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Foto: New York Times /AP

Industria automotriz en EUA, con incertidumbre por nuevas reglas

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La nueva regla de Trump, que se espera se haga pública este verano, prácticamente eliminaría las regulaciones de contaminación automovilística del Gobierno de Obama, en esencia, congelando los estándares de kilometraje.

Coral Davenport.

Las empresas automovilísticas más grandes del mundo le advirtieron al presidente Donald Trump el jueves que una de sus iniciativas de desregulación más radicales –su plan de debilitar los estándares de contaminación de los tubos de escape– amenaza con recortar sus ganancias y producir una inestabilidad ‘insostenible’ en un sector crucial de manufactura.

 

Mediante una carta firmada por 17 empresas, entre ellas Ford, General Motors, Toyota y Volvo, las compañías automotrices le pidieron a Trump que regresara a la mesa de negociaciones para evaluar la reducción planeada. La misiva representa la declaración más contundente hasta la fecha por parte de la industria automotriz en contra de la iniciativa de Trump para debilitar las reglas de contaminación, que fueron una de las políticas distintivas del presidente Barack Obama para combatir el cambio climático.

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Los fabricantes de automóviles están abordando una crisis que, en parte, fue provocada por ellos. Habían buscado algunos cambios a los estándares de contaminación al principio de la presidencia de Trump, pero desde entonces se han mostrado cada vez más alarmados por el alcance creciente del plan del Gobierno.

 

La nueva regla de Trump, que se espera se haga pública este verano, prácticamente eliminaría las regulaciones de contaminación automovilística del Gobierno de Obama, en esencia congelando los estándares de kilometraje a alrededor de 15.73 kpl (indicador de rendimiento) para los autos, por debajo de la meta de 22.9 kpl para 2025. Es casi seguro que esta política provocará que California y otros 13 estados demanden al Gobierno mientras siguen aplicando sus propias reglas más estrictas, por lo que el mercado automotriz se dividirá en dos en la práctica.

 

En carta, piden ‘punto medio’

 

Para las empresas automotrices, un mercado bifurcado es su peor pesadilla. En la carta dirigida a Trump, advirtieron sobre “un periodo extendido de litigación e inestabilidad” en caso de que se implementen sus planes.

 

La carta fue entregada a la Casa Blanca el jueves por la mañana, al mismo tiempo que una carta similar a Gavin Newsom, gobernador de California, de acuerdo con un alto miembro de un grupo de presión de la industria automotriz.

 

En la carta dirigida a Newsom, los fabricantes de autos dijeron que les gustaría ver un estándar final que esté “en un punto medio” entre las reglas actuales de Obama y la reducción propuesta por Trump.

 

La carta para Trump dice: “Creemos firmemente que el mejor camino para conservar los empleos de calidad en la industria y permitir que los nuevos vehículos sean asequibles para más estadounidenses es una regla final apoyada por todas las partes, incluida California”.

 

Judd Deere, portavoz de la Casa Blanca, culpó a California en un correo electrónico, pues dijo que el estado “no pudo proponer una alternativa productiva”. Los funcionarios de la oficina de Newsom y de la Junta de Recursos del Aire de California, que dirige el programa de contaminación de tubos de escape, no respondieron a correos electrónicos en los que se solicitaban sus comentarios.

 

La carta de las firmas automotrices es el giro más reciente en la iniciativa de Trump para reducir las regulaciones en materia de fabricación de autos, una industria que ha jurado apoyar. Algunos directores ejecutivos de la industria y miembros de grupos de presión han estado diciéndole en privado a la Casa Blanca durante meses que los esfuerzos del presidente quizá provoquen más daños que beneficios, pero la carta del jueves representa un contrataque particularmente sólido.

 

“Puesto que la regla aún se está terminando de redactar, creemos que todavía hay tiempo para desarrollar una regla final aceptable para los consumidores, los creadores de políticas y los fabricantes de autos”, comentó Gloria Bergquist, vicepresidenta de la Alianza de Fabricantes de Automóviles (AAM, por su sigla en inglés).

Firmas automotrices, en encrucijada

 

Criticar el plan del presidente conlleva riesgos para las firmas automotrices. La Casa Blanca ha buscado que apoyen sus decisiones y, en privado, algunos funcionarios han dicho que temen que las críticas de la industria puedan provocar que el presidente tome represalias imponiendo aranceles a las importaciones de autos. Eso también sería doloroso, pues muchos automóviles y componentes ahora se fabrican o se montan parcialmente al otro lado de la frontera, en México o Canadá.

 

Sin embargo, también temen los costos de la incertidumbre y los dolores de cabeza en materia de regulación que posiblemente sufrirán en caso de que Trump dé marcha atrás a las reglas de Obama, como se tiene planeado.

 

Las empresas automotrices, por ejemplo, tendrían que demostrar que el kilometraje promedio de todos los autos que venden en California es mucho más alto que en estados como Utah, donde entraría en vigor el nuevo estándar de Trump de alrededor de 15.73 kpl.

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No obstante, debido a que los estadounidenses prefieren cada vez más los vehículos todoterreno por encima de otros más austeros, los fabricantes quizá deban recortar significativamente los precios de los vehículos eléctricos en los estados de alto kilometraje, y a la vez aumentar los precios de los autos que utilizan gasolina. Al mismo tiempo, los lotes de autos en los estados de bajo kilometraje quizá cuenten con una mezcla totalmente distinta de vehículos con diferentes precios.

 

Si los compradores de autos simplemente cruzan fronteras estatales para comprar autos tradicionales y los llevan a estados con estándares más limpios, eso podría generar más dolores de cabeza en materia de regulación para las empresas, que también podrían recibir multas por parte de los estados de alto kilometraje si no logran cumplir con las reglas.

 

Fabricantes buscan solución a crisis generada por ellos

 

Aunque dos de las tres grandes empresas del país firmaron la carta, la tercera, Fiat Chrysler, no lo hizo. Entre las otras compañías automotrices que firmaron la carta se encuentran BMW, Honda, Mazda, Nissan, Subaru y Volkswagen.

 

Las empresas automotrices concedieron en su carta que estaban buscando la solución a una crisis que ellos ayudaron a detonar. Poco después de que Trump entró en funciones, los directores ejecutivos de los principales fabricantes de autos de Detroit le pidieron personalmente al presidente que relajara algunos elementos de las regulaciones del Gobierno de Obama.

 

Sin embargo, el Gobierno de Trump fue más allá de lo que esperaba la industria, utilizando la reducción de las regulaciones para atacar la autoridad legal que tiene California para establecer sus propias reglas. Desde la Ley del Aire Limpio de 1970, California ha tenido autoridad especial para redactar sus propias regulaciones en materia de contaminación.

 

El año pasado, el Gobierno de Trump develó el borrador de un plan que habría dado marcha atrás a la regla de Obama y le habría quitado a California el derecho de establecer estándares estatales más estrictos. En los meses posteriores, ambos bandos dijeron que esperaban negociar para llegar a un plan final que llevara a un solo estándar nacional.

 

No obstante, en febrero, la Casa Blanca anunció que había terminado las charlas con California, lo que básicamente ha asegurado que el resultado final llevará a una litigación.

MAA.

 

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