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Foto: The New York Times.

Mientras Afganistán busca la paz, las redes sociales suscitan temores de represalias

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Mientras se acerca la posibilidad de un acuerdo de paz, pues Estados Unidos y los talibanes han dado a entender que están próximos a un acuerdo preliminar, la violencia solo se ha intensificado

Mujib Mashal y Fahim Abed

En meses recientes, un número creciente de imágenes gráficas de atrocidades de la guerra afgana han circulado en las redes sociales, sonando la alarma acerca de que el odio enraizado en las comunidades locales podría ser difícil de resolver, aunque se llegue a un acuerdo de paz con los talibanes.

En un video, los combatientes talibanes desaliñados colocan a un juez local frente a sus armas mientras repiten una pregunta: ¿Quién es legítimo, los insurgentes o el gobierno? Cuando el juez suplica: “Sirvo a la gente”, los combatientes abren fuego. El hombre cae al suelo y ellos siguen disparando.

En un segundo video, los soldados del Ejército afgano atan a un par de combatientes talibanes al cofre de un vehículo militar y los llevan de un lado a otro en el desierto mientras por turnos los golpean hasta hacerlos sangrar. Los talibanes gimen mientras los soldados los maldicen a ellos y a sus familias. Un soldado acuchilla en repetidas ocasiones a un combatiente con un puñal.

Esclavos de Pakistán que cayeron en nuestras manos”, escribió en su cuenta de Facebook el soldado que filmó la tortura, refiriéndose al apoyo del país vecino a la insurgencia afgana. “Queridos amigos, por favor compartan”.

Mientras se acerca la posibilidad de un acuerdo de paz, pues Estados Unidos y los talibanes han dado a entender que están próximos a un acuerdo preliminar, la violencia solo se ha intensificado. Videos gráficos e imágenes de la masacre circulan libremente, y la retórica de ambos bandos parece estar endureciéndose.

Los videos e imágenes parecen un incremento deliberado de la violencia, lo cual ha abierto otro campo de batalla en línea. Una encuesta reciente mostró que por lo menos el 90 por ciento de los hogares tienen al menos un teléfono celular y alrededor del 40 por ciento cuenta con acceso a internet.

El contenido gráfico a menudo es publicado por cuentas relacionadas con algún bando de la guerra o por simpatizantes de alguno de ellos. Este torrente de imágenes de sangre y violencia ha planteado temores acerca del odio perdurable que solo complica las posibilidades de un acuerdo real que se traduzca en la paz para las comunidades locales.

En cuanto se volvió claro que una victoria militar era poco probable para cualquiera de los bandos, la guerra se volvió cada vez más localizada, llegó a las aldeas, donde se enfrentaban incluso los primos, en algunos casos hasta padres contra sus hijos; el conflicto a menudo se enturbiaba en medio de las sospechas y la venganza.

Después de que un grupo de ataque entrenado por la CIA asaltó una aldea del este a principios de este mes y asesinó a por lo menos once civiles —muchos de los cuales recibieron balas a corta distancia después de que los detuvieron— alrededor de dos decenas de ancianos y familiares presentaron su queja al ministro de Defensa del país.

“No sé quién nos está matando así… ¿son realmente las fuerzas afganas o es una rivalidad tribal la que está usando la fuerza?”, le preguntó un familiar al ministro. “Tendremos que encontrar a nuestro enemigo”.

El temor de la venganza local fue palpable el mes pasado en las primeras charlas informales de paz para incluir a representantes tanto del gobierno afgano como de los insurgentes. La declaración animaba a ambos bandos a “no atizar el conflicto y la venganza” con sus palabras y sus mensajes.

Habibullah Rafi, académico e historiador afgano, dijo que, después de 40 años de violencia y guerras en Afganistán, ha habido muchos ciclos de represalias. Sin embargo, tan solo la ubicuidad de las redes sociales ahora parece haber aumentado el ciclo de indignación respecto de los actos de violencia, pues en estas se hacen llamados a favor de la venganza una y otra vez.

En la sección de comentarios del video en el que los soldados afganos estaban golpeando a los combatientes talibanes, un usuario de Facebook escribió que los líderes de los talibanes verían el video. “Después de eso, la manera en que traten a los soldados arrestados será tu responsabilidad”.

Otros usuarios de Facebook, simpatizantes de los talibanes, respondieron publicando fotografías de mujeres afganas que eran buscadas por las fuerzas de la coalición encabezada por Estados Unidos, y dijeron que el Ejército afgano facilitaban esa afrenta. En la sociedad conservadora de Afganistán, las mujeres a menudo son alejadas incluso de la mirada de sus amigos, ni hablar del roce de un extraño.

“Ese tipo de videos abrirán el camino para que haya venganzas y hostilidad personal después de la paz”, dijo Rafi. “Si el gobierno sigue recordándonos la violencia cometida por los talibanes, y si los talibanes siguen compartiendo videos de violencia por parte de las fuerzas gubernamentales, el conflicto podría continuar en el país porque esos hombres en combate irán tras su venganza, aunque haya un acuerdo de paz”.

Rahima Jami, miembro del Parlamento afgano, es uno de los políticos afganos que exhortan a que haya precaución en un acuerdo de paz y que consideran que será muy difícil el futuro. El deseo de los talibanes de regresar al poder que perdieron se ha envuelto en una idea de venganza, dice.

“Personalmente no creo que vaya a haber paz después de un acuerdo con los talibanes”, dijo Jami. “El grupo tratará de hacerse de todo el gobierno y, puesto que todos los demás partidos políticos están armados, no estarán de acuerdo, y el conflicto comenzará: una guerra civil, con riñas en cada calle, y continuará durante muchos años”.

En años recientes, la guerra en gran medida se ha librado por los afganos en ambos bandos, con decenas de miles muertos. Excepto por ocasiones extraordinarias, la presencia estadounidense en gran medida se ha reducido al apoyo aéreo. Conforme se ha extendido la guerra, la mayor parte de los conflictos más sangrientos ocurre entre grupos de la comunidad local, lo cual ha dejado un legado de riñas sangrientas.

Abdul Baqi Samandar, activista afgano, animó a los líderes de ambos bandos a actuar con cautela. Dijo que los soldados de infantería mostraron una capacidad de aceptación durante el breve cese al fuego el año pasado, cuando los talibanes y los combatientes afganos convivieron y se tomaron fotos. Sin embargo, los líderes deben tener cuidado, agregó, con el tipo de ideas que transmiten a sus combatientes durante la etapa final.

“Nuestros líderes, incluido el gobierno, deben crear la literatura de la paz”, comentó Samandar. “Deben convencer a los hombres de su bando que están en conflicto de que no pueden limpiar la sangre con más sangre”.

The New York Times / OHH


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