Cámara Schmidt de Puebla, a la caza de asteroides cercanos a la Tierra

Los asteroides son objetos rocosos y, a diferencia de los cometas, no tienen un contenido tan importante de gas y polvo.

Monitorear asteroides cercanos a la Tierra y determinar sus propiedades físicas y orbitales, es uno de los nuevos proyectos que se desarrollan mediante la Cámara Schmidt de Tonantzintla, ubicada en las instalaciones del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (Inaoe).

A 76 años de haber iniciado operaciones, este histórico telescopio aporta datos muy útiles para la astrofísica moderna, destacó en un comunicado éste centro de investigación.

El Inaoe informó que las actuales observaciones con la Cámara Schmidt contribuyen al conocimiento de las propiedades físicas tanto de los asteroides del cinturón principal como de los cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés).

“Se están produciendo curvas de luz para analizar cómo cambia el brillo de un asteroide en función del periodo de rotación”, apuntó.

El coordinador de Astrofísica del Inaoe y uno de los investigadores responsables de los nuevos proyectos con la Cámara Schmidt de Tonantzintla, José Ramón Valdés, reveló que en los últimos tres meses ésta ha estado dedicada a la observación de asteroides del cinturón principal y de asteroides cercanos a la Tierra.

Informó que la renovación más reciente de la Schmidt incluye nuevos motores en el eje de ascensión recta y en el de declinación, que son las coordenadas para localizar los objetos en el cielo.

Asimismo, se desarrolló un nuevo sistema de control, el cual es una adaptación del que elaboró el físico Sergio Noriega para el OAGH.

El doctor Valdés explicó que los asteroides son residuos de la fallida formación de un planeta en nuestro sistema solar.

“Son objetos rocosos y, a diferencia de los cometas, no tienen un contenido tan importante de gas y polvo. Se ubican, fundamentalmente, en el cinturón principal de asteroides, entre las órbitas de Marte y Júpiter. Los planetas en el sistema solar se formaron por aglutinación de pequeños fragmentos que fueron chocando a baja velocidad y fueron creciendo en tamaño”, detalló.

Abundó que al formarse Júpiter, que es un planeta muy masivo, su gravedad impidió que ocurriera este proceso de aglutinación y se formara otro planeta entre las órbitas de Marte y Júpiter. Todo el material que debió formar parte de ese planeta es el que está en el cinturón de asteroides.

El investigador aseveró que es muy importante determinar las propiedades físicas de estos objetos –tamaño, forma, inclinación del eje de rotación y composición mineralógica—por dos cuestiones fundamentales.

Primero, para probar que la tecnología actual de deflexión de los asteroides puede funcionar, lo que significa preparar una misión para modificar su velocidad orbital; y en segundo lugar, para elaborar planes efectivos de evacuación y mitigación de daños en caso de que el choque de un asteroide con nuestro planeta no se pudiera evitar.

“El peligro real lo tendremos cuando haya coincidencia espacial y temporal entre la órbita de un asteroide y la de la Tierra. Si un asteroide entra en una órbita de colisión con la Tierra, no lo vamos a destruir porque en lugar de tener un problema, tendríamos muchos. Por eso se hacen los primeros intentos de modificar la velocidad orbital de asteroides a través de un impacto cinético”, citó.

“Si le damos un impulso en la misma dirección del movimiento orbital aumentaremos la velocidad orbital, el asteroide pasará primero y luego la Tierra y evitaremos el choque. Si el impulso se lo damos en la dirección contraria al movimiento orbital frenaremos el asteroide, pasando primero la Tierra y luego el objeto”, apuntó.

Por otra parte, en el caso de que el asteroide sea más grande o que se mueva muy rápido y que tengamos poco tiempo para intentar su deflexión, o que ésta funcione sólo parcialmente, el encuentro con la Tierra sería inminente, y para elaborar planes de evacuación y de mitigación de daños, también “necesitamos conocer las propiedades física del asteroide, porque podremos modelar el choque y conocer los daños que puede ocasionar”, subrayó.

“Para nosotros es una gran satisfacción utilizar hoy en día este telescopio histórico en observaciones astronómicas profesionales, es un pequeño homenaje a todos aquellos que hicieron posible que lo tuviéramos en Tonantzintla”, concluyó José Ramón Valdés.

Notimex

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