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Foto: The New York Times.

Bajo el plan de paz, militares de EUA saldrían de Afganistán en cinco años


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El resto de las fuerzas militares internacionales se irían al mismo tiempo, después de haber tenido resultados variados en su objetivo de estabilizar el país desde 2001.

Thomas Gibbons-Neff & Julian E. Barnes

Todos los soldados estadounidenses saldrían de Afganistán a lo largo de los próximos tres a cinco años según un nuevo plan del Pentágono ofrecido durante las negociaciones de paz que podrían llevar a que un Gobierno en Kabul comparta el poder con los talibanes.

Foto: The New York Times.

El resto de las fuerzas militares internacionales en Afganistán se irían al mismo tiempo, después de haber tenido resultados variados en su objetivo de estabilizar el país desde 2001. Se está discutiendo el plan con aliados europeos y fue ideado, en parte, para complacer al presidente Donald Trump, que desde hace mucho ha expresado escepticismo del papel constante de Estados Unidos en las guerras en el extranjero.

El plan hace un llamado a favor de reducir a la mitad, en los próximos meses, los 14 mil soldados estadounidenses que están actualmente en Afganistán. Les asignaría a los 8 mil 600 soldados europeos y de otros países la tarea de capacitar a las fuerzas militares afganas –un enfoque de la misión de la OTAN durante más de una década– y cambiaría en gran medida los operativos estadounidenses para concentrarlos en ataques de contraterrorismo.

Más de media decena de funcionarios y exfuncionarios estadounidenses y europeos compartieron varios elementos del plan con The New York Times. Este tiene como propósito ayudar a las negociaciones con los talibanes que realiza Zalmay Khalilzad, el enviado especial de Estados Unidos.

Foto: The New York Times.

Hasta ahora, el plan se ha recibido con una gran aceptación en Washington y la sede de la OTAN en Bruselas. No obstante, los funcionarios estadounidenses advirtieron que Trump podría descartar el nuevo plan en cualquier momento.

Además, los funcionarios dijeron que incluso si fracasaran las charlas de paz, Estados Unidos seguiría adelante con su plan de detener la capacitación de las fuerzas afganas y enfocarse en las misiones de contraterrorismo.

Hasta la retirada final, varios miles de fuerzas estadounidenses seguirían con los ataques contra Al Qaeda y el Estado Islámico, incluyendo en redadas colaborativas con los comandos afganos. Las misiones de contraterrorismo y la presencia menguante de las fuerzas militares también son esenciales para permitir que la CIA opere en Afganistán.

El lugarteniente coronel Koné Faulkner, portavoz del Pentágono, dijo que no se habían tomado decisiones mientras continuaban las charlas de paz. El Departamento de la Defensa “está considerando todas las opciones respecto de la cantidad y el reparto de los soldados”, comentó Faulkner.

Foto: The New York Times.

Sin embargo, los aliados europeos dijeron que habían sido consultados acerca de la propuesta, un drástico contraste respecto del anuncio sorpresa de Trump en diciembre de retirar a las fuerzas estadounidenses de Siria.

“Los europeos son perfectamente capaces de llevar a cabo la misión de capacitación. Que Estados Unidos cambie el propósito de gran parte de su operación para enfocarse en la misión de las fuerzas especiales y haga que los europeos se encarguen de la misión de capacitación es una división inteligente de los esfuerzos”, dijo James Stavridis, exalmirante estadounidense y excomandante principal de la OTAN que ahora trabaja para la firma de capital privado Carlyle Group.

Stavridis dijo que las dos misiones estarían coordinadas, incluyendo el apoyo logístico y el respaldo militar de Estados Unidos para los soldados europeos.

El lunes pasado, los diplomáticos estadounidenses se reunieron con los talibanes en Catar para realizar las negociaciones de más alto nivel hasta el momento, y contaron con la presencia del general Austin S. Miller, el comandante de la misión internacional en Afganistán. Las negociaciones se pausaron el miércoles y continuarán el sábado.

Ambos bandos han buscado crear un marco, acordado en principio el mes pasado, para la retirada total de las tropas extranjeras y hacer que los talibanes aseguren que evitarán que los grupos terroristas que buscan atacar a Estados Unidos adopten el territorio afgano como un espacio seguro.

El Gobierno afgano no ha participado en las negociaciones debido a que los talibanes se muestran reacios a hablar con el presidente Ashraf Ghani o sus representantes.

Los negociadores talibanes se oponen profundamente a la propuesta de que los soldados estadounidenses de contraterrorismo se queden en Afganistán durante cinco años más, y los funcionarios no estaban seguros si un periodo más breve sería aceptado por las tropas de los militantes.

Reducir la misión de capacitación no solo haría que las fuerzas militares afganas asediadas queden vulnerables a ataques, sino también que estén en riesgo de colapsar. En enero, Ghani anunció que más de 45 mil soldados afganos habían muerto desde 2014; los funcionarios del Pentágono han dicho que su número de víctimas es insostenible.

Foto: The New York Times.

A pesar de haber desembolsado miles de millones de dólares en las fuerzas militares afganas durante más de una década, las auditorías del Pentágono muestran que un esfuerzo renovado para modernizar a la naciente fuerza aérea afgana seguramente no será autosuficiente sino hasta mediados de la década de 2030.

Durante sus pláticas con legisladores en diciembre, el comandante entrante de las tropas estadounidenses en Medio Oriente, el lugarteniente general Kenneth F. McKenzie Jr., dijo que las fuerzas afganas no podrían continuar sin el apoyo de Estados Unidos y la OTAN.

“Sé que actualmente sería muy difícil que sobrevivan sin el respaldo nuestro ni el de nuestros aliados de coalición”, comentó.

Los funcionarios y exfuncionarios del Departamento de Defensa dijeron que limitar el apoyo estadounidense a las fuerzas militares afganas requeriría un delicado equilibrio de proporcionar el material suficiente para la misión de capacitación de la OTAN, conocida como Apoyo Firme, a fin de gantizar que los aliados occidentales sigan participando sin sacrificar las operaciones de contraterrorismo.

Los aliados europeos citaron a Miller, quien describió la menor cantidad de soldados como “hacer más con menos”.

Un exfuncionario del Departamento de Defensa que sabe sobre las charlas dijo que podría haber más apoyo estadounidense para la misión de capacitación fuera de Afganistán y que también llegaría en avión de ser necesario. Los países europeos han dependido en gran medida de las bases, los suministros y otras operaciones logísticas de Estados Unidos a lo largo de la guerra.

Foto: The New York Times.

Laurel Miller, que era una alta funcionaria del Departamento de Estado que trabajó en materia de política de Afganistán y Pakistán durante los gobiernos de Obama y Trump, dijo que era arriesgado cambiar la misión militar en Afganistán sin un plan de paz en vigor.

“La idea de reducirla a una misión pequeña exclusivamente de contraterrorismo se ha discutido desde hace mucho en el gobierno estadounidense”, comentó. No obstante, dijo, “si dejas de respaldar a las fuerzas afganas en su lucha principal, no puedes seguir trabajando como si nada en tus prioridades más particulares de manera aislada mientras Afganistán colapsa a tu alrededor”.

También es posible que el apoyo internacional de financiamiento para el Gobierno afgano termine por ser destinado a los talibanes bajo el acuerdo de compartición de poder. No obstante, los funcionarios estadounidenses y europeos dijeron que era imprescindible y necesario seguir financiando a las fuerzas afganas de seguridad.




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