Foto: New York Times

Las opiniones en Estados Unidos sobre a la inmigración y el DACA



Los puntos de vista de los ciudadanos de este país respecto al primer tema se han vuelto cada vez más liberales pese a Trump

Giovanni Russonello

Parece que cada vez es más probable que la mayoría conservadora de la Suprema Corte de Estados Unidos permita que el Gobierno de Donald Trump acabe con el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), de acuerdo con personas que observan de cerca al órgano federal.

Dejando los argumentos legales de lado, las encuestas demuestran que el DACA –un programa que ha protegido de la deportación a cerca de 700 mil inmigrantes no autorizados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños– cuenta con un abrumador apoyo popular. Permitir su fin demostraría que la Corte no está en sintonía con las tendencias de la opinión pública nacional, que a últimas fechas se ha vuelto más empática hacia la inmigración que en cualquier otro momento de la historia registrada.

Sin embargo, los votantes que prestan más atención a la inmigración suelen ser republicanos y tienen opiniones mucho más conservadoras sobre este tema. Justo antes de las elecciones intermedias de 2018, una encuesta de Pew reveló que la probabilidad de que los votantes republicanos dijeran que la inmigración ilegal era un problema muy grande es de cuatro a uno en relación con los votantes demócratas: 75 por ciento de los republicanos dijo que sí lo era, en comparación con un 19 por ciento de los demócratas.

UN PANORAMA POLÍTICO CAMBIANTE

En años recientes, en general, las opiniones del público respecto al tema de la inmigración poco a poco se han vuelto más liberales, aún si el presidente Donald Trump ha hecho de su oposición a la inmigración un componente central de su personaje político.

En los últimos dos años, tres cuartas partes de las personas encuestadas por Gallup han mencionado que la inmigración en términos generales es algo bueno, una proporción de personas a favor mayor de lo que jamás se había registrado. Por un margen de dos dígitos, es más probable que los estadounidenses digan que los inmigrantes ayudan a la economía en vez de perjudicarla, revelaron las encuestas de Gallup.

El DACA disfruta de un consenso más amplio que casi cualquier otra política de inmigración que se haya propuesto. Una encuesta de la Escuela de Derecho de la Universidad Marquette, realizada en septiembre pasado, halló que 53 por ciento de los votantes a nivel nacional se opondría en caso de que la Suprema Corte decidiera anular el programa, mientras que 37 por ciento estaría a favor.

Antes de que el caso llegara a la Suprema Corte, en una encuesta que la Universidad de Harvard y Político realizaron en marzo de 2018, 84 por ciento de los estadounidenses respondió que en general apoyaba el DACA. En otra encuesta conjunta de estas dos instituciones de diciembre del mismo año, 66 por ciento de los encuestados mencionó que era “extremadamente importante” que el Congreso renovara el programa.

Todos los candidatos presidenciales demócratas para las elecciones de 2020 han expresado su apoyo al DACA.

La gente que siente empatía hacia los ‘dreamers’ ahora forma una considerable porción del electorado en estados pendulares como Arizona, Florida, Míchigan y Pensilvania. Además, la población hispana está creciendo a una velocidad considerable en algunos estados competitivos del sur del país; casi se duplicó de 2000 a 2010 en Carolina del Norte, Virginia y Georgia.

La mayoría de los estadounidenses parece sentirse cómodo con estos acontecimientos. La porción del país que mencionó que debería haber un aumento en los niveles de inmigración llegó a 30 por ciento a inicios de este año, la cifra más alta desde que Gallup comenzó a hacer esa pregunta en la década de 1960. En total, más de tres de cada cinco estadounidenses ahora opinan que los niveles de inmigración deberían aumentar o mantenerse donde están.

Daniel Herrera, un consultor de comunicaciones en Raben Group, una empresa con tendencias izquierdistas, señaló que poner fin al DACA podría generar una campaña de movilización entre los jóvenes similar a la que en su momento llevó a la aprobación del programa.

Aquí es donde el DACA sí entra en juego: ¿qué tan bien trabajarán los ‘dreamers’ y sus aliados para movilizar a la gente que podría no votar?”, comentó.

Son operaciones tradicionales para alentar el voto, en las que los ‘dreamers’ son el rostro público de una campaña para atraer el voto de los jóvenes”, agregó. “Así se movilizará a los votantes jóvenes, porque en teoría se verán reflejados en esos ‘dreamers’ y estarán más motivados para ir a votar”.

LA DIVISIÓN PARTIDISTA

No obstante, la ruptura partidista es más profunda en torno a la inmigración que en casi cualquier otro asunto. En una encuesta que Pew realizó en septiembre de este año, 82 por ciento de los demócratas dijo que era importante que el Gobierno construyera una vía para la ciudadanía de los inmigrantes no autorizados que están en el país, pero tan solo 48 por ciento de los republicanos dijo lo mismo.

Aunque en una encuesta de CNN realizada el mes pasado, 58 por ciento de todos los estadounidenses dijo que desaprobaba el manejo que le ha dado Trump al tema de la inmigración, esa cifra se desplomó a apenas 12 por ciento entre los republicanos. El 86 por ciento de los republicanos aprobó la manera en que el mandatario ha manejado el asunto.

La inmigración podría ser un tema más motivacional para la base republicana que para la demócrata. El 46 por ciento de los demócratas liberales califica la construcción de una vía para obtener la ciudadanía como “muy importante”, pero un porcentaje mayor de los republicanos conservadores –un total de seis de cada 10– dijo lo opuesto: que es muy importante que el Gobierno aumente las deportaciones de los inmigrantes que han entrado a Estados Unidos de forma ilegal.

Si solo te fijas en los republicanos conservadores, podrás ver que hay un respaldo generalizado a la estrategia de línea dura en torno a la inmigración, y los conservadores conforman dos terceras partes de todos los republicanos”, comentó Carroll Doherty, una analista del Centro de Investigación Pew. “Esto muestra cómo han resonado esos temas entre la base de Trump”.

Sin embargo, Whit Ayres, un encuestador republicano veterano, mencionó que muchos de los votantes que apoyan políticas migratorias duras suelen no estar muy a favor de terminar con el DACA. “El primer paso es distinguir entre las actitudes hacia el DACA y las actitudes respecto de la inmigración en general: de manera constante, alrededor de 80 por ciento de los estadounidenses ha apoyado la permanencia de los niños del DACA”, comentó.

Según Ayres, si la Suprema Corte permite que el Gobierno de Trump ponga fin al DACA, la atención se centrará en el Poder Legislativo. Ayres arguyó que eso podría darles una oportunidad a los republicanos para impulsar alguno de sus objetivos relacionados con la inmigración, como el aumento de la seguridad en la frontera, a cambio del restablecimiento del DACA.

Lo que sí hace es aumentar la presión sobre el Congreso para poner juntas la legislación del DACA y la seguridad fronteriza, y aprobar una reforma migratoria limitada –con solo esos dos componentes– que le dé algo a ambos bandos”, señaló Ayres.

FOR





Deja una respuesta

avatar
  Suscribete  
Notificación de
/* ]]> */