Foto: Archivo

Compro, luego existo



Varios bienes se pueden cambiar así como se renuevan los teléfonos celulares o la ropa

Seth Pérez

El pretexto del Buen Fin nos permite hacer una metáfora del consumismo y reflexionar en torno a la traducción de la frase de René Descartes: ‘Cogito ergo sum’. Podemos identificar el efecto de un componente que refleja en las cifras económicas la confianza del consumidor: la compra de bienes durables. Como observamos en las tiendas e informes, una gran parte de las ventas en esta temporada son artículos electrodomésticos, pero ¿televisiones, equipos de sonido, celulares, refrigeradores y lavadoras son bienes durables?

Por un lado, muchos bienes considerados en este rubro ya no son durables y son intercambiables, accesorios o simple moda al nivel de la ropa. En ciertos segmentos de la población, cada año, cambian teléfono para que combine con el estilo de vida que marcan las tendencias del año o para evitar sentirse excluidos de un grupo social. Por otro lado, los Gobiernos en el mundo no solamente hacen poco para evitar la obsolescencia programada, sino que la fomentan al no regular sobre el tema. ¿Medimos así realmente la confianza del consumidor?

Hace unas semanas, la compañía de la manzana anunció que su modelo 5 lanzado en 2012 sería descontinuado, al igual que todos los anteriores, y ya no recibirían actualización alguna. Antes de cumplir siete años, estos aparatos deberán ser reemplazados por nuevos, lo que implica que su compra no es una respuesta a la confianza del consumidor. Por el contrario, para seguir utilizando estos aparatos con las funcionalidades que tenían cuando fueron adquiridos, la compañía crea la necesidad de comprar uno nuevo. ¿Con cuántos otros bienes sucede lo mismo?

Piense usted en cuántas compras de lavadoras, refrigeradores, televisiones y tantos bienes que parecieran durables son realizadas esta temporada, pero no por una confianza del consumidor, sino por una necesidad que han creado las compañías al dejar estos aparatos obsoletos, porque repararlos sería enfrentar un costo similar al de la compra de uno nuevo. El método estadístico no define la pertinencia de los datos utilizados. ¿Usted que comprará alguno de estos bienes esta temporada lo hace por confianza, moda u obsolescencia?





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