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Menos vuelos significan menos oportunidades de exportar los productos pesqueros de Islandia./NYT

Los aviones color púrpura de Islandia están encallados… y con ellos también su economía


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Cinco meses después de que los aviones púrpuras de WOW dejaron de volar, Islandia está sufriendo una pronunciada disminución de turistas que amenaza con sumir en una recesión a este país

Peter S. Goodman y Liz Alderman

En retrospectiva, tal vez no fue una gran idea dejar la suerte económica de Islandia anclada a una aerolínea llamada WOW.

Antes de que esta se desplomara en marzo, WOW Air atendía a más de una cuarta parte de todos los visitantes extranjeros de este país isleño tan accidentado y espectacular. Sus increíbles tarifas —199 dólares el vuelo redondo desde Nueva York y San Francisco— fueron un elemento esencial para una bonanza turística que salvó a Islandia de su catastrófica crisis financiera de 2008.

Ahora, cinco meses después de que los aviones púrpuras de WOW dejaron de volar, Islandia está sufriendo una pronunciada disminución de turistas que amenaza con sumir en una recesión a este país.

La desaceleración completa un ciclo ya conocido para las 350.000 personas que viven en esta isla susceptible tanto a la prosperidad como a la recesión. WOW explotó con inteligencia la crisis financiera e hizo que el país fuera un destino turístico más asequible. Luego WOW ayudó a convertir los glaciares y las cascadas de Islandia en el telón de fondo de incontables selfis, lo que atrajo a millones de visitantes e impulsó el crecimiento económico. Finalmente, WOW desapareció, dejando de nuevo en dificultades a Islandia.

Las compañías de excursiones turísticas, los hoteles, las agencias de rentas de automóviles y los comerciantes ahora se quejan de las cancelaciones y de la disminución de las ventas en la temporada alta del verano, lo que ha obligado a reducir los precios. El banco central de Islandia ha advertido que es probable que la economía se contraiga este año, lo cual ha obligado a los directores a bajar las tasas de interés a su nivel más bajo en ocho años.

“Lo resentimos”, comentó Solveig Ogmundsdottir, una bibliotecaria universitaria de 70 años retirada que teje gorros islandeses multicolores con figuras de frailecillos y los vende en un puesto cerca del puerto de Reikiavik, la capital de Islandia. Mencionó que este año sus ventas se redujeron un 20 por ciento, una tendencia que atribuye directamente a la desaparición de WOW.

“Están llegando menos estadounidenses”, comentó. “Ahora viene más gente de España y Portugal. Nos parece que tienen menos dinero”.

La historia de WOW Air es la típica historia de mucho éxito que genera ambiciones desmedidas que al final terminan en desgracia.

Lanzada en 2011, esta empresa fue idea de Skúli Mogensen, cuyas declaraciones audaces, mercadotecnia irreverente y afición por la aventura han hecho que lo comparen con Richard Branson, el emprendedor de Virgin Atlantic.

Mogensen tenía como objetivo convertir a Reikiavik en una importante plataforma aérea internacional al explotar su posición cerca de la cima del mundo para transportar pasajeros entre Norteamérica, Europa y Asia en menos tiempo con rutas más cortas que las tradicionales a través de Londres y Dubái. Islandia sería una escala atractiva, si no es que el destino final.

“Todo el mundo pensó que estaba loco”, comentó Mogensen. “Quizá tenían razón, pero eso hizo que aumentaran mis deseos de lograrlo. Casi no sabía nada sobre la industria aeronáutica. El enunciado de la misión de mi empresa era ‘Lo imposible solo es una opinión’”.

Durante algún tiempo, pareció ser un prodigio. Entre 2011 y 2015, la cantidad de turistas que visitaron Islandia ascendió a 1,3 millones al año, más del doble.

Este crecimiento reflejaba el poder de las redes sociales para llevar a los turistas a las locaciones de filmación de películas y programas famosos. Cuando los seguidores de la exitosa serie de televisión “Game of Thrones” se enteraron de que gran parte de la acción fue rodada en Islandia, los empresarios empezaron a vender excusiones a las locaciones principales.

El video musical de Justin Bieber de 2015 “I’ll Show You” mostraba el impresionante cañón Fjadrárgljúfur de Islandia, lo que animó a miles de personas a llegar a esa zona. Compartían sus experiencias en Instagram mientras emulaban la peligrosa aventura de Bieber a lo largo de una sobrecogedora saliente y dentro de una laguna alimentada por glaciares. Hubo tantas aglomeraciones que las autoridades ambientales de Islandia restringieron el acceso.

Ese mismo año, WOW amplió su servicio a Norteamérica. Para 2018, llegaron alrededor de 2,3 millones de turistas.

Pero, como reconoció Mogensen, WOW se dejó llevar. Al ampliar su servicio a Los Ángeles y San Francisco, y posteriormente a India, añadió aviones de fuselaje ancho. Las nuevas cabinas de calidad superior complicaron su negocio y aumentaron los costos.

“Uno de los errores que cometimos fue dejar de lado la visión original”, señaló.

Conforme aumentaron los costos, la rentabilidad dio paso a las pérdidas. El año pasado, Mogensen estaba abandonando con desesperación las rutas poco rentables. Les suplicó a los inversionistas que otorgaran más créditos e incluso intentó obtener un rescate del gobierno. Pero a principios de este año, se acabó el dinero. Los acreedores embargaron los aviones y dejaron encallada a la aerolínea.

Fannar Flosason, un ingeniero de software de WOW de 30 años, estaba en casa con un permiso de paternidad tras el nacimiento de su hijo cuando recibió un correo electrónico una noche comunicándole la lamentable noticia.

Está entre los exempleados afortunados que han conseguido un empleo, pues ahora trabaja en una empresa emergente local. “Conozco a mucha gente que trabajaba en WOW Air que sigue desempleada”, comentó.

De acuerdo con la Junta Directiva del Empleo, más de 600 personas de las 960 que fueron despedidas en marzo seguían oficialmente desempleadas a finales de julio.

Birgitta Jondottir trabajaba de tiempo completo en el sistema de nómina de WOW. Ahora trabaja de medio tiempo llevando grupos a través de los túneles que pasan por un glaciar cerca de Húsafell, a dos horas de Reikiavik en auto. Se queda ahí tres o cuatro noches cada dos semanas, dejando a su hijo de seis años en la capital con su pareja. “Ha sido un poco difícil”, comentó.

El fundador de WOW niega tener responsabilidad de las desgracias recientes de Islandia.

“El turismo nos salvó de la crisis financiera”, dijo. “Fuimos la empresa de crecimiento más rápido en la historia de Islandia. El auge turístico no habría tenido lugar si WOW no hubiera surgido”.

Sin embargo, ahora el turismo está retrocediendo y la cantidad de visitantes extranjeros va en camino a bajar dieciséis por ciento este año en comparación con el año anterior, mientras que la cantidad de estadounidenses se cree que caerá un 20 por ciento.

Los vendedores de recuerditos vikingos para turistas, los operadores de excursiones para ver ballenas y las agencias de bienes raíces han resentido la disminución repentina de estadounidenses, quienes tienen fama de gastar a manos llenas.

En los últimos años, los cielos de Reikiavik se han llenado de grúas de construcción que levantan hoteles y condominios con fachadas de cristal junto al puerto. Los estadounidenses han adquirido propiedades frente al mar con especial entusiasmo. El final de WOW ha desalentado la construcción y ha dificultado afianzar financiamiento para nuevos proyectos.

“Está perjudicando a todos”, señaló Stefan Gudjonsson, director de investigación en Arion Bank, una entidad crediticia islandesa. “Estamos viendo que algunos proyectos se han detenido, en especial los hoteles”.

La tasa de desempleo en Islandia subió al 4,7 por ciento en mayo, en comparación con el 2,9 por ciento de enero. En la oficina de desempleo de Reikiavik, quienes están sin empleo se están empezando a resignar a colocarse en empleos menos atractivos.

“Ahora es mucho más difícil”, comentó Ivars Rapa, un inmigrante letón de 48 años que recientemente perdió su empleo en una fábrica de procesamiento de pescado que cesó a sus cientos de empleados.

Las dificultades de la industria pesquera, un sector importante de la economía, se derivan en parte de las inquietudes acerca de las reservas de pescado, las cuales provocaron que el gobierno limitara la pesca. Pero la desaparición de WOW ha agravado el problema. Menos vuelos significan menos oportunidades de exportar los productos pesqueros de Islandia.

No obstante, a pesar de las inquietudes por la economía islandesa, algunas personas consideran que una disminución del turismo podría ser sana; sería una tregua necesaria para una isla abrumada.

“Cuando a las personas que vienen lo que más les interesa son las publicaciones en Instagram, y todas van a los mismos lugares, hay una saturación”, comentó Hordur Mio Olafsson, de 32 años, cuyo negocio familiar consiste en llevar a los turistas por las cuevas de lava que están cerca de Húsafell. “Lo que la gente busca aquí es la naturaleza virgen de este extraño país lleno de misterio en el norte del Atlántico. Ahora tenemos una oportunidad de hacer las cosas bien”.

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