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Fotos: NYT

El plan radical de Turquía: Enviar a un millón de refugiados de regreso a Siria


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Turquía, que durante ocho años ha dado la bienvenida a millones de refugiados sirios, ha cambiado de parecer, pues ha obligado a miles a irse

Carlotta Gall

Turquía, que durante ocho años ha dado la bienvenida a millones de refugiados sirios, ha cambiado de parecer, pues ha obligado a miles a irse de sus principales ciudades en semanas recientes y ha transportado a muchos de ellos a su frontera con Siria en autobuses blancos y furgonetas de la policía.

El presidente Recep Tayyip Erdogan está avanzando una solución radical, el reasentamiento de refugiados en un tramo de territorio sirio controlado por Estados Unidos y sus aliados kurdos. Si eso no ocurre, amenaza con enviar un torrente de migrantes sirios a Europa.

Erdogan desde hace mucho ha exigido una zona de contención a lo largo de la frontera de Turquía con Siria para mantener afuera a las fuerzas kurdas, a las que considera una amenaza a la seguridad.

Sin embargo, retomó la idea de la zona como un refugio para los sirios que escapan de la guerra, impulsándola conforme ha aumentado el resentimiento contra los sirios en Turquía; además, una ofensiva siria y rusa en el territorio ha provocado que cientos de miles de refugiados más escapen hacia la frontera turca.

Nuestro objetivo es asentar en esta zona segura a por lo menos un millón de hermanos y hermanas sirios que están en nuestro país”, les dijo Erdogan a los líderes de su Partido de la Justicia y el Desarrollo en Ankara el jueves. “De ser necesario, con el apoyo de nuestros amigos, podemos construir nuevas ciudades ahí y volverlas habitables para nuestros hermanos sirios”.

Ninguna de las otras potencias involucradas en la guerra en Siria ha estado totalmente de acuerdo con la idea, pero Erdogan está exigiendo acceso inmediato al territorio o amenaza con tomarlo él mismo. De no ser así, dijo que “abriría las puertas” a un gran número de refugiados para que se dirijan a Europa como lo hicieron en 2015.

La Unión Europea le ha dado a Turquía alrededor de 6700 millones de dólares desde 2015 para ayudar a controlar el flujo de migrantes. Sin embargo, Turquía, que les ha dado refugio a 3,6 millones de sirios, dice que el problema de los migrantes está creciendo exponencialmente.

Si no hay una zona segura, no podemos solucionarlo”, dijo Erdogan el sábado.

Los sirios ya han puesto la mira en Europa de nuevo. Los funcionarios a cargo de refugiados internacionales y de Turquía han informado de un aumento de migrantes y refugiados que tratan de cruzar en bote de Turquía a Europa, muchos de ellos sirios que se van de Estambul desde que comenzó la represión de la policía. Más de 500 refugiados llegaron en bote a la isla griega de Lesbos hace una semana.

Erdogan desde hace mucho se consideraba defensor de los refugiados sirios. Su política más estricta al respecto llega después de que su partido sufrió una derrota humillante en las elecciones para la alcaldía de Estambul en junio, y conforme la recesión cada vez más profunda, el desempleo en aumento y la inflación han despertado un sentimiento antisirio entre los turcos.

Los funcionarios están tomando medidas severas en contra de los sirios que trabajan ilegalmente o sin documentos de residencia, multan a los empleadores y obligan a que cierren las fábricas y los talleres. Los medios que están a favor del gobierno se han vuelto más críticos de los sirios, los propietarios están aumentando sus rentas y las redes sociales están estallando con comentarios en contra de los sirios.

Los funcionarios locales, muchos de ellos del partido de Erdogan, niegan que el gobierno esté deportando a los refugiados, pero apoyan las medidas de represión, pues dicen que los sirios deben apegarse a la ley.

El cambio es evidente en lugares como Esenyurt, un distrito de clase trabajadora de Estambul. Un portavoz del distrito, Fatih Yilmaz, dijo que la municipalidad estaba proporcionando autobuses para alrededor de cien personas a la semana con el fin de que regresen a Siria. Dijo que las salidas habían complacido a los ciudadanos turcos, aunque los propietarios de las fábricas se quejaron de que habían perdido trabajadores y los caseros habían perdido inquilinos.

Para los sirios que viven en Turquía, el cambio de política y actitud es un impacto doloroso.

Es un desastre para la gente siria”, dijo Mohanned Ghabash, un activista que trabaja para una organización no gubernamental en la ciudad sureña de Gaziantep, cerca de la frontera siria.

A los trabajadores sirios les dijeron que adquirieran permisos de trabajo y pagaran el seguro social, dijo, pero muchos dicen que no pueden pagar los costos adicionales, e incluso si pueden, temen que se apliquen más reglas, entre ellas una que exige que se empleen cinco ciudadanos turcos por cada sirio en una empresa.

Los policías de Gaziantep visitaron una calle de tiendas de abarrotes y pastelerías sirias y les dijeron a los propietarios que quitaran los letreros en árabe de sus tiendas o se enfrentaran a una multa, aplicando una ley local que había sido ignorada durante ocho años. Los sirios obedecieron y borraron con pintura los letreros en árabe para después colgar banderas turcas como muestra de solidaridad, pero algunos dijeron que estaban enojados, pues eso les costaría clientes.

Mohammad al Azouar, cuya familia trabajaba en una pastelería muy conocida en Alepo, Siria, obedientemente ocultó un verso del poeta Rumi que se encontraba al interior de su tienda.

Una multa de la policía acabaría conmigo”, dijo. “No soy una carga. Vine con mi propio dinero. No nos ahorquen. Déjennos sobrevivir”.

Los sirios, que ahora conforman el veinte por ciento de la población en Gaziantep, han transformado la ciudad, invirtiendo capital, y aportando aptitudes de negocios y mano de obra barata.

La mayoría proviene de Alepo, la segunda ciudad más grande de Siria y un antiguo centro comercial y cultural sofisticado. Han construido un vecindario de fábricas de textiles en Gaziantep, donde compañías turcas y sirias comparten edificios y trabajadores. Cientos de cafeterías, restaurantes y pastelerías del lugar atienden a los sirios.

En la vieja ciudad, los canteros sirios han restaurado algunos de los monumentos en ruinas, y los expertos herreros sirios de Alepo han encontrado un lugar junto con los artesanos turcos, donde plasman complejos diseños en jarrones y bandejas de cobre en pequeños talleres.

Ibrahim Nahlas, de 55 años, un renombrado artesano maestro de Alepo que vende sus artículos en todo Medio Oriente, dijo que tenía vínculos empresariales desde hace mucho con los artesanos turcos. “Debes ser respetuoso para no tener problemas”, comentó.

Los propietarios de grandes negocios sirios dijeron que, si seguías las reglas, podías trabajar en Turquía, aunque hayan bajado los márgenes de ganancias. No obstante, los negocios más pequeños y los trabajadores expresaron preocupación debido a la atmósfera cambiante y las multas paralizantes que ya han obligado a que cierren varias fábricas.

Las fábricas nos despidieron porque no tenemos permiso de trabajo”, dijo Ahmed Atalai, de 24 años, mientras esperaba cruzar la frontera hacia Siria con un grupo de personas. Salió de Estambul, pero, después de un mes de buscar trabajo en el sur de Turquía donde estaba registrado, iba a marcharse del país. “No hay trabajo”.




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