India se propone armar un espectáculo épico para recibir a Trump
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India se propone armar un espectáculo épico para recibir a Trump

Foto: Especial

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El presidente de Estados Unidos visita hoy la  ciudad occidental de Ahmedabad en su primera visita diplomática a India

Jeffrey Gettleman/Vindu Goel

En los caminos abunda la actividad: mujeres que levantan baldes de arena, equipos de trabajo que colocan el alquitrán fresco y un ejército de barredores que se hacen cargo de los residuos, además de un nuevo muro que se está construyendo frente a un barrio pobre, presuntamente para ocultarlo de la vista de los paseantes.

Está programado que el presidente Donald Trump aterrice en la ciudad occidental de Ahmedabad hoy en su primera visita presidencial a India, y el primer ministro Narendra Modi ha planeado un espectáculo épico. La ciudad se está limpiando por completo y se ha programado que miles de seguidores de Modi permanezcan de pie por horas en las calles bajo los rayos del sol para ondear banderas y vitorear a un presidente al que nada le gusta más que atraer multitudes.

Se trata del segundo acto de una amistad en ciernes entre los dos hombres, mandatarios de las democracias más pobladas del mundo. El año pasado, Trump y Modi compartieron escenario en Houston en un evento llamado ‘¡Hola, Modi!’. Este nuevo encuentro, denominado ‘Namasté Trump’, más o menos tiene la misma traducción que el de Houston.

Sin embargo, detrás de la camaradería proyectada yace una realidad más compleja. EUA e India son socios estratégicos, en gran parte debido a sus preocupaciones mutuas por China, pero todavía no llegan a un acuerdo en cuestiones cruciales. Incluso un pequeño acuerdo comercial que se suponía que sería el evento más importante de este viaje colapsó. “Nos han estado golpeando muy fuerte durante muchos muchos años”, dijo Trump sobre India la semana pasada.

Sin embargo, se apresuró a añadir: “Realmente me agrada el primer ministro Modi”.

Modi parece haber convencido a Trump a pasar dos días en India con su promesa de escenificar un espectáculo enorme y muy controlado, centrado en Trump, quien dijo que le han dicho que habrá una multitud de entre cinco y siete millones de personas flanqueando las calles para saludarlo.

Los funcionarios de Ahmedabad afirman que la cifra no llegará a tanto, y que estarán esperando a Trump en un nuevo estadio de cricket, el más grande del mundo, donde este celebrará un mitin. Trump es popular en India, donde es visto como un líder fuerte, duro contra el terrorismo, a favor de los negocios y amigo de Modi. Los dos comparten una marca similar de política divisoria y populista.

La forma en la que el Gobierno indio eligió presentar la visita -no como una cumbre de altas potencias, sino como un ‘Namasté Trump’, que es una continuación de “¡Hola, Modi!”- parece señalar que será un ejercicio de relaciones públicas, aunque uno memorable.

Para ambos líderes, es una distracción bienvenida. Trump está ansioso por pasar página tras la conclusión de su juicio político y a Modi le encantaría un descanso de las protestas por una nueva ley contra la ciudadanía musulmana que ha intensificado las tensiones entre la mayoría hinduista y la minoría musulmana en India.

Modi también ha sido criticado por su mano dura en Cachemira, el territorio de predominio musulmán atrapado en una controversia entre Pakistán e India desde hace generaciones. Al recorrer toda esa distancia para ver a Modi, Trump le habrá dado su aprobación  cuando su liderazgo es cuestionado.

Ha habido más dudas en los últimos seis meses sobre el compromiso de India con la democracia de las que realmente hemos visto en toda la historia de la relación indo-estadounidense”, comentó Bruce Riedel, un miembro sénior del Instituto Brookings.

Sin embargo, agregó: “La buena noticia para India es que la última persona en el mundo que puede decir algo al respecto en estos temas es Donald Trump”.

La familia Trump está involucrada en más proyectos inmobiliarios aquí que en ningún otro lugar fuera de Norteamérica y, como demostró Trump con el mitin ‘¡Hola, Modi!’ en septiembre, está dispuesto a ir tras el voto indoestadounidense. No son una población enorme -suman unos tres millones-, pero son ricos y votaron contra Trump en 2016.

India y Estados Unidos claramente se necesitan uno al otro, pero Ashutosh Varshney, director del Centro para Asia del Sur Contemporánea de la Universidad de Brown, describe la relación como “dos aspirantes a amigos”.

Incluso si algunas cuestiones complicadas continúan, la visita sin duda demuestra la importancia estratégica de India. “Cualquier visita presidencial es importante por definición; es el nivel más alto de diplomacia que tenemos”, comentó Alyssa Ayres, investigadora del Consejo de Relaciones Exteriores.

THE NEW YORK TIMES/FOR


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