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Fotos Yarhim Jiménez

Exhacienda La Llave: pasado colonial, presente castrense


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Actualmente el sitio histórico de San Juan del Río, es sede del séptimo Regimiento Mecanizado de la 17a. Zona Militar, desde donde atienden los municipios de San Juan del Río, Amealco de Bonfil, Ezequiel Montes, Cadereyta de Montes, Tequisquiapan y Pedro Escobedo

Gonzalo Flores

Hoy, que se celebra el 106 aniversario del Día del Ejército mexicano, esta casa editorial realizó un recorrido por el lugar donde siglos de historia, desde la Conquista española y hasta el presente, se conjugan para convertirse en un atractivo de la región y desde donde se da cumplimiento a las cinco misiones de las Fuerzas Armadas de México: defender la integridad, independencia y soberanía de la nación; garantizar la seguridad interior; auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas; realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y en caso de desastre, prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas.

La exhacienda La Llave se encuentra a 8 kilómetros de la cabecera municipal de San Juan del Río y para conocerla, el mayor Isaías Morales acompañado del cronista sanjuanense Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas, son los encargados de adentrarnos a la vasta historia del sitio.

  • MÉXICO COLONIAL

El historiador Sáenz Bárcenas explicó que el diseño, como todas las Haciendas de la época, replicaban un modelo español andaluz y en este caso cuenta con tres patios.

Los antecedentes de esta hacienda datan del siglo XVI. Fue propiedad de doña Beatriz de Andrada y Cervantes quien fundó el mayorazgo de La Llave en el año 1585. Beatriz de Andrada fue la mujer más rica de toda la Nueva España en su época, formaba parte de la aristocracia novohispana. Nació en Burguillos, España, en 1513. En primeras nupcias casó con Juan Jaramillo, quien fue capitán de conquista de Hernán Cortés y viudo de doña Marina (La Malinche); al enviudar de este, se casó con Francisco Velasco, de quien también enviudó.

Por ambos enlaces reunió una posición de prestigio social, económico y político. Con sus propiedades logra un contexto social y económico privilegiado en la región

de San Juan del Río, dando inicio el mayorazgo de La Llave, una de las propiedades más importantes de toda Nueva España. Para el año 1585, hereda a Lucas de Lara y Cervantes, su sobrino, este mayorazgo, al no tener ella descendencia con ninguno de sus dos esposos.

La Llave estuvo ligada a la encomienda de Jilotepec, que hasta 1533 quedó a tres encomenderos: Hernando de Castilla, Francisco de Quevedo y Juan Núñez Sedeño.

Posteriormente estuvo a cargo del conquistador Juan Jaramillo Salvatierra, quien la recibió de Hernán Cortés en agradecimiento al apoyo en las diferentes luchas hasta la toma de Tenochtitlán. A la muerte de este la encomienda quedó dividida en dos partes: una en propiedad de doña María (quien era hija de Juan Jaramillo y doña Marina, a quien erróneamente conocemos como ‘La Malinche’, porque con ese nombre se le reconocía a Cortés y no a ella) y su esposo Luis de Quesada, quienes entraron en posesión en la mitad de la encomienda en el año de 1563 y que, a su vez, pasó a su hijo Pedro de Quesada en el año de 1575 y que este conservó hasta el año 1604; la otra mitad de la encomienda, en 1550, a Beatriz de Andrada, segunda esposa y viuda de Jaramillo, y a su esposo Francisco de Velasco, que era hermano del virrey Luis de Velasco.

Doña Beatriz de Andrada tenía muchas propiedades que vinculó en este mayorazgo (suma de tierras y bienes). Con las tierras de los dos personajes que fueron sus esposos y las de ella, hizo una gran propiedad a la que constituyó como mayorazgo, el más grande de la región de las más de 70 que tuvo San Juan del Río, y que mantuvo hasta el año 1613.

Durante el virreinato, la localidad de San Juan del Río estaba conformada por lo que actualmente es Pedro Escobedo, Amealco, Tequisquiapan y San Juan del Río.

Para el año 1856 es dueño de la ahora hacienda de La Llave, don José Leonel Gómez de Cervantes y Velasco, Marqués de Salinas y Conde de Santiago de Calimaya, a quien corresponde cumplir con la ley de desamortización de los comunales conocida como Ley Lerdo de Tejada, y en 1858 vende la propiedad, ya desvinculada del mayorazgo, a don Francisco de Iturbe, quien recibe las tierras colindantes y la casa principal, la cual manda destruir y construye este palacio o casa que se conoce hoy en día. Más tarde pasa a manos de su hijo Felipe Iturbe, que fue el último poseedor de esta hacienda.

Hasta ahora no se han encontrado testimonios gráficos del primer casco que fue destruido. Para el año 1910, con la finalidad de otorgar educación a los hijos de los trabajadores y cambiar el desarrollo general de la estructura de sus propiedades, la hacienda funcionó como Escuela Agrícola Rural.

A partir de la década de los años cuarenta del siglo XX, el reparto agrario vino a terminar con la hacienda de La Llave, considerada como la más grande de la región.

En 1982 se pretendió crear en este lugar un centro turístico de gran atractivo, sin embargo, el proyecto no se realizó.

Dentro de una de los galeras que funcionaban como sitios de almacenamiento y que ahora son los alojamientos de las cuadras del Regimiento militar, se encuentra un mural que data del tiempo cuando fungió como escuela rural, pues se incluyen aspecto del México prehispánico, de la llegada de los españoles, de la lucha de independencia, las Leyes de Reforma de Benito Juárez al centro como parteaguas en la historia y hasta la expropiación petrolera de 1936 promovida por el presidente Lázaro Cárdenas.

La conservación del lugar ha corrido a cargo del ejército mexicano desde que se instaló en el lugar, apegados a los lineamientos del Instituto de Antropología e Historia (INAH), aunque se ha visto limitado por la cuestión presupuestal, sin embargo, el sitio luce impecable.

  • LLEGADA DE LA SEDENA

Por decreto presidencial publicado en el Diario de la Federación el 6 de agosto de 1986, se destinaron al servicio de la Defensa Nacional diversas fracciones de terrenos, donde se incluyó la exhacienda La Llave para que se utilizara para el desarrollo de actividades castrenses.

La Sedena recibió la edificación casi en ruinas, pues el mayor Morales recordó que fue presa de saqueos y excavaciones pues las personas creían que ahí había enterrado tesoros, por lo que se aplicó un gran plan de remozamiento y de trabajos de remodelación que se efectuaron de enero de 1992 a marzo de 1993, para dejar la estructura como actualmente se le conoce.

El séptimo Regimiento Mecanizado tiene sus orígenes en el 90 Batallón de Infantería Motorizado que se instaló el 1 de mayo de 1991; cuarto años más tarde, en 1995, se convirtió en 90 Batallón de Infantería Mecanizado y a partir del 16 de marzo de 1997, se consolida como el séptimo Regimiento Mecanizado.

Esta unidad, tiene como responsabilidad militar atender al sector 2 de la 17a. Zona Militar que comprende los municipios de San Juan del Río, Amealco de Bonfil, Ezequiel Montes, Cadereyta de Montes, Tequisquiapan y Pedro Escobedo. Asimismo, proporciona apoyo a la 21a. Zona Militar de Morelia, Michoacán y a la 43a. Zona Militar de Apatzingán, Michoacán.

Su estandarte actual, fue entregado a la unidad militar dentro del reabanderamiento celebrado en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México de manos del presidente Felipe Calderón Hinojosa el 24 de febrero de 2011, mismo que tiene un sitio exclusivo dentro de la Ex Hacienda, siempre resguardado por un elemento de guardia y al que todos los soldados, de cualquier rango, deben saludar a su paso por el lugar, explicó el mayor Morales.

Actualmente, el teniente coronel de la unidad es Lázaro Morales Bello, desde el 16 de enero de 2018.

Como parte de sus actividades con la sociedad, el séptimo Regimiento Mecanizado ha realizado paseos dominicales que han reunido más de 5 mil personas, también han apoyado en 16 ocasiones el Plan DN3-E por diversas circunstancias, han cumplido el sueño de nombrar a 8 soldados honorarios, además de que también han realizado canje de armas y en fechas recientes, también se han sumado al canje de más de mil juguetes bélicos por algún juguete didáctico, con el propósito de incidir en una cultura de paz entre los más pequeños.

Hoy, en su día, reconocemos la dedicación y entrega de todos los elementos que conforman el Ejército Mexicano.



“Heroes


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