Foto: Constanza Escamilla

Luis de Llano y su ‘Orbix’ que le permite viajar en el tiempo



El productor cuenta una historia de ciencia ficción basado en anécdotas y personajes famosos: El Orbix

11 Noviembre 2019

Giovanna Cancino

Luis de Llano Macedo, además de productor, se considera un buen narrador de historias, prueba de ello es su segundo libro titulado ‘El Orbix’ en el cual comparte relatos futuristas con sitios oscuros, donde predominan los edificios arrumbados y animales extraños, un mundo contado a través de la ciencia ficción y ciencia fusión, la cual considera, se trata de usar la fantasía que puede habitar en la tecnología.

La gente va a encontrar lo que no se imagina porque habla del futuro, del año 2045 donde cumplo 100 años y cuento cómo es la vida y el mundo para mí a través de un Orbix, que me pongo. Es un aparato que te puede hacer viajar en el tiempo de forma digital, no física, y paso por décadas que me parecen interesantes con anécdotas interesantes sobre la música y protagonistas de ese momento”, dijo en entrevista.

Admitió que no se considera un escritor, sino un buen narrador de cosas que ha vivido y que también ha inventado, “me divertí mucho al narrarlas”, agregó, para después compartir un poco de sus relatos como el hecho de ser capaz de sacar a Stephen Hawking de la silla en la que permaneció muchos años.

El libro inicia desde la década de los años 30 hasta el 2045 y relata con gran astucia parte de lo que atestiguo en la industria musical y lo que imagina será el futuro de esta, que asegura, evolucionará de tal manera, que una misma persona podrá producir y ser su propio actor gracias a la tecnología. “Todo está basado en mi manera de filosofar, la vida misma, la sociedad y cómo pienso”, compartió de Llano.

Entre las anécdotas que se encuentran en ‘El Orbix’, destaca a aquella vez que un chico greñudo, rockero, con amplio conocimiento de literatura y poesía, cayó desde un segundo piso en su mesa, terminó durmiendo en su casa, platicando con su madre y viendo con él el amanecer.

Se trataba de Jim Morrison, vocalista de The Doors.

Me invitaron a un coctel de presentación y había un grupo cantando arriba de nosotros, se aventó y cayó en mi mesa, se sentó conmigo y se puso a platicar toda la noche, después nos fuimos a mi casa, la de mi mamá, con quien platicó toda la noche. A las seis de la mañana nos fuimos a ver el amanecer a la pirámide del Dios mezcalito y mucho tiempo después me enteré que era Morrison y ni foto me tomé con él”, recordó, Luis.

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