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Alejandro Ochoa Valencia: Objetivo, consolidar el trabajo realizado


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ALEJANDRO OCHOA VALENCIA PRESIDENTE MUNICIPAL DE COLÓN

José Alejandro Ochoa Valencia nació en 1987 en San Francisco, una comunidad pequeña del municipio de Colón. En su niñez, el ahora presidente municipal de la demarcación lidió con carencias y falta de recursos, motivo de inspiración para salir adelante y luchar para lograr sus metas y objetivos.

“Al nacer en desventaja en una comunidad muy pequeñita, empieza la formación por salir adelante y hacer algo por los demás. A la edad de cinco años tuve una atrofia muscular, por lo que estuve discapacitado de los cinco a los ocho años de edad”,comparte.

Dicho padecimiento, dijo, fue un obstáculo en su vida, ya que le negaron la educación por no haber escuelas especiales en aquellos tiempos.

“Desde que tuve el problema, vi que la vida no iba a ser nada sencilla, pero siempre la enfrentamos con la mejor de las actitudes. En el camino encontramos mucha gente buena que me ayudó y gracias a una persona; a quien voy a estar agradecido toda la vida, mi primer maestro, quien me enseñó a leer, a escribir y se hizo cargo de mí, ya que no pude entrar al kínder ni fui al preescolar; fui admitido directamente a la primaria”, recuerda.

Además, sus padres le construyeron un triciclo como silla de ruedas mientras le realizaban estudios para encontrar el problema, ya que perdió la movilidad de sus piernas y parte de sus brazos.

 

“Se sufre siempre de ‘bulliyng’. Eras el diferente o el señalado; pero, cuando Dios me dio la oportunidad de volver a caminar, se los demostré. Cuando entré a la primaria, ya sabía leer y escribir, y por eso me aceptaron, pero era un niño discapacitado. Lo único que podía ver eran libros. Las comunicaciones no eran como hoy en día, ya que no podías acceder fácilmente a las redes o a Google”, reflexiona.

También, Ochoa Valencia lidió con el traslado para llegar a la escuela, ya que empleaba hasta dos horas para arribar a la institución ubicada en la cabecera municipal.

«Tenías que caminar cerca de una hora para llegar a la comunidad de Viborillas, en la carretera 100 o cerca de 45 minutos para llegar a la 200; ahí (había que) esperar que pasara el autobús hacia acá (cabecera municipal de Colón)”, menciona.

Sin embargo, gracias al trabajo de su padre, quien laboró en la Conasupo, además de una empresa llamada Radiología, se presentó la oportunidad de tener una casa, por parte del Infonavit, en Querétaro.

“Ya en la capital entro a estudiar a la Secundaria Técnica 6 Juan Antonio de Urrutia y Arana, en donde remé nuevamente contra corriente, ya que fui señalado. También, contábamos con poco recurso para enfrentar lo que exigía el nivel educativo, ya que somos cuatro hijos”, expresa.

Esta situación, dijo, le afectó en sus estudios porque reprobó materias por no cumplir con el material que le solicitaban los maestros; además, valoró cada peso que le daban sus papás, pues hubo veces en las que tenía que decidir entre emplear el dinero en transporte o comprarse algo para comer.

No obstante, eso no desmotivó a José Alejandro; al contrario, lo impulsó a trabajar y ayudar en casa, siempre y cuando sus padres no tuvieran conocimiento de ello.

“Con 11 años de edad, vi la forma de ayudar y ganarme algo, por lo que, después de la escuela, me iba caminando a una Comercial Mexicana, la cual estaba muy cerca. Ahí, cargaba bolsas y después de dos o tres horas me iba a mi casa. Después, un gerente de la Comercial me dio la oportunidad de ser empacador, lo que era ‘cerillo’. Con ello, estudiaba y trabajaba para ayudar a mis papás», recuerda.

Con 17 años de edad y trabajando en locales establecidos, además de seguir con sus estudios, Ochoa Valencia se enfrentó con un reto mayúsculo, ya que no fue seleccionado para ingresar a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

“Fue el tope de mi vida. Yo quería estudiar Derecho, se me cierra la oportunidad y fue de las cosas más difíciles porque decirle a tus papás ‘no quedé’ es duro. Pero no dejé perder el ciclo escolar, vi que existía el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), donde becaban a todos los estudiantes por dar un año de servicio en la sierra o en comunidades alejadas donde la SEP no puede mandar maestros o no pueden cubrir la plaza por el número de alumnos. Me dan la oportunidad y di clases de primaria en la comunidad de Pueblo Nuevo”, dice.

 

Ahí, menciona Ochoa Valencia, aprendió a valorar las cosas, como el tener luz, agua, una cama y una vela, ya que el pueblo era de las zonas más alejadas en Colón.

“Vi la otra cara de la moneda del país donde de verdad se batalla. Yo me quejaba de San Francisco, de Querétaro (…) y allá no tenía nada. Empecé con 28 alumnos; daba primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria. Además, metí programas sociales para beneficio de la comunidad. Desde ese momento entendí que mi vocación era sacar adelante a los demás”, reconoce.

Tras impulsar la educación y preparación de los menores, ser coordinador de 18 comunidades del municipio, y ganar el premio Conafe a nivel estatal, el presidente municipal estudió Psicología Educativa.

Después, trabajó en una empresa de la iniciativa privada, en la que fue ayudante de supervisor en producción. Tras hacer un esquema de integración, equipo con la gente y una buena labor, le dan la oportunidad de salir a Alemania y Brasil para crecer profesionalmente.

Ya en México, Ochoa Valencia trabajó en Grupo Soriana, donde tenía 450 personas a su cargo, y de las cuales, un niño motivó su ‘brinco’ a la política.

“Tenía un niño discapacitado, ‘montacarguista’, que pedía permiso a cada rato por obvias razones, pero lo cubríamos entre todos. Me ponía en su lugar porque yo lo viví con mis padres. Llega el gerente y me dice que la persona ha fallado mucho y lo quería correr. Entonces le dije que si se iba él, me iba yo. Al final, los dos nos fuimos. Para ese tiempo ya ganaba más de 25 mil pesos mensuales”, menciona.

Tras su salida de la empresa, en la cual aprendió de cada una de las personas que tuvo a su cargo, Ochoa Valencia reflexionó sobre sus gestión y el cómo ayudó a los empleados a trabajar en equipo, por lo que se dio a la tarea de realizar acciones por su comunidad y por su gente, no sin antes tener su primer acercamiento con la política.

“En ese momento estaban las campañas, los candidatos iban a pedir el voto y recuerdo que dije voy a ir a oír. Yo voté hasta los 21 años de edad. Antes, nunca me interesó la política. Tras escuchar al candidato del PAN en mi comunidad, le cuestioné el cómo iba a cumplir con sus promesas, a lo que la gente me apoyó.

“Después busqué trabajo y vi que hacían faltan cosas por hacer en mi comunidad, entonces dije: ‘ya le regalé parte de mi vida a la Conafe, otros municipios y empresas; ahora lo haré para mi comunidad’. Hice gestiones con mi gente y, viendo a todos los candidatos, ninguno me convenció, pero aquel candidato que fue a la comunidad lo apoyé desde un principio. Me busca antes de la elección y me dijo: ‘ayúdame aquí, veo que la gente te sigue, te quiere mucho, apóyame y yo te ayudo cuando gane’”, expresa.

Tras ganar la elección en su municipio, el candidato blanquiazul llamó a Ochoa Valencia, con quien trabajó por los siguientes tres meses.

«Después de ese tiempo, me corrió, porque vio que yo no iba a vivir de una política cuadrada, empecé a mover gente, a organizarla, y pensaron que yo me quería candidatear. A mí no me interesaba para nada participar en una elección popular, pero sí que la gente se organizara”, dice.

La preparación de José Alejandro no se truncó ahí; tras detectar que había conflictos en la zona por desarrollar del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (AIQ), el ahora presidente municipal encontró en el tema agrario una oportunidad de crecimiento laboral y económico.

“Estudié el cómo estaba la regularización de las tierras, así llegué a la Central Campesina y ahí es en donde genero temas relacionados con la regularización de predios sin cobrarles nada. Únicamente me interesaba ser el capital político, porque no quería volver a pasar lo del candidato”, menciona.

Gracias a ello, y a la recomendación de los ejidatarios, Alejandro Ochoa creó su propia empresa, la cual cerró cuando, precisamente, se dedicó totalmente como presidente municipal.

 

“Cuando me fue bien económicamente ayudé a otras comunidades en eventos escolares y fiestas patronales, por lo que, después de seis años en los que me costó consolidarme en lo económico y social, le pido la oportunidad al PRI para que fuera candidato, pero me cerraron la puerta”, señala. 

En el Partido Revolucionario Institucional le argumentaron que otra persona ya estaba registrada, lo que Ochoa calificó como ‘dedazo’ o de ‘compadrazgo’. Sin embargo, no todo fue oscuro para el actual edil, porque, tras cerrarse la puerta en ‘el Tricolor’, otra fuerza política le brindó la oportunidad.

“Mi gente y yo estábamos decepcionados. Por la tarde se da la noticia de que no me dejaron registrar, pero en ese momento me habla el senador Francisco Domínguez, quien me invitó a trabajar con su partido. Entonces, le solicité ocho días para tomar la decisión, porque no fue fácil y la gente sabía que trabajé seis años como priista”.

En ese momento, Ochoa Valencia no tenía registro con ningún partido, por lo que cualquier institución lo podía ‘adoptar’.

Para tomar la decisión de formar parte del partido azul, Alejandro Ochoa acudió, comunidad por comunidad, a ver a sus líderes, a quienes les preguntó su opinión sobre el cambio. Muchos se enojaron, dijo, la mayoría priistas de años, pero otros lo apoyaron en lo que decidiera. El recorrer todas las comunidades en una semana lo ayudó porque la gente fue tomada en cuenta para decidir.

“Desde ese momento sentí que la elección estaba decidida. Se da la oportunidad y ganamos, con una buena diferencia, casi 2 mil votos, menor que la del pasado proceso electoral, la cual fue de más de 2 mil 500 votos de diferencia, respecto al segundo lugar”, recuerda.

Por primera vez, una persona de una comunidad como la suya ganó, pues siempre ganaban los de la cabecera municipal. Los factores, el hartazgo que había y los medios de comunicación influyeron; ya que, a decir del presidente, los medios son herramientas importantes para llegar al ciudadano.

“Hice pura campaña con redes sociales. Mi posición es de que tenemos que llegar a todos los sectores, a todo el público. La gente de Querétaro tiene que saber qué es Colón.

La gente del municipio entendió la forma de trabajar y no hay que buscarle el hilo negro a la política. La gente de hoy quiere políticos transparentes, sinceros, tales como son. Cercanos con la gente y no olvidarte nunca de la cercanía con ellos”, expresa.

Texto: Raúl Ríos

 

 



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