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¿Es Trump más severo respecto del asilo que otros países occidentales?


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Con el plan del presidente, los migrantes no pueden solicitar asilo a menos de que ya lo hayan intentado en alguno de los países por los que pasaron antes

Patrick Kingsley

La Suprema Corte permitió esta semana que el gobierno de Trump siguiera adelante con un plan para prohibir que soliciten asilo en Estados Unidos la mayoría de los migrantes, sobre todo los centroamericanos.

Con el plan del presidente Donald Trump, los migrantes no pueden solicitar asilo a menos de que ya lo hayan intentado —y fracasado— en alguno de los países por los que pasaron en su camino a Estados Unidos. Los guatemaltecos serían enviados de regreso a México, por ejemplo, mientras que los salvadoreños y los hondureños serían devueltos a Guatemala.

Dado lo inseguros que pueden ser esos países para sus propios ciudadanos —y aún más para los migrantes—, los detractores de esta decisión la han descrito como otra desviación del gobierno de Trump de los estándares globales de derechos humanos. Esta propuesta se une a sus intentos frecuentes de extender las barreras a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México, así como al deterioro en el trato de los migrantes después de que llegan a Estados Unidos.

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No obstante, el plan de Trump sigue una tendencia internacional más amplia de restringir el derecho al asilo, conforme las naciones occidentales tratan de frenar la migración proveniente de todos los países del sur, donde vive la gran mayoría de las personas desplazadas.

Para sofocar los niveles récord de la migración a Europa en 2015 y 2016, las grandes potencias del continente llegaron a acuerdos con países vecinos como Turquía para evitar que los migrantes lleguen a costas europeas. Australia, determinada a frenar la migración marítima desde Indonesia, ahora deporta a los solicitantes de asilo a las naciones vecinas en el océano Pacífico. Israel trató de enviar a migrantes africanos a Ruanda.

“Actualmente, el objetivo de la mayoría de los países del norte en todo el mundo es evitar la llegada de los migrantes”

“Actualmente, el objetivo de la mayoría de los países del norte en todo el mundo es evitar la llegada de los migrantes” a su territorio, dijo François Crépeau, ex relator especial de la ONU en materia de derechos de los migrantes y experto en derecho internacional de los refugiados en la Universidad McGill.

“Es posible que Estados Unidos esté tomando medidas que van más allá de las aplicadas por los europeos”, dijo Crépeau. “Sin embargo, los europeos también han tenido mucho éxito logrando que los países vecinos se encarguen del trabajo sucio”.

¿EL PLAN DE TRUMP VIOLA LA LEY INTERNACIONAL?

La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 de la ONU proporciona la base de las leyes estadounidenses de asilo. A diferencia del plan de Trump, no prohíbe que los refugiados viajen por varios países antes de llegar a Estados Unidos para buscar asilo.

No obstante, sí prohíbe que los signatarios de la convención, como Estados Unidos, deporten a los solicitantes de asilo a países donde su seguridad esté en riesgo, un proceso formalmente conocido como “devolución”.

La mayoría de los países occidentales por lo regular lo han interpretado de manera general, rehusándose a deportar a personas a países que quizá no están en guerra, pero que no les pueden asegurar a los refugiados la mayoría de las protecciones exigidas por la convención de 1951. Países como Guatemala y México, donde hay altos índices de homicidio y los migrantes a menudo son especialmente vulnerables a la extorsión, el secuestro y la violencia, podrían ser parte de esa categoría, señalan algunos expertos.

“Hay muchas pruebas que sugieren que los países del Triángulo Norte y México no son seguros, y que la gente que pasa por esos territorios está en riesgo de sufrir violaciones a sus derechos humanos”, dijo Jeff Crisp, experto en migración de Chatham House, un grupo de investigación con sede en Londres, refiriéndose a los países centroamericanos de Guatemala, El Salvador y Honduras.

“Regresar a los inmigrantes a esos países podría considerarse una violación del principio de no devolución”

“Regresar a los inmigrantes a esos países podría considerarse una violación del principio de no devolución”, agregó Crisp.

Aun así, no hay un tribunal internacional ni una autoridad que pueda anular el plan de Trump. La resolución de la Suprema Corte es provisional, y deberá retomar el caso. Pero eso llevará muchos meses.

El gobierno de Trump también está presionando a México y los países centroamericanos para que acepten a los migrantes. Guatemala ya lo hizo, pero el plan aún debe ser ratificado por el Congreso guatemalteco.

En contraste, México ha señalado que no firmará el llamado acuerdo de tercer país seguro con Estados Unidos para aceptar solicitudes de asilo de migrantes que lleguen a su territorio, aunque estos tengan la intención de llegar a Estados Unidos.

“La decisión de la corte es sorprendente”, dijo el jueves Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México, acerca de la decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos.

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EL PLAN DE TRUMP TIENE UN PRECEDENTE CERCANO EN AUSTRALIA

Desde 2012, la mayoría de los solicitantes de asilo que llegan en bote a Australia han sido deportados a centro de procesamiento en Nauru y Papúa Nueva Guinea, países cercanos donde son retenidos mientras se evalúan sus solicitudes de asilo.

Los grupos defensores de los derechos humanos como Amnistía Internacional dicen que los solicitantes de asilo enfrentan abusos graves en estos centros y, aunque les otorguen el asilo, no se permite que sean reubicados en Australia. En cambio, deben vivir en Nauru, Papúa Nueva Guinea o, en algunos casos, en Camboya.

El año pasado, después de una respuesta negativa de sus ciudadanos, Israel se vio obligado a cancelar un acuerdo similar con Ruanda mediante el que los solicitantes de asilo africanos eran deportados de Tel Aviv a Kigali.

En la década de 1990, George H.W. Bush fue el primero en llevar a cabo esta estrategia, y el presidente Bill Clinton, su sucesor, la continuó y autorizó que las embarcaciones de la Guarda Costera de Estados Unidos interceptaran botes llenos de refugiados haitianos y los llevaran a la Bahía de Guantánamo para continuar con sus trámites.

EUROPA INTENTÓ HACER ALGO PARECIDO, PERO NO FUNCIONÓ

Los políticos europeos a menudo han hablado de enviar a los migrantes a que sigan sus trámites en países no europeos, pero estos planes nunca se han promulgado con éxito.

En 2015 y 2016, más de un millón de migrantes llegaron a Grecia desde Turquía, y la mayoría se abrió camino a países más adinerados como Alemania.

Para frenar esta situación, la Unión Europea prometió darle más de 6 mil millones de dólares a Turquía. A cambio, Turquía impuso mayores restricciones fronterizas y estuvo de acuerdo con aceptar de regreso a los migrantes que llegaran a Grecia a partir de entonces.

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Turquía recortó drásticamente el flujo migratorio a Europa, pero solo se ha enviado de regreso a un pequeño porcentaje de los migrantes que han llegado a Grecia. Los migrantes aún tienen la oportunidad de solicitar asilo en Grecia o que los reubiquen en otros países europeos, y muchos lo logran. El sistema de asilo griego opera de manera independiente y no está sujeto a los acuerdos políticos entre la Unión Europea y Turquía.

Mientras tanto, los migrantes que llegan a Italia desde Libia, otra gran puerta de entrada a Europa, no son devueltos porque ese país todavía está en guerra y no reconoce la convención de 1951.

La gente que trata de llegar a España a través de sus enclaves en el norte de África a menudo es obligada a regresar a Marruecos sin la oportunidad de solicitar asilo. Sin embargo, los que logran cruzar la frontera a los enclaves sin ser detectados generalmente tienen permitido solicitar asilo en España, aunque a menudo los regresan en cuanto rechazan sus solicitudes meses más tarde.

DENTRO DE EUROPA, LOS MIGRANTES TÉCNICAMENTE DEBEN SOLICITAR ASILO EN EL PRIMER PAÍS AL QUE LLEGAN

En teoría, los migrantes deben presentar una solicitud de asilo en cuanto llegan a uno de los 28 Estados miembro de la Unión Europea. Los que no lo hacen pueden ser devueltos al país por el que entraron al bloque, generalmente Grecia, Italia o España, porque los miembros de la Unión Europea en teoría confían en que todos respetarán la convención de 1951 y tratarán de manera justa a los refugiados.

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Sin embargo, el sistema no funciona así en realidad. A veces es difícil demostrar que los solicitantes pasaron por Grecia cuando estaban de camino a Alemania, por ejemplo. Además, en años recientes, países como Alemania y Suecia han suspendido las devoluciones a algunos miembros de la Unión Europea, como Hungría y Grecia, debido a preocupaciones acerca de si sus sistemas de asilo son justos.

LOS EUROPEOS TAMBIÉN CONSTRUYEN CERCAS Y MANTIENEN A LOS MIGRANTES ALOJADOS EN CONDICIONES DEFICIENTES

Como Trump, los gobiernos europeos también han buscado frenar la migración construyendo barreras físicas a lo largo de sus fronteras. Grecia tiene una barrera a lo largo de su frontera con Turquía. España tiene varias en sus enclaves fronterizos con Marruecos. Hungría construyó una en su frontera con Serbia.

Bachelet defiende derechos de los niños detenidos en México

Además de su acuerdo con Turquía, la Unión Europea y sus miembros con frecuencia les han pagado a terceros que tienen historiales deficientes en materia de derechos humanos para que eviten que los migrantes lleguen a Europa. El bloque le paga a Nigeria para sofocar la migración. España tiene un acuerdo con Marruecos. Italia reclutó a las milicias libias para frenar la migración en todo el Mediterráneo.

Los solicitantes de asilo en Grecia y Hungría también son confinados en su mayoría en centros escuálidos. En la isla griega de Lesbos, más de 10 mil personas se encuentran en un campamento construido para 3100. En Hungría, los funcionarios en repetidas ocasiones les han negado comida durante varios días a decenas de solicitantes de asilo, incluyendo niños.

Una diferencia notable entre Trump y sus homólogos europeos es la manera en que hablan en público sobre los migrantes. Con la excepción del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y de Matteo Salvini, exministro del interior de Italia, los funcionarios de gobierno europeos en gran medida evitan usar lenguaje provocador para atizar la xenofobia, aun si tratan de evitar que los migrantes lleguen a territorio europeo.

The New York Times / MMM




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