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Foto: Francisco Roblero

¿Cómo detectar dolor en mi perro?


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Es esencial que los propietarios sepan identificar y estar atentos a aquellas señales o comportamientos con los que las mascotas pueden manifestar el dolor y pedir ayuda.

Al ver que las mascotas quejarse y sentir dolor, es común querer intentar aliviarlo con remedios caseros o medicamentos para consumo humano; lo que posiblemente no saben es que, aunque lo hagan con la mejor intención, en lugar de ayudarlo, podrían perjudicar seriamente su estado de salud. La automedicación es peligrosa tanto en humanos como en animales.

De acuerdo a cifras oficiales, en México, el 57 por ciento de los dueños han automedicado en algún momento de su vida a sus mascotas, convirtiéndolo en una práctica sumamente arraigada en el país, debido a que muchos creen que ciertos dolores pueden ser “aparentemente” controlables por ellos mismos; lamentablemente, es hasta que hay una afección mayor que compromete la vida de la mascota, cuando deciden llevarlo al veterinario.

A propósito de ello, el Médico Veterinario y Gerente Técnico Nacional del segmento de Animales de Compañía de la farmacéutica veterinaria Boehringer Ingelheim Animal Health (BIAH), Felipe Bedoya,  señaló que algunos de los problemas más comunes que presentan las mascotas debido al suministro de medicamentos de uso humano sin una revisión previa por parte de un especialista son los efectos secundarios que pueden provocarles tales como: intoxicación, diarrea, vómito, sangrado interno y, en casos extremos, la muerte.

Bañar perro
Los perros también se enferman. /Foto: iStock

“Si bien muchos antiinflamatorios, antipiréticos o antibióticos para el ser humano pueden contener los mismos principios activos que los veterinarios, los compuestos químicos se sintetizan y degradan de forma distinta, pudiendo ser tóxicos para algunos, además de que las dosis y reacciones son diferentes entre una especie y otra”, enfatizó el especialista.

Además detalló que es esencial que sus propietarios sepan identificar y estar atentos a aquellas señales o comportamientos con los que pueden manifestar el dolor y pedir ayuda.

“Cuando los perros están adoloridos son renuentes al movimiento, se lamen la zona lastimada y tienen la cola caída y encogida; en casos de molestia abdominal, es frecuente la postura encorvada o de plegaria”, señaló.

En este sentido, precisó, no apegarse al tratamiento puede agravar el problema aumentando la posibilidad hospitalizaciones, así como hacer más lenta y costosa la recuperación del animal.

Foto: Pilar Pérez

En este sentido, se han emitido tres recomendaciones para que los propietarios tengan la mejor atención hacia sus mascotas:

  1. Mantenerse atento a sus actitudes: Revisar principalmente si el perro tiene problemas moverse, expresiones como rostro cabizbajo, mirada fija, indiferente u ojos vidriosos; actitudes agresivas sin causa aparente; falta de apetito, dificultad para dormir, respiración alterada, debilidad, cansancio, temblores, sumisión e, incluso, búsqueda de afecto constante.
    En caso de que esté en recuperación por alguna intervención, se debe notar si no hay síntomas anormales o distintos a los descritos por el especialista
  2. Nunca auto medicar: Para los perros no hay sustancias inocuas. Ante cualquier malestar, la recomendación es asistir de inmediato con un médico veterinario que pueda auxiliarlo con un tratamiento o medicamento selectivo que no ponga en peligro su vida. 
  3. Hidratarlo y alimentarlo: Parte esencial de tener un tratamiento completo y una recuperación temprana está en ofrecer a la mascota una alimentación óptima e hidratación constante. Pregunte a su médico cuál es la mejor dieta para un perro que está convaleciente.


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