La ciudad sin mujeres: Diana García

Foto: Archivo

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“¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades

Diana García

“¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las Ciudades Invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles”.

Italo Calvino en su libro ‘Ciudades invisibles’ narra la historia de una ciudad donde hombres de distintos contextos tienen el mismo sueño: miran a una mujer corriendo por la noche en una ciudad desconocida pero no pueden ver su rostro, la ven de espaldas y desnuda.  Es un sueño recurrente en el cual intentan alcanzarla, pero sin lograrlo, terminan perdiéndose y terminando solos.

Al despertar buscan esa ciudad que aparece en su sueño y al no encontrarla intentan reconstruir cada elemento pero  rodeándola con muros para evitar que se escape. Con el día a día, van olvidando la existencia de la mujer, de manera que solo queda una imagen, un recuerdo, una idea de cómo era.

Al presenciar en los últimos meses expresiones y un grito constante de mujeres exigiendo espacios seguros, inclusivos y equitativos, no puedo dejar de pensar en la reflexión de Calvino a través de sus ciudades invisibles. ¿No será que también en nuestras ciudades nos estamos convirtiendo en imágenes, recuerdos o sueños de cómo podemos (re)encontrarnos y (re)conocernos?

Podemos o no estar de acuerdo con la forma de expresión, pero lo que sí es evidente es la búsqueda colectiva por espacios de dialogo y políticas que atiendan estas necesidades cada vez más urgentes. Una ciudad para las mujeres no significa que se tomen decisiones por y para nosotras, pero sin nosotras, sino con nosotras.

Necesitamos ser parte activa de estos procesos a manera de (re)encontrarnos y (re)conocernos para construir espacios de igualdad. Si no fuese así, seremos un espejismo que desaparece, una imagen cada vez menos clara y fiel a lo que somos y necesitamos.

La ciudad es un reflejo de lo que somos, pero lo es también de lo que soñamos. Yo sueño una ciudad con mujeres, una ciudad que se construye con nosotras.




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