Estados Unidos, Irán y un juego en el que nadie gana
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Estados Unidos, Irán y un juego en el que nadie gana

El resultado ha sido un “perder-perder” y el conflicto está lejos de concluir, ya que el saldo no luce bien para ningún bando.

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Ambos países se declaran victoriosos públicamente y evalúan por separado lo que han perdido y ganado en un conflicto que ya suma 20 meses

Max Fisher

Tras retroceder del borde de la guerra, los dirigentes de Estados Unidos e Irán bien podrían estar evaluando lo que han ganado y lo que han perdido en un conflicto que se ha librado durante 20 meses.

Con la intención de reducir las hostilidades y conscientes de las presiones políticas en sus países, ambas partes están declarando la victoria públicamente. No obstante, según los analistas, las evaluaciones objetivas tal vez no sean buenas.

Desde que Trump se retiró del acuerdo nuclear de Irán e impuso sanciones demoledoras a su economía en mayo de 2018, inició un ciclo de la aplicación creciente de la ley del talión. Como consecuencia, ambos países han sufrido pérdidas en asuntos importantes.

Según los analistas, a pesar de que cada uno ha tenido ganancias, estas han sido modestas en comparación con las pérdidas. En su mayoría, los aparentes triunfos han perjudicado al otro bando sin obtener ganancias claras y concretas.

El resultado ha sido un evidente “perder-perder”, afirmó Dalia Dassa Kaye, quien dirige un centro de política de Medio Oriente en RAND Corp., un grupo de investigación apartidista.

Aunque parece que el conflicto está lejos de concluir y podrían pasar meses o años para que se descubran sus implicaciones, hasta ahora “el saldo no luce bien para ninguno de los dos bandos”, señaló.

Estados Unidos ha visto más retrocesos que avances en sus ambiciones de aumentar las restricciones al programa nuclear de Irán, de acabar con el empleo de las fuerzas asociadas a Irán y, lo más radical de todo, de reconfigurar el equilibrio de poderes en Medio Oriente en detrimento de Irán.

A Irán le fue un poco mejor con sus objetivos de asegurar su influencia en la región, así como de rescatar la apertura diplomática internacional y la exención de sanciones económicas que le había otorgado el acuerdo nuclear hasta que Trump se retiró.

Este episodio de casi dos años es una lección sobre los límites de las teorías de los conflictos de suma cero, las cuales sostienen que la pérdida de un adversario invariablemente es la ganancia del otro. En este caso, un recuento de las ganancias y las pérdidas principales de cada bando, resumidas a continuación, indica que la intensificación de las hostilidades de Estados Unidos y de Irán han dejado a cada bando en una situación peor.

LA LUCHA POR MEDIO ORIENTE 

Gran parte del conflicto se ha desarrollado en medio de los esfuerzos de Estados Unidos por restringir el empleo de fuerzas asociadas a Irán y por revertir la creciente influencia de ese país en la región.Es difícil identificar ganancias de Estados Unidos en esta área.

Las acciones de Estados Unidos aún no han modificado el empleo de grupos asociados a Irán ni lo han persuadido para que se retire de la región. En cambio, la actividad de los representantes iraníes ha aumentado. Tal vez las amenazas han consolidado la creencia de Teherán de que el conflicto con Estados Unidos es una lucha existencial que hacen con más fuerza.

Además, a pesar de la enorme importancia de la decisión de Washington de matar al general Qasem Soleimani, todavía no se demuestra que este acto haya cambiado la conducta de Irán o el equilibrio de poderes en la región.

“Los asesinatos por sí solos no eliminan las amenazas ni resuelven las disyuntivas políticas o estratégicas a largo plazo”, escribió Dahlia Scheindlin, analista israelí. “No hay nada que sustituya una solución política”, afirmó. Por otra parte, las pérdidas estadounidenses han sido más evidentes en la región.

Matar a Soleimani en suelo iraquí dio lugar a que el Parlamento de Irak aprobara un proyecto de ley que exige que los soldados estadounidenses salgan del país. Aunque no queda claro si los estadounidenses se marcharán, las relaciones de Washington con ese país están gravemente deterioradas.

Este alboroto también ha puesto en duda los esfuerzos dirigidos por Estados Unidos contra el grupo militante del Estado Islámico.

Además, los aliados del golfo Pérsico como Arabia Saudita han buscado reducir hostilidades con Teherán, ante el temor de ser arrastrados a un conflicto más extenso. Esto ha dejado a Estados Unidos con menos aliados.

Aunque parezcan probables, las ganancias iraníes en la región siguen siendo teóricas. Teherán podría llenar el vacío que dejaría el retiro de los soldados o cualquier ruptura diplomática entre las ciudades de Washington y Bagdad.

El enojo en las calles de Irak por la influencia iraní ya existía. Las represalias de Irán por la muerte de Soleimani –disparar misiles a bases militares en Irak que albergan a soldados estadounidenses–difícilmente fueron una muestra de respeto a la soberanía iraquí.

La muerte de Soleimani originó una avalancha de sentimientos nacionalistas en Irán. Sin embargo, con la economía de Irán en ruinas, estos son pasajeros, señaló Kaye. “Persisten las presiones internas y las posibilidades de disturbios”.

A pesar de que su asesinato “con seguridad perjudicará algunos de sus proyectos primordiales”, escribió Scheindlin, hay pocas razones para creer que Irán cambiará su conducta. Los extensos servicios militares y de inteligencia del país  son grandes y sofisticados como para que la muerte de una persona conlleve cambios radicales.

En resumen, al parecer siguen prevaleciendo las características generales de la política del poder de Medio Oriente. Tanto Estados Unidos como Irán se han debilitado.

EL PROBLEMA EN MATERIA NUCLEAR

Trump se retiró del acuerdo nuclear de 2015 con las aseveraciones –refutadas por los inspectores internacionales y por sus propios dirigentes militares y de inteligencia– de que Irán buscaba adquirir un arma nuclear. Se comprometió a detener esto y a imponer restricciones más estrictas.

Irán se ha concentrado en el alivio económico y diplomático. Las ganancias estadounidenses en el tema nuclear aún no se han materializado. Irán sigue estando lejos de someterse a más restricciones nucleares de las previstas en el acuerdo de 2015. Pero, las pérdidas estadounidenses van en aumento.

LRR


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