Foto: Mexsport

La corona que Chile le arrebató a México en Lima 2019



La corona se fue a tierras chilenas. Virgen y Ontiveros llegaron a la final, pero faltó cerrar con triunfo una vez más

Notimex

Clima gélido en la playa. Sí, aunque parezca contradictorio, pero así fue. Era la final del torneo de voleibol playero de los Juegos Panamericanos Lima 2019 en su rama varonil y los mexicanos Juan Virgen y Rodolfo Ontiveros iban por el bicampeonato.

Si hace cuatro años, en Toronto 2015, pudieron remontar a los brasileños Vitor Araujo y Alvaro Magliano, quienes partían como los favoritos, ahora la misión era hacer lo mismo con los chilenos: los primos Marco y Esteban Grimalt, dos tipos que saben agigantarse de manera peculiar.

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Poco a poco, impusieron su estilo en la cancha, en la arena de la costa de Lima, donde, sin perder la concentración, demostraron que deseaban llevarse la corona.

Juan Virgen se veía sereno, como el hombre que se encumbra en los momentos complicados y que alienta a su coequipero Rodolfo Ontiveros. Picaba y maltrataba el balón ante la mirada de los chilenos. Su bloqueo era fuerte.

Los primos arremetían con fiereza y buscaban llevarse el título ante un par mexicano que no encontraba la puerta a la victoria. Cayeron por 19-21 en el primer set.

En el segundo, los mexicanos mostraron el mismo patrón que en el primero. El golpe definitivo, pero sin poder derribar la barrera impuesta por Marco, quien se veía más alto de lo que es realmente. La pizarra era otra vez adversa para el binomio nacional, una diferencia de cinco puntos.

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La corona de hace cuatro años parecía cambiar de dueño. Los chilenos se alzaban con vehemencia y ya parecía más que merecida su victoria. Juan y Rodolfo se levantaron como guerreros y obligaron al extra. Alcanzaron 21-21 y al final, el 24-22 forzó el tercero y definitivo.

Virgen se entregaba de nuevo a su pasión y Ontiveros a ser implacable con el balón. El graderío estallaba una vez más y el apoyo era para ambos equipos. El set definitivo y nadie quería el puesto de segundo sitio. México deseaba el bicampeonato. Ambos servicios perfectos. Siguió la batalla.

Los 33 minutos anteriores fueron intensos y los cuatro jugadores mostraron su afán por la victoria. En el tercer periodo, Virgen y Ontiveros se veían cansados. El marcador les era adverso por dos puntos. El duelo había sido duro, pero los chilenos se pusieron a un punto de lo histórico.

Lo consiguieron por 15-10. La corona se fue a tierras chilenas. Virgen y Ontiveros llegaron a la final, pero faltó cerrar con triunfo una vez más, como hace cuatro años, en Toronto 2015. Los ojos cristalizados y el semblante con los estragos de la batalla.

AMIP





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