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Jorge Septién, experto en seguridad, da estrategias para atacar la extorsión

La facilidad para adquirir chips para celulares propicia que se complique identificar números telefónicos que se dedican a extorsionar.

Samantha Álvarez

En entrevista con am, Jorge Septién, quien se ha desempeñado como asesor en seguridad y un referente para los medios de comunicación en el tema de terrorismo, comentó que no existen cifras reales sobre la extorsión en México, sin embargo las cifras extraoficiales hablan de cientos de miles de llamadas que se realizan en el país, ya que desde cada celular utilizado para extorsionar se hacen más de 100 llamadas por día.

La facilidad para adquirir chips para celulares propicia que se complique identificar aquellos números telefónicos que se dedican a extorsionar ya que cuando un número es bloqueado simplemente se realiza un cambio de chip y se regresa a la práctica.

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Septién dijo que, deben existir regulaciones en cuanto a la venta de chips ya que se adquieren con relativa facilidad y los operadores ya no solicitan datos de las personas que los adquieren, como lo hacían en años anteriores. Debe existir una base de datos para saber quién compra y quién vende el aquellos números que son utilizados para extorsionar.

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La sociedad debe hacer presión para que los legisladores formulen leyes que hagan responsables a las compañías telefónicas y apliquen mejores controles en la venta de sus equipos. Aclaró que no se trata de pelear ni de limitar el acceso a las nuevas tecnologías. Sin embargo, es importante hacerlo de manera controlada.

Cómo prevenir ser víctima de secuestro

Las cifras de secuestros reportadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública es inexacta ya que se basa únicamente en las carpetas de investigación y no existe una cifra que dé cuenta de aquellos casos que no se denuncian. Además, diversos grupos delictivos cuya fuente de ingreso era el trasiego de droga ahora participan directamente en el secuestro.

La ejecución de un secuestro presenta síntomas previos antes de concretarse. La sociedad puede alertar acerca de estas acciones reportando conductas sospechosas, como automóviles sospechosos estacionados afuera de un lugar por un tiempo prolongado o personas extrañas que realizan preguntas muy específicas sobre la rutina de los vecinos de una comunidad.

Otras acciones que pueden ser sospechosas, son las que se identifican como la fase de logística, que contempla la compra de teléfonos celulares en cantidades anormales y la renta de diversos inmuebles que posteriormente funcionarán como casas de seguridad.

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Los criminales pasan por otra etapa previa antes de concretar un secuestro, la fase de vigilancia, en donde recaban todos los datos de las posibles víctimas, la ruta por la que transitan todos los días, la forma de estacionarse, el tiempo que tarda en ingresar el auto al domicilio y la puerta permanece abierta.

La fase final antes de cometer un secuestro se trata de la valoración de cuatro factores: la posibilidad de tomar por sorpresa a la víctima en la ruta diaria o la posibilidad de ingresar al domicilio; el acceso a recursos económicos, por el beneficio directo que pueden obtener por cometer el ilícito; el nivel de riesgo que la posible víctima representa, ya que puede tratar de repeler un ataque y la facilidad para escapar después de perpetrar el crimen.

Cuando estos factores se presentan de forma armónica, existe un gran riesgo de ser secuestrado, independientemente de ser una persona que tenga un mayor poder económico que otra. De esta forma deciden quién es la víctima.

Los empresarios pueden tomar ciertas medidas para evitar ser víctimas de secuestro, la principal es tener cercanía con la sociedad y las autoridades para conocer sus preocupaciones y de esta forma diseñar un protocolo eficaz que reduzca la probabilidad de secuestro en su persona.

Turismo 4.0: Ciberseguridad turística

Una de las prácticas más comunes y difíciles de perseguir es el llamado ‘Turismo delincuencial’, un modus operandi en donde un grupo de personas de otros estados llega a Querétaro, principalmente la capital del estado, haciéndose pasar por ciudadanos comunes y rentan casas en lugares zonas donde existe un estatus social alto solo para vigilar a sus posibles víctimas.

Jorge Septién considera que la mejor estrategia es la comunicación entre los miembros de la comunidad y a su vez con las autoridades para dar indicios de alguna actividad sospechosa y hacer que se involucren de manera directa.

OHH 





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