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Foto: Francisco Roblero e Isaac Muñoz

Recorre la historia a través del arte de Querétaro

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El Museo Regional de Querétaro guarda desde piezas prehispánicas hasta el ataúd de Maximiliano de Habsburgo

Giovanna Cancino

Dedícale un día entero a conocer lo que le dio identidad a Querétaro

Hay lugares en la ciudad, como el Museo Regional de Querétaro, llenos de historia y de una riqueza cultural inimaginable que incluso no basta solo un día para recorrer lo, conocer todo lo que albergan sus salas y paredes.

Este sitio es el más antiguo de la ciudad, fungió como el Convento Franciscano de Santiago y obtuvo el reconocimieno de museo en 1936.

Desde sus inicios, en el siglo XVI, representó el centro rector de la vida social de Querétaro. En el siglo XVII, se convirtió en un conjunto religioso, fue usado como cuartel durante conflictos armados y tuvo usos civiles y comerciales después de las Guerras de Reforma.

El 4 de diciembre de 1928, fue entregado al Gobierno del estado para establecer un Museo de Arte Religioso Colonial y una Escuela de Artes y Oficios. En 1935, fue otorgado a la Secretaría de Educación Pública.

Foto: Francisco Roblero e Isaac Muñoz

Conversión en museo

Fue Germán Patiño quien reunió los primeros trabajos de protección del patrimonio queretano, lo que le permitió abrir las puertas del Museo Regional en 1936.

El origen de sus colecciones se remonta a la primera década del siglo XX, la cual está conformada por pinturas de la Academia de San Carlos, así como muebles, cerámicas, indumentaria, fotografías, documentos, armas y esculturas, que cuentan la historia de Querétaro y de México.

Actualmente ofrece siete salas permanentes, tres salas temporales y tres corredores de pintura virreinal, asegurando recorridos con una producción histórica y artística de la entidad queretana, a lo largo de los diferentes periodos en los que se conformó la ciudad.

Destaca tu belleza con lentes a tu medida

Lo que encontrarás en sus salas

  • Sala 1 – Querétaro prehispánico: Muestra las tres principales regiones que conforman Querétaro y en las cuales se hallaron evidencias y restos arqueológicos de las culturas precolombinas.
  • Sala 2 – Pueblos indios de Querétaro: Aquí conocerás la diversidad cultural, manifestada en la sociedad, tradiciones, religión, y cultura popular, y también distribuida en la zona de Tolimán, Amealco y una parte de la Sierra Gorda que colinda con San Luis Potosí.
  • Sala 3 – Sala de sitio: Serás testigo de la evolución del antiguo convento, desde su construcción en el siglo XVI y sus distintos usos como un centro religioso, un cuartel en el siglo XVIII, un colegio, una vecindad y un comercio, hasta llegar a ser un museo en el siglo XX.
  • Sala 4 – Querétaro virreinal: Este espacio está dedicado al esplendor y auge de Querétaro durante los siglos XVI y XVIII, cuando fue catalogada la tercera ciudad del reino por la abundancia y la riqueza que detonó la profusión artística y arquitectónica como la que se puede ver en el Centro Histórico, así como la producción agrícola y ganadera que es aún importante.
  • Sala 5 – Querétaro en la historia mexicana, el surgimiento de una nación: Este sitio abarca los nuevos ideales, textos neoliberales que llegaron a América por los que Querétaro tuvo un papel predominante para la independencia de México, como la participación de Josefa Ortiz de Domínguez. También se muestra la versión crítica de los hechos, la guerra en la que se sumergió el país, así como su vulnerabilidad, con la firma del Tratado Guadalupe-Hidalgo, que significó perder parte del territorio de la nación.
  • Sala 6 – Querétaro en la historia mexicana, la difícil construcción de la modernidad: Enfocada en el periodo de reforma y el segundo imperio, así como el fusilamiento de Maximiliano de Habsburgo, que permite una regeneración y la promulgación de la Constitución en 1917.
  • Sala 7 – Sala magna: Consta de una pinacoteca de maestros novohispanos del siglo XVI al XVII. Contemplarás pinturas de Miguel Cabrera, Juan Correa, José de Ibarra y Luis Juárez.

Sus corredores

  • Miguel Cabrera: Pintura virreinal en la que se cuenta la vida de San Ignacio de Loyola con piezas hechas en medios puntos con óleo sobre lienzos que datan del siglo XVII para el Colegio de San Ignacio de Querétaro.
  • Ángeles pasionarios: Portan distintas alegorías, instrumentos vinculados a la Pasión de Cristo, como la Flagelación, el Camino al Calvario, la Crucifixión, con elementos iconográficos de excelente calidad.

Pasado y presente, en un mismo lugar

Un espacio para todos

“La sala más importante es el museo en sí, ya que cuenta con una riqueza arquitectónica, sus dimensiones son bellísimas y vale la pena recorrerlo”, dijo en entrevista el director del Museo Regional de Querétaro, Ramón Avendaño Esquivel.

También, platicó sobre la oferta que existe para artistas en distintas variedades. “Nos gusta renovarnos en contenido en nuestras salas temporales. Ya es un espacio para artistas, colectivos o temáticas, ya sea a través de investigadores o de arte contemporáneo que se asocian al qué hacer del museo”, comentó Avendaño Esquivel.

Salas temporales

Dos exposiciones fotográficas están vigentes. Una es ‘Barrios tradicionales convergencias visuales’ (hasta la segunda semana de septiembre), que consta de una colección de imágenes sobre los barrios que integran el primer cuadro de la ciudad, como La Cruz, San Francisquito, San Sebastián, Santa Ana, San Roque y otros.

“Esta muestra surgió de una convocatoria abierta bajo el #hacerbarrio, de la cual se obtuvieron materiales ‘amateur’ y profesionales y de gente que no era fotógrafa, pero que tenía material histórico de los barrios, que nos lo hicieron llegar y lo integramos para mostrar la trayectoria que han tenido desde el siglo XVI hasta hoy en día”, compartió el director y agregó: “Es importante no solo por el sentido de añoranza, sino por los retos que existen actualmente frente a la gentrificación y crecimiento urbano”.

La otra exposición es ‘De circo y maroma’, un trabajo de Gabriela Olmedo en conjunto con el Circo Atayde en que, a través de nueve años, documentó la vida circense y fue atestiguando la evolución del lugar. “Consideramos al circo como un barrio flotante, que va por distintas ciudades y que, al igual que cualquier barrio, tiene sus propias problemáticas. El circo es un lugar de identidad para todos desde la niñez o episodios familiares, es un sitio entrañable y Olmedo, a través de un registro riguroso y cercano, capturó las emociones y el día a día de la gente que ahí labora, no solo en el escenario, sino tras bambalinas, que es donde radica la riqueza de la exposición”, declaró Ramón Avendaño Esquivel.

Campamento cultural

Una actividad favorita de los niños es ir de campamento durante el periodo vacacional. Este museo ofrece durante tres semanas que tus hijos menores de cinco a 15 años de edad acudan con el propósito de conocer la historia de arte del estado. “En esta edición, contamos con la participación de 42 niños y el grupo se llamó ‘Fundadores’. Se les habló sobre el Querétaro en la época virreinal, el bullicio, la ciudad, la vida diaria, la religión, el ajuar doméstico, etcétera”, mencionó el director Avendaño.

A ponerse ‘coquetos’ con el Rock & Roll

Los menores realizaron trabajos manuales como marcos barrocos, hasta un ajuar de mesa con una simulación de talavera poblana, baúles que les permitió regresar a esa época. Incluso montaron una obra de teatro en las que representaron un “cuadro vivo” de la pintura ‘La Virgen del Apocalipsis’, hecha por Miguel Cabrera en 1975.

Otros talleres Para adultos mayores, existe el taller ‘Conociendo y haciendo’, que tiene una duración de mes y medio con una sesión a la semana, tiempo en el que toman conferencias y talleres con el fin de que redescubran el museo. En el taller ‘Cazando la imagen’ se ofrecen sesiones teóricas sobre el uso de la cámara y se realizan recorridos para captar imágenes, las cuales al final se muestran en una exposición dentro del museo.

Foto: Francisco Roblero e Isaac Muñoz

Piezas imperdibles

Ramón Avendaño compartió obras que considera imperdibles al momento de recorrer el museo.

  • ‘La olla polícroma’: Hecha a base de una técnica francesa que consiste en embutir color en la cerámica. Proviene de San Juan del Río, donde hubo uno de los asentamientos prehispánicos más importantes en el estado.
  • ‘El trabajo de reproducción de la capilla’: Concentra todo el pensamiento y la cosmovisión de pueblos en un espacio reducido. Se trata de una explosión de contenidos que reflejan la religiosidad.
  • ‘El Cristo de caña’: Con grandes dimensiones del siglo XVI, es una de las piezas virreinales más antiguas en el museo.
  • ‘Apostolado de Cristóbal de Villalpando’: Pintor más importante del siglo XVII con un trabajo reconocido sobre lo que fue la Nueva España.
  • ‘Mapa de la jurisdicción de Cadereyta’: Testimonio gráfico de la distribución de las capellanías y poblados que tenían estos territorios.
  • ‘La Guadalupana’: Está hecha con lienzo, pintada bajo vidrio y la mesa de la firma del Tratado de Hidalgo. • ‘El ataúd de Maximiliano y la pintura de La Piedad’: Fue mandada hacer por la madre de Maximiliano

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