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Kim Jong-un: Estados Unidos tiene hasta fin de año para hacer una propuesta que logre destrabar negociaciones

Choe Sang-Hun

Kim Jong-un, el dirigente norcoreano, ha dicho que Estados Unidos tiene hasta el final del año para hacer una nueva propuesta que logre destrabar las negociaciones, hasta ahora estancadas, para desnuclearizar la península coreana.

El plazo inminente –sobre el que Corea del Norte ha advertido en repetidas ocasiones– lleva la amenaza implícita de que el país podría retomar su conducta preocupante del pasado y terminar la suspensión autoimpuesta de las pruebas nucleares y el lanzamiento de misiles de largo alcance capaces de llegar a algunas ciudades de Estados Unidos. El 28 de diciembre lanzó dos cohetes de corto alcance, su 13ª prueba con cohetes o misiles desde mayo.

“Nos encontramos sentados en la cima de un volcán activo”, comentó este mes durante una conferencia en la Universidad Yonsei en Seúl, la capital de Corea del Sur, Robert L. Carlin, un antiguo negociador nuclear en el Departamento de Estado y observador de Corea del Norte desde hace mucho tiempo, al describir una situación en rápido deterioro en la península. “No tenemos mucho tiempo para retroceder”.

El mes pasado, Corea del Norte advirtió que el Gobierno de Trump ni siquiera debería “soñar con” hablar de la desnuclearización sin eliminar primero sus políticas “hostiles”, las cuales incluyen las sanciones económicas asfixiantes. Prometió un “castigo ejemplar” si Washington no respeta el plazo de final del año.

Parece que los altos diplomáticos estadounidenses no comparten esa urgencia. Para ellos, solo se trata de una pose.

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“No recuerdo que se hubiera establecido una fecha límite. ¿Estamos hablando de los norcoreanos?”, les dijo el mes pasado a los reporteros en Tokio David R. Stilwell, secretario de Estado adjunto para asuntos de Asia Oriental y del Pacífico, al admitir que no tenía conocimiento sobre la fecha límite. “Pero yo diría que los norcoreanos fanfarronean mucho”.

Cuando Washington se ha referido al plazo de enero, lo ha calificado como una fecha límite “artificial”. Eso hace que los analistas teman que estalle otra crisis en la península coreana.

Corea del Norte no ha sido explícita sobre lo que podría suceder después del 31 de diciembre, pero Kim ha advertido que encontrará un “nuevo camino”, si Washington persiste con las sanciones e intenta presionar para que se firme un acuerdo de desnuclearización inaceptable.

Algunos analistas señalan que la fecha límite demuestra lo mucho que Kim desea un acuerdo para poder prometerle a su pueblo el levantamiento de las sanciones y la reconstrucción de la debilitada economía del país. Señalan que las declaraciones cada vez más urgentes de Corea del Norte en las últimas semanas tienen como objetivo presionar a Washington para que regrese a la mesa de negociaciones con una propuesta más flexible.

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Los norcoreanos están diciéndole a Estados Unidos: ‘Tendremos que hacer algo muy malo a menos que hagas algo por nosotros para finales del año, así que por favor ayúdanos a detenernos’”, dijo el mes pasado Kim Hyung-ki, exviceministro de unificación de Corea del Sur, durante un foro en Seúl.

Según los analistas, el “nuevo camino” de Kim podría ser retomar las pruebas de los artefactos nucleares y los misiles balísticos intercontinentales (o ICBM, por sus siglas en inglés). Con frecuencia, Trump ha presumido la suspensión de las pruebas, diciendo que es el logro más grande de su diplomacia intermitente con Kim. En fechas recientes, Estados Unidos y Corea del Sur decidieron posponer un ejercicio conjunto de la fuerza aérea que ha inquietado a Corea del Norte.  

Si Corea del Norte lanza otro misil de largo alcance, provocará más sanciones por parte de las Naciones Unidas. También generaría reacciones severas de Washington, tal vez incluso un retorno a las amenazas del tipo “fuego y furia” que solía usar Trump cuando parecía que Estados Unidos y Corea del Norte estaban al borde de la guerra.

Otros analistas dicen que es más probable que Kim primero tome medidas que no incumplan con la suspensión de pruebas nucleares o de misiles de largo alcance, pero que sí manden un mensaje firme a Washington. Estas podrían incluir volver a encender los reactores de producción de plutonio en Yingbyon, a 95 kilómetros al norte de Pionyang, la capital, o lanzar misiles de corto o mediano alcance.

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Una prueba nuclear o de ICBM también molestaría a China en un momento en el que Kim necesita su ayuda más que nunca para mitigar el sufrimiento de las sanciones internacionales. De acuerdo con la Agencia de Promoción al Comercio y la Inversión de Corea en Seúl, la cual citó los datos de la aduana china, el año pasado, 1.2 millones de turistas chinos visitaron Corea del Norte, un aumento de 50 por ciento desde 2017, y trajeron consigo dinero que Pionyang necesitaba mucho.

Si Kim termina sus relaciones diplomáticas con Trump, podría, al menos en el corto plazo, “salir del paso con la ayuda de China”, comentó Lee Jung-chul, experto en Corea del Norte de la Universidad Soongsil en Seúl. “Sería difícil que Corea del Norte intentara lanzar provocaciones, dada la importancia de sus relaciones con China”.

Corea del Norte no ha especificado lo que busca al exigir que Washington suspenda su “política hostil”. Desde hace mucho tiempo ha señalado que quiere que se levanten las sanciones internacionales y que se terminen los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur. En el pasado, también ha solicitado que Estados Unidos concluya su presencia militar en Corea del Sur y alrededor de ella.

Pero en declaraciones recientes, Corea del Norte solo ha endurecido sus demandas y reducido aún más las posibilidades de diálogo.

Afirmó que ya había tomado suficientes medidas para generar confianza, como la suspensión de las pruebas, el cierre de sus instalaciones subterráneas para pruebas nucleares y la devolución de los restos estadounidenses de la guerra de Corea.

Señaló que Trump no debería esperar más regalos “para presumir” y que, en cambio, debería cumplir las promesas que hizo en la cumbre de Singapur el año pasado con Kim, como finalizar los ejercicios sistemáticos conjuntos con Corea del Sur que ellos consideran como preparativos de guerra.

A los analistas les preocupa que, con el estancamiento de las conversaciones, Corea del Norte siga produciendo más combustible nuclear y ojivas. A medida que aumenta su arsenal nuclear, se sigue incrementando el costo de la desnuclearización.

Quizá se pregunten: ‘¿Cómo podemos recompensar a alguien tan malo como Corea del Norte?’”, comentó Jun Bong-geun, presidente interino del Instituto de Asuntos Internacionales y Seguridad Nacional en Seúl, administrado por el Gobierno. “Pero las sanciones y la presión por sí solas nunca han funcionado con Corea del Norte. También se tienen que ofrecer incentivos”.

THE NEW YORK TIMES/FOR




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