Foto: iStock

Pequeños rebeldes: Disciplina firme en casa



Los padres deben aplicar ante sus hijos autoridad basada en el afecto, es la paciencia, coherencia y consistencia la clave para darle la vuelta a un menor que intenta salirse con la suya

Giovanna Cancino

A veces por más que los padres se empeñen en educar a sus hijos, en establecer reglas y límites, hay niños que insisten en desafiar a la autoridad con sus conductas, sobre todo cuando no consiguen lo que quieren .
Sin embargo, hay otros factores que deben tomarse en cuentan como los trastornos de déficit de atención con hiperactividad y negatividad desafiante.

El psicólogo clínico infantil Fernando Lara Poot asegura que, en caso de que el menor padezca dichos trastornos, será muy difícil para los padres aplicar disciplina en ellos. “Los trastornos aumentan la rebeldía, los niños no van a querer seguir reglas, hacer caso, serán muy inquietos y eso dificultará que tengan disciplina”, comentó el psicólogo.

Conforme el menor va creciendo y forjando su carácter,
 las cosas empiezan a cambiar; por lo general, ya no harán todo lo que sus padres les digan, pero hay otras situaciones que pueden causar que tengan actitudes rebeldes. Puede ser el nacimiento de un nuevo hermano, la separación de sus padres o el cambio de escuela o de ciudad.

Foto: iStock

Un niño rebelde o agresivo es así porque no puede controlar sus impulsos o sentimientos de enojo. A los dos o tres años suelen decirle no a todo, porque quiere comunicar que tiene sus propios deseos.

De los cuatro a seis años, empiezan a reconocer normas básicas y hábitos. Sin embargo, les gusta mandar, hacer notar su autonomía y suelen enojarse ante los fracasos.

A partir de los siete años, comienzan a influenciar los grupos sociales y basan el éxito y la felicidad en tener una buena imagen de sí mismo. Cuando están convencidos de lo que quieren hacer o decir, son capaces de desafiar a la autoridad.

Es el reproche un distractor

Cuando los hijos se niegan a hacer algo que les piden sus padres suelen utilizar el reproche, el cual es una vía para evitar que se le pongan límites. Lara Poot recomienda ignorarlos, así como las excusas, quejas y arrebatos; que hay que hacerles ver que así no conseguirán lo que quieren, pues lo que se ha decidido es lo correcto para ellos.

“Cuando desobedecen, es mejor utilizar consecuencias que castigos. Los castigos tienen un tono negativo, las consecuencias no, ya que estas pueden ser positivas; es decir, si el niño obedece, entonces tendrá consecuencias que le favorecerán”, comentó el especialista.

El psicólogo recomendó que, cuando los menores contestan de mal modo, hay que mantenerse al margen y no responder igual. Se debe mostrar preocupación y explicarle que no está mal que se enoje, pero sí sus malas palabras y darle alternativas para que no vuelvan a ocurrir.

“Cuando pida las cosas de forma grosera y con gritos, no hay que cumplirle sus deseos hasta que lo diga como debe ser. A veces el niño solo necesita que se le oriente”, mencionó Fernando.

Es la paciencia, coherencia y consistencia la clave para darle la vuelta a un menor que intenta siempre tener la razón o salirse con la suya pensando solo en su propia satisfacción. Cuando se portan mal en lugares públicos, los padres deben mantener la calma y hasta llegar a casa hablar con ellos en privado afrontando el problema con tranquilidad, sin gente mirando y acordando reglas de conducta.

“Es necesario una disciplina firme, pero no rígida. Una disciplina amorosa, es decir, aplicar la autoridad con afecto. A veces sí se necesita terapia para enseñarles a los papás cómo manejar berrinches agresivos, cuando golpean, rompen cosas o empujan. También, deben aprender a manejar los sentimientos de los niños, ya que deben cuidar la parte emocional y afectiva”, agregó el especialista.

Consejos

  1. Actuar con firmeza, pero sin autoritarismo.
  2. Establecer normas claras adecuadas a la edad del niño
  3. No entrar en la provocación ni ceder ante sus negativas a obedecer, y aplicar las consecuencias.
  4. Solo avisar una sola vez; de lo contrario, significa una oportunidad para seguir desobedeciendo.
  5.  No contradecirnos ni contradecir a nuestra pareja con los límites o las consecuencias que ponemos.
  6.  Ser un ejemplo, evitar gritar, criticar y menospreciar.
  7. Compartir tiempo en familia, entender qué le puede estar preocupando (miedo, celos, problemas con los compañeros).

LRR





Deja una respuesta

avatar
  Suscribete  
Notificación de
/* ]]> */