Catar
Doha, capital de Catar, nunca ha organizado un evento de la escala de un Mundial./Fotos: tnyt / Especial

Catar enfrenta una fuerte presión por su Mundial ‘compacto’



Se espera que en Catar se siga dando la división de la venta de boletos para el extranjero y el país; faltan 3 años para el inicio de la Copa del Mundo de 2022

Tariq Panja

Desde el día en que Catar fue nombrado como el país anfitrión de la Copa del Mundo de 2022 quedó claro que el torneo sería distinto a los anteriores.

Para empezar, Catar es un país diminuto y Doha, su capital, nunca ha organizado un evento de la escala de un Mundial. Catar ha dicho que eso es un aspecto positivo porque sería una oportunidad para montar el torneo más compacto de la historia, una celebración del futbol que no tendrá las molestias y los gastos cuatrienales que conllevan los frecuentes viajes aéreos y los traslados de hotel en hotel.

Mundial de Catar 2022 se realizará con 32 selecciones

Sin embargo, cuando ya solo faltan tres años para el partido inaugural, y ante las expectativas de la llegada de más de un millón de fanáticos extranjeros durante el torneo que dura un mes, los organizadores a cargo del alojamiento y el boletaje de la Copa del Mundo siguen luchando con una realidad incómoda e inescapable: Catar, el país más pequeño que haya albergado un Mundial, podría tener problemas con el número de habitaciones necesarias para hospedar a todos los visitantes.

En público, los organizadores aseguran que eso no será un problema. Se espera que un frenético programa de construcción y arrendamiento produzca las 100 mil habitaciones que exige la FIFA mediante una mezcla de hoteles, apartamentos, campamentos en el desierto y barcos que actuarán como hoteles flotantes. Con ocho estadios y varias zonas destinadas a los fanáticos –ninguna de ellas a más de una hora de distancia– “los aficionados podrán ver más de un partido en vivo y al mismo tiempo disfrutar las zonas para aficionados, las playas, los restaurantes y las atracciones culturales del país, todo en un solo día”, comentó Nasser al-Khater, director ejecutivo del comité organizador local.

Sin embargo, aun con todas esas opciones, los organizadores siguen esperando una gran aglomeración de personas, en particular durante la fase de grupos, cuando los 32 equipos –y sus simpatizantes– se presenten al mismo tiempo.

En el día más ajetreado, los funcionarios de la Copa del Mundo predicen que habrá 160 mil visitantes en el país. Las preocupaciones han aumentado tanto que, a diferencia de otros Mundiales, donde las naciones sede esperaban que los aficionados visitantes se quedaran unos pocos días más como turistas, Catar en cambio espera persuadir a los visitantes para que asistan a varios juegos en un solo día y partan en cuanto se hayan acabado los boletos.

Según los funcionarios, su plan ayudará a mejorar dos aspectos preocupantes: la preventa de la mayor cantidad de boletos que sea posible, lo que ayudará a minimizar la posibilidad de estadios vacíos, un aspecto que se convirtió en un telón de fondo nocturno que avergonzó a los organizadores de recientes campeonatos mundiales de pista y campo celebrados en Doha, y al mismo tiempo la reducción de la cantidad de aficionados viajeros, y la necesidad de miles de camas adicionales.

En esencia, los organizadores han vinculado su estrategia de vivienda con la del boletaje: quieren que cada almohada corresponda a un asiento en un juego.

No obstante, la política en el golfo está dificultando aún más un problema que ya es complicado. Albergar un exceso de visitantes en la Copa del Mundo –y desarrollar actividades para mantenerlos ocupados en los días entre los partidos que involucren a sus países– se ha vuelto una inquietud a causa del bloqueo contra Catar que organizó un bloque de países vecinos.

Estos vecinos, encabezados por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, alguna vez fueron considerados aliados para organizar una Copa Mundial del Golfo. En cambio, el bloqueo implica que ciudades como Dubái, que está a 30 minutos en avión de Doha, ya no son una opción para el excedente de alojamiento y entretenimiento. Los vuelos entre Catar y los EAU están suspendidos desde hace más de dos años y la disputa no ha mostrado señales de estar cerca de terminar (esas condiciones siguen estando sujetas a cambios de último momento; esta semana, las selecciones nacionales de los países que participan en el bloqueo anunciaron que este mes iban a jugar un torneo de selecciones nacionales del Golfo a celebrarse en Catar).





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