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Foto: AP.

Los asesores de Trump están imitando su diplomacia agresiva en Twitter, con resultados ambiguos


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Desde la llegada del mandatario, la red social se ha vuelto la ventana para tratar temas globales que afectan los interés de Estados Unidos.

Mark Landler & Katie Rogers

El presidente Donald Trump tiró a la basura las convenciones diplomáticas cuando llegó a la presidencia y comenzó a tuitear muy contento sobre temas globales delicados, ya fuera el enfrentamiento nuclear con Corea del Norte o el reparto de responsabilidades con la OTAN. Ahora ha generado una cuadrilla de imitadores en la Casa Blanca.

John R. Bolton, el asesor de seguridad nacional, ha tuiteado más de 150 veces sobre la crisis política en Venezuela, exigiendo que el presidente conflictivo del país, Nicolás Maduro, sea exiliado y defendiendo a Juan Guaidó, el sucesor que espera hacerse del poder.

Jason D. Greenblatt, el enviado de Trump en Medio Oriente, ha recurrido a Twitter decenas de veces para debatir o reprender a los líderes palestinos, con quienes la Casa Blanca no ha tenido contacto formal desde finales de 2017, cuando el presidente anunció que mudaría la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén.

Otros funcionarios de Gobierno, como Richard Grenell, embajador de Estados Unidos en Alemania, y David M. Friedman, embajador en Israel, han usado Twitter de manera agresiva para defender las políticas de su jefe e ir tras rivales como Irán. Incluso el vicepresidente Mike Pence tuitea constantemente sobre Venezuela y acusa a Cuba de apuntalar el régimen desacreditado de Maduro.

Para los lugartenientes de Trump, Twitter ahora es una extraña arma de doble filo: una manera de promover los objetivos del presidente y a la vez eludir lo que él afirma que son “noticias falsas”. Además, son conscientes de que, en su Casa Blanca, no está nada mal imitar al jefe.

Sin embargo, sus detractores dicen que la proliferación de la diplomacia en Twitter revela a un Gobierno que es mucho ruido y pocas políticas.

“A veces parece que Twitter es donde se crean las políticas, y no solo un espacio donde se expresan”, dijo Michael A. McFaul, pionero en el uso de Twitter como herramienta diplomática mientras era embajador de Estados Unidos en Rusia durante el Gobierno de Barack Obama.

“El tradicional proceso de creación de políticas no parece estar funcionando, y no creo que Twitter deba ser el sustituto”, dijo McFaul.

Copian estrategias de Twitter

También está claro que un tuit de Trump conlleva más bullicio que uno publicado por sus subordinados. Maduro se está mostrando resistente en Venezuela, a pesar del aluvión diario de amenazas por parte de Bolton. El miércoles por la noche, este último de nuevo planteó la posibilidad de una intervención militar, pues tuiteó que “el presidente Trump le ha dejado claro a Nicolás Maduro y a su séquito que ‘se considerarán todas las alternativas’”.

En Medio Oriente, los tuits de Greenblatt han hecho poco a favor de la reparación de la ruptura con los palestinos o para establecer las bases de su muy anticipado plan de paz. En un intercambio reciente, Greenblatt acusó a Saeb Erekat, negociador palestino que durante mucho tiempo ha participado en el conflicto, de difamar de manera injusta la propuesta cuando el palestino advirtió que esta sería “un sistema de ‘apartheid’ con guetos para los palestinos”.

Grenell, cuyo estilo sin pelos en la lengua refleja mucho el de Trump, enfureció a sus anfitriones alemanes en mayo pasado al tuitear, después de la decisión del presidente de abandonar el acuerdo nuclear de Irán, que “las compañías alemanas que tienen negocios en Irán deben detener sus operaciones de inmediato”. Alemania había optado por seguir siendo parte del acuerdo.

Todos los asesores del presidente siguen de cerca sus actividades en las redes sociales y copian algunas de sus estrategias. Bolton, por ejemplo, ha adoptado la táctica de plasmar un mensaje a través de mera repetición: los más de 150 tuits de Bolton acerca de Venezuela son similares a las repetidas ocasiones en que Trump ha descrito la investigación del fiscal especial en torno a Rusia como una “cacería de brujas”.

Bolton le dijo a CNN que los tuits eran un “nuevo experimento de diplomacia pública”, sin importar que McFaul y también más tarde el secretario de Estado lo hayan hecho durante el Gobierno de Obama.

Bolton, que desde hace mucho ha sido un comentarista en Fox de declaraciones mordaces, redacta sus tuits con el tono distintivo de Trump. “Las charlas entre Rusia y los secuaces de Maduro solo son útiles si están hablando de playas de retiro para Maduro”, escribió la semana pasada acerca de los esfuerzos de Rusia para negociar una solución a la crisis.

La estrategia de comunicación falla sin políticas concretas

La diferencia entre Trump y sus asesores es que el tuiteo del presidente generalmente es más “ad hoc”. Se ha dado a conocer por escribir sus mensajes de manera improvisada y sin que los revisen antes, con una expresión de “vean cómo lo hago”, de acuerdo con dos personas que lo han visto hacerlo.

Bolton y Greenblatt ponderan sus tuits con cuidado antes de publicarlos. Un funcionario de gobierno de alto nivel describió los tuits de Bolton sobre Venezuela como parte de un plan “estratégico, táctico y deliberado” para crear conciencia sobre la necesidad de derrocar a Maduro.

Los expertos en materia de Latinoamérica compararon los tuits de Bolton con un “prolongado operativo informativo” en torno a Venezuela. El problema, dijeron, es que el Gobierno hasta ahora ha sido incapaz de reforzar la estrategia de comunicación con medidas concretas que obliguen a Maduro a dejar el poder.

El miércoles, Bolton emitió una declaración tradicional en la que advirtió a los bancos extranjeros que participan en transacciones ilícitas con el Gobierno de Maduro que estos se estaban exponiendo a las sanciones de Estados Unidos. “No permitiremos que Maduro robe la riqueza de la gente venezolana”, dijo.

En el caso de Greenblatt, los tuits son una manera de involucrar a los palestinos en una época en que la Autoridad Palestina se rehúsa a hablar con el Gobierno. Su audiencia, señalaron analistas, no es tanto el liderazgo palestino avejentado, sino más bien los jóvenes palestinos, que Greenblatt espera que respondan aceptando los incentivos económicos de la propuesta de paz que ha estado redactando con Jared Kushner, el yerno y asesor principal de Trump.

“Desafortunadamente hay muchos rumores”, dijo Greenblatt mediante una declaración. “Twitter me permite dejar las cosas claras rápidamente, sin mediadores, cuando nuestras políticas se describen de manera equivocada”.

Greenblatt dijo que había recibido comentarios positivos de los palestinos, así como de los israelíes. “Es bueno para la diplomacia y también para la gente de la región”, comentó.

El animado perfil de Greenblatt en Twitter contrasta drásticamente con su papel discreto en el Gobierno y en la vida de negocios de Trump antes de la presidencia. Greenblatt, exrepresentante legal en jefe de la Trump Organization, apenas se ha mencionado en las conversaciones sobre los problemas legales del presidente. En una Casa Blanca donde todo se filtra, los detalles del plan de paz de Greenblatt siguen estando bien guardados.

Los expertos en materia de Medio Oriente dijeron que la decisión de Greenblatt de alzar la voz en Twitter tenía su mérito, pero era deficiente en dos aspectos. Primero, las políticas del Gobierno de Trump han alejado tanto a los palestinos que era difícil que Greenblatt pudiera superar la hostilidad.

“Ahora mismo, el contexto de la relación entre Estados Unidos y Palestina es abrumadoramente negativa”, dijo Ghaith al Omari, académico de alto nivel del Instituto Washington de Políticas para Oriente Próximo. “Los palestinos piensan: ‘Ustedes dicen que se preocupan por nosotros, pero están recortando el apoyo a los palestinos y cerrando nuestros hospitales’”.

En segundo lugar, los detractores dijeron que Greenblatt no estaba explicando las políticas del Gobierno a una audiencia palestina escéptica, sino más bien reprochando a sus líderes, pues considera que son estrechos de miras. También está siendo parcial, señalaron.

“No recuerdo un solo tuit en el que haya criticado el nuevo asentamiento israelí ni ninguna de las decisiones del Gobierno de Israel”, dijo Daniel C. Kurtzer, exembajador de Estados Unidos en Israel y Egipto. “Ha usado sus tuits estrictamente para señalar la conducta indebida de los palestinos”.

The New York Times



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