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Convierte vino en agua para ayudar a comunidades escolares

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El Programa de Agua Segura en las Escuelas consiste en implementar mecanismos de tratamiento de aguas, para que quienes asisten a los colegios estén protegidos contra enfermedades gastrointestinales

En el municipio de Teopisca, una pequeña escuela rural celebra la llegada de agua limpia, los niños corren una y otra vez a llenar sus recipientes contenedores con agua pura para beber y se lavan las manos aunque estén muy limpias, hasta hace poco, las instalaciones de esa institución carecían de agua limpia.

Reina Pérez es parte del comité de padres de familia de la escuela, tiene 34 años de edad y seis hijos, a todos los ha tenido en esa escuela y es por eso que se sumó a la organización de la vida escolar, que en su opinión se ha modificado mucho desde la implementación del programa Agua Segura en las Escuelas, debido a que antes los niños no tomaban agua pura y constantemente se enfermaban de diarrea y vómito, lo que provocaba que faltaran a la escuela.

“Nosotros estamos muy contentos, ya se compusieron los baños, se puso una tapa en el tanque, antes se ensuciaba mucho porque era de madera, ahora ya estamos mejor, los niños están felices, nosotros también como padres de familia porque nuestros niños ya toman agua limpia, tenemos más protegidos a nuestros hijos”.

Como miembro del comité de padres de familia, Reina refiere que con esta iniciativa tanto los padres de familia como los niños han aprendido cosas que antes no sabían como el lavado correcto de las manos antes y después de ir al baño, así como la importancia de tomar agua y que además ésta sea limpia.

La primera etapa de este programa, que va de 2015 a 2017 fue implementado en 68 escuelas rurales de Chiapas y Oaxaca con el apoyo de la Fundación Emilio Moro y otros socios estratégicos, y busca dotar a escuelas que carecen de agua entubada de sistemas de tratamiento y desinfección del vital líquido.

Marisol Vargas es maestra multigrado de la escuela que estrenó este sistema, ella atiende a pequeños de primero, segundo y tercer grado, aunque se cuenta con una plantilla escolar de 53 niños.

“Son niños indígenas, la situación contextual de ellos es delicada porque son personas que han sido desplazadas de sus lugares de origen, aquí vienen a fundar, a hacer una nueva historia, pero es un lugar en donde no tienen ni siquiera agua, y deben buscar la manera de sobrevivir “.

El sistema tiene mes y medio de haber sido puesto en operación y se requirieron diversos trabajos; a fines del año pasado, se comenzaron las gestiones con la organización civil Cántaro Azul, que comenzó los trabajos para acercar agua limpia a esta escuela desde el principio del ciclo escolar.

En esa comunidad no hay agua y tienen que pedirla a los mantos acuíferos de otra comunidad cercana; sin embargo, “tienen que hacer ellos sus pagos, cubrir ciertas cuotas, bloqueos carreteros si no les quitan el agua, que se concentra en una cisterna en donde a como llegue la reciben porque no tienen otra manera, a menos que sea por captación de agua de lluvia”.

Explicó que este apoyo es importante para la escuela y refirió que antes de la instalación de este sistema los niños iban muy sucios y a partir de los trabajos de concientización llegan más aseados debido a que son más cuidadosos de los beneficios de contar con una higiene adecuada.

“‘He visto cambios en ellos, desde que llegan más limpios a la escuela hasta para verificar que los garrafones estén llenos, antes de irse a su casa rellenan sus botellas porque a veces los papás no tienen dinero, pareciera que es algo absurdo no tener dinero para un garrafón pero la gente realmente no lo tiene, tienen que comprar otras cosas, agarran su agua y como sea la cuelan, la hierven, hacen lo que tengan que hacer pero no tienen acceso a un garrafón de agua”.

Añadió que los niños se han adaptado de muy buena gana a este sistema y nadie les ha tenido que insistir en rellenar sus contenedores o lavar sus manos porque en realidad están emocionados con la llegada del agua limpia a su escuela.

“Los adultos consumen mucho refresco embotellado, no tienen para agua pero siguen consumiendo el refresco embotellado, pensé que costaría mucho que los niños tomaran agua natural pero no, pareciera que fue un acto divino que dijeron todos a tomar agua y los niños van y toman”.

En un principio la planta docente había estimado que la alta ingesta de agua por los niños de esa escuela sería un asunto pasajero ante la novedad del nuevo sistema, sin embargo, “los niños siguen tomando agua, si antes era un garrafón al día, ahora es garrafón y medio, hasta dos al día de agua, los niños están teniendo un cambio, queremos que se les vuelva un hábito el consumo del agua”.

El presidente de la fundación Emilio Moro, José Moro, explicó a Notimex que la organización comenzó sus operaciones en México en 2015 con un enfoque puntual en el agua debido a que es uno de los problemas más recurrentes en el mundo, los daños colaterales de falta de agua son tremendos, añadió.

Así, la fundación con diez años de trabajos ha realizado importantes incidencias en países como Sri Lanka, Nicaragua y con jóvenes excluidos de la región; ello, señaló debido a que la región “nos ha tratado muy bien, en especial México nos ha tratado con mucho cariño, con mucho respeto, y eso a mi me haría pensar que por qué no podríamos ayudar este tipo de proyectos “

Así, fue como buscaron alianzas como Cántaro Azul y de 2015 a 2017 se trabajó con 68 escuelas en Chiapas y Oaxaca con atención a más de diez mil niños beneficiados por el Programa de Agua Segura en las Escuelas, que consiste en implementar mecanismos de tratamiento del vital líquido, para que quienes asisten a los colegios estén protegidos contra enfermedades gastrointestinales y que puedan beber agua segura.

Detalló que al contar con agua limpia en las instituciones escolares reduce la incidencia de enfermedades gastrointestinales y con ello el ausentismo escolar; además, dijo que se trata del tercer proyecto apoyado por la Fundación Emilio Moro que realiza actividades filantrópicas en México desde 2015 y se han destinado alrededor de dos millones de pesos en apoyo a las escuelas del país.

“Tenemos que hacer mucho más y tenemos que contarlo para que esto repercuta a la sociedad, con poco se ayuda mucho, incluso muchas veces hay personas que les gustaría ayudar y simplemente se trata de establecer los canales y los métodos para recaudar dinero y que pueda llegar a mucha más gente necesitada”.

La directora del Programa Agua Segura en Escuelas, de la Fundación Cántaro Azul, Paloma Mejía, explicó a Notimex que la organización busca asegurar el derecho al agua y saneamiento tanto en escuelas como en comunidades; a su vez, la iniciativa ha trabajado en más de cien escuelas, en su mayoría en Chiapas, aunque también hay algunas en Oaxaca, Morelia y Puebla.

Se trata de atender las necesidades de consumo de los más pequeños al proveer de mecanismos para que tengan agua limpia así como de acceso a sanitarios dignos, aunado a incidencias para fomentar el cambio de hábitos, la higiene y por ende mejorar la salud de las comunidades rurales.

Recordó que este proyecto se creó en 2015 para garantizar acceso en escuelas donde no se instalan bebederos debido a que no tienen agua entubada. También se tienen programas de captación de agua de lluvia, con la que se han atendido entre 15 mil a 20 mil niños.

Esta labor se ha realizado con diferentes alianzas como Gonzalo Río y la Unicef que ha ofrecido atención a escuelas afectadas por los sismos de septiembre pasado, además de los apoyos de la Fundación Emilio Moro.

“No sólo se trata de llegar con infraestructura, sino de complementarla con actividades pedagógicas, realización de talleres, distribución de cuadernillos de agua, higiene y saneamiento y la conformación de comités escolares que verifiquen que siempre haya agua en los salones”, explicó Mejía.

Los montos de inversión que requiere cada escuela son tan variables como las necesidades de cada una y oscilan entre los 50 mil y los 200 mil pesos por colegio “no es demasiado el dinero que se invierte y es muchísimo el beneficio que se tiene, sobre todo en la salud de los niños “.

“Tenemos una competencia muy grande con las compañías refresqueras, es una cuestión de sabor como de status beber un refresco, sin embargo estamos trabajando para eso, para tener una competencia digna con las refresqueras, aunado a que el Estado debe asegurar el acceso a agua segura en todas las comunidades”, finalizó.

Notimex

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