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Donald Trump pierde en tribunales, pero gana en estrategia



Donald Trump pierde en tribunales, pero gana en estrategia, pero gana en estrategia y parece que el tiempo está jugando a favor del presidente estadounidense

Charlie Savage

Donald Trump pierde en tribunales, pero gana en estrategia, pero gana en estrategia y parece que el tiempo está jugando a favor del presidente estadounidense. La oportunidad para que el Congreso considere someterlo a juicio político se está terminando.

Los detractores del presidente Donald Trump se alegraron el 25 de noviembre cuando un juez federal decidió que el exabogado de la Casa Blanca Don McGahn debía testificar en el Congreso y mordazmente calificó como ‘ficción’ los argumentos del gobierno de que los altos asesores de la Casa Blanca son inmunes a las comparecencias ante el Congreso.

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De hecho, esta fue la más reciente de una serie de derrotas que Trump ha sufrido en los tribunales, mientras defiende sus tácticas para obstruir la vigilancia de los legisladores y la investigación de juicio político. Se están disputando otras querellas en los tribunales sobre los expedientes financieros de Trump y las pruebas del gran jurado sobre la investigación de Rusia.

No obstante, desde una perspectiva realista, Trump está ganando a pesar de estar perdiendo.

Esto es así porque ahora estamos a finales de noviembre y no de mayo cuando McGahn, obedeciendo las órdenes de Trump, se rehusó a comparecer por primera vez, o incluso agosto, cuando la Cámara de Representantes le pidió a la jueza Ketanji Brown Jackson que le ordenara que compareciera.

Las deliberaciones, antes de que Jackson pasara casi una tercera parte del año revisando informes, llevaron a cabo alegatos orales y luego elaboraron un dictamen de 120 páginas. Y el fallo de Jackson solo fue el final de la primera etapa.

De inmediato, el Departamento de Justicia presentó una apelación y solicitó que se suspendiera el cumplimiento, lo cual prácticamente garantizaba que la pelea sobre el testimonio de McGahn seguirá empantanada en el futuro próximo (el 27 de noviembre, Jackson se reservó el fallo para considerar la moción de suspensión). E incluso si algún día se obliga a McGahn a presentarse, comenzará de manera inevitable un nuevo ciclo de litigios para determinar si la información por la que testificará está sujeta al privilegio ejecutivo.

Mientras tanto, el tiempo está a favor de Trump. La oportunidad para que el Congreso considere someterlo a juicio político se está terminando, puesto que las elecciones de 2020 sucederán en menos de un año. Si el objetivo principal es evitar que se divulgue la información mientras su mandato y posible reelección están en juego, la estrategia legal de Trump está teniendo éxito, pese a todos los fallos adversos.

No están tratando de sentar precedentes para el largo plazo, sino más bien objetivos particulares a corto plazo”, comentó Martin Lederman, profesor de derecho de la Universidad de Georgetown quien trabajó sobre temas del poder ejecutivo como abogado en el despacho del asesor jurídico del Departamento de Justicia.

Al igual que pasa cuando un equipo de fútbol deja atrás a su defensa en un partido ya muy avanzado para bloquear grandes jugadas, mientras permite que sus oponentes tengan avances más pequeños, el equipo de abogados de Trump está buscando que se acabe el tiempo exponiendo teorías legales agresivas que con frecuencia son respaldadas por pocos precedentes. Esta estrategia corre el riesgo de generar titulares negativos de prensa a corto plazo y podría provocar fallos definitivos que paralicen a futuros presidentes, pero está demostrando ser muy buena para consumir tiempo.

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Estas teorías incluyen afirmar que el Congreso no tiene autoridad legislativa legítima para vigilar si los funcionarios del gobierno incurren en actos indebidos, pese a que los legisladores lo hayan hecho durante generaciones; que los investigadores del juicio político no pueden tener acceso a las pruebas del gran jurado, aunque un tribunal de apelaciones permitió eso durante el caso Watergate; y que los altos asesores presidenciales son inmunes a las comparecencias, a pesar de que un juez rechazó esa teoría en 2008.

Los demócratas de la Cámara de Representantes han recurrido a los tribunales a un ritmo sin precedentes en sus enfrentamientos con Trump, y se presentaron en el juzgado el 26 de noviembre para interponer otra demanda, la cual cuestiona el incumplimiento del gobierno a una comparecencia relacionada con documentos sobre su intento de añadir una pregunta de ciudadanía en el censo de 2020. Pero también están cada vez más decepcionados de los resultados de recurrir a los tribunales.

El demócrata que encabeza la investigación del asunto de Ucrania, el representante de California Adam Schiff, ha aclarado que los legisladores seguirán ponderando los artículos del juicio político en vez de quedarse empantanados en los tribunales. Schiff usó otra metáfora deportiva, la táctica de los boxeadores que se apoyan contra las cuerdas para que los oponentes se agoten golpeándolos sin causarles daño.

No estamos dispuestos a seguir meses y meses con el juego de las cuerdas en los tribunales, lo cual le encantaría al gobierno”, dijo Schiff el 24 de noviembre en el programa “Meet the Press” de la NBC, explicando que él y sus compañeros consideran urgente su investigación dado que Trump ha solicitado la intervención extranjera en las elecciones de 2020. Debido a eso, comentó Schiff, ni siquiera esperarán por el testimonio de los testigos ni los documentos que les gustaría conseguir.

De hecho, en otro acontecimiento importante en el tribunal que obtuvo mucho menos atención que el juicio de McGahn, la Corte Suprema de Estados Unidos obstaculizó un fallo del tribunal para que la Cámara de Representantes pueda solicitar los expedientes financieros de Trump mientras los jueces consideran si ocuparse del caso, junto con un caso parecido sobre la presión del fiscal de distrito de Manhattan para obtener esos expedientes.

Ambos casos generaron titulares cuando los jueces del juzgado de distrito y luego las cortes de apelaciones dieron su fallo en contra del presidente. Pero si la Corte Suprema recibe las apelaciones, los jueces podrían no emitir ningún juicio final hasta que termine el periodo del tribunal en siete meses.

Desde luego, tal vez Trump también esté esperando que la Corte Suprema —con su mayoría de cinco jueces nombrados por los republicanos que ahora incluyen dos nombrados por él— finalmente falle a su favor, como cuando votó, cinco a cuatro, para aceptar una versión menos dura de su prohibición de viajes, a pesar de que tribunales inferiores la habían obstaculizado.

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Lederman señaló que, en ocasiones, muchos gobiernos han afirmado que las prerrogativas e inmunidades desvían o retrasan los intentos del Congreso para obtener información del poder ejecutivo. Pero, a diferencia de Trump, presidentes anteriores estaban dispuestos a resolver las controversias mediante negociaciones y acuerdos mucho antes de que llegaran a la Corte Suprema.

Si los jueces de la Corte Suprema deciden que quieren alargar estas controversias, pueden hacerlo”, afirmó Lederman.

AMIP.




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