Algo se incuba: Pedro L. Jáuregui

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El balance en Colombia de la primera jornada de marchas en 2020 parece dejar como conclusión que el ambiente no esta tan convulsionado como terminó en 2019

Pedro L. Jáuregui

El balance en Colombia de la primera jornada de marchas en 2020 parece dejar como conclusión que el ambiente no esta tan convulsionado como terminó en 2019, lo que podría ser positivo, pero conociendo el ADN de los compatriotas es difícil pensar que las partes se enfriaron.

En este ajedrez de las partes, Gobierno-manifestantes, se puede decir que los peores días están por llegar, porque los odios se han fomentado con el pasar de los días y es iluso pensar que se enfriaron los ánimos.

El Gobierno, con nuevas imposiciones tributarias, más la continuación de los asesinatos de líderes sociales y el aumento de los desplazamientos por los enfrentamientos de las bandas al margen de la ley, tienen en jaque a las comunidades y aumenta la tensión para las poblaciones hasta donde llegan.

Si a lo anterior se suma el descontento por el aumento desmedido de los sueldos de los congresistas y el miserable de los salarios de la clase obrera más el hallazgo de nuevos manejos equivocados, por parte de los gobernantes que estaban en los poderes regionales que rasparon las “ollas” antes de irse y dejaron comprometidos los ingresos futuros hace pensar que ese desmedro no traerá nada bueno para las nuevas autoridades regionales, en la mayoría de los casos.

Todo ello más el aumento de la migración venezolana tras las fiestas de fin de año, y con ello el incremento de actividad criminal y el gasto público para atender sus necesidades, podría dejar como consecuencia que a corto plazo los recursos se empiecen a disminuir.

Cúcuta, la principal ciudad en la frontera entre Colombia y Venezuela, es un reflejo de lo que puede venir, porque el dinero abunda, la zona es el corredor principal del tráfico de cocaína y centro para recoger las divisas que envían los familiares de los venezolanos y los auxilios que han enviado los organismos internacionales, lo que la hace la cuna ideal para la delincuencia organizada y por consiguiente el punto principal de la descomposición social que vive el país. Siendo realista, algo se incuba.




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