa tragedia.

La señora de los gatos. /Foto: Especial

Procesión de las ánimas

Si piensas visitar San Sebastián Bernal, no puedes pasar por alto la creencia respecto a la Procesión de las Ánimas, la cual está llena de misterio, porque en ese lugar existe una capilla para orarles a estos seres, a los que no hay que tenerles miedo.

Se dice que solo quienes se atrevan acompañarlas a media noche tendrán un periodo de suerte, debido a que esta leyenda no es tomada como paranormal.

Se cree que, si se ora por estas almas, te devolverán el gesto cuidando a tus seres queridos de todo peligro.Incluso hay un museo que alberga una recopilaciónde relatos de creyentes y participantes de las procesiones.

Lejos de la fe o certeza que muchos puedan referir a este tema, el lugar es un museo que, por excelencia, forma parte de la historia de colonización del país. Dentro de la capilla hay mucha tranquilidad y, si bien la zona está llena de relatos, todavía hay gente devota que participa en procesiones destinadas al descanso eterno de las ánimas del purgatorio.

Procesión de las ánimas. /Foto: Especial

 





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