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Revista Perfiles Ricardo González Valdés

RICARDO GONZÁLEZ VALDÉS

PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ARKANSAS STATE UNIVERSITY CAMPUS QUERÉTARO

México, en el mapa mundial de la educación

México, en el mapa mundial de la educación

Ricardo González, presidente del Consejo de Arkansas State University Campus Querétaro, habla sobre este modelo único en el país, que se posiciona como semillero de talento internacional

Tras concluir su primer año escolar, la Arkansas State University Campus Querétaro se posiciona como semillero de talento internacional, explica Ricardo González Valdés, presidente del Consejo de la universidad.

“El modelo educativo de Estados Unidos es punta de lanza. Cuando eres alumno y piensas en el extranjero, sin duda está en el número uno, luego Canadá o Europa. Lo que buscamos es atraer eso a México y que alumnos mexicanos tengan la oportunidad de vivir esa experiencia sin salir del país o si no tienen la capacidad económica de ir a Estados Unidos. Damos la oportunidad de tener ese nivel de educación avalado allá, y con una visa de trabajo por un año al egresar”, agrega González Valdés.

Tras cinco años de planeación, se concretó este proyecto que abrió sus puertas en septiembre pasado y que le permite al país jugar en el mapa mundial de la educación.

“Hay universidades en México que hacen buena labor en reclutar internacionalmente, pero solo al mercado latino, porque sus programas son en español. En este caso, por primera vez estamos reclutando alumnos a nivel mundial”, dice.

A decir de González Valdés, Arkansas State University tiene un modelo único en México, al ser la primera universidad estadounidense con presencia en el país con un programa académico idéntico al que se recibe en la Unión Americana, aunque en este caso la inversión es 100 por ciento nacional.

Esto permite a sus egresados recibir un título válido en los dos países, además de una visa por un año para buscar trabajo.

“El trámite fue complejo, tanto en Estados Unidos como en México. Allá, el reto fue tener la aceptación para exportar programas educativos y acá que los validaran. Allá, la universidad es del estado, por lo que la última palabra la tenía el gobernador de Arkansas”, enfatiza al presidente del Consejo.

En ese sentido, uno de los primeros retos fue superar cambios de administraciones gubernamentales –e incluso de partidos– en Arkansas y Querétaro.

Al iniciar el proyecto, el gobernador de Arkansas era el demócrata Mike Beebe, quien fue sustituido en 2015 por el republicano William Asa Hutchinson.

De este lado de la frontera, el titular del Ejecutivo estatal era José Calzada Rovirosa, del PRI, quien fue sustituido en 2015 por Francisco Domínguez Servién, del PAN.

Aunque su mayor prueba de fuego fue materializar el proyecto en sí, para concluir con la obra civil y recibir a sus primeros alumnos en septiembre de 2017.

“A partir de la inauguración y de empezar a dar clases, fue tener un producto funcionando y no un proyecto. Esa fue la prueba de fuego más grande; brincar de administraciones no fue tan difícil”, señala.

“Ahora estamos en otra prueba de fuego, que es crecer la matrícula escolar. Estamos trabajando muy fuerte para reclutar la generación que entrará en agosto y levantar financiamiento para seguir creciendo”, agrega González Valdés.

Infraestructura

Como cualquier universidad de la Unión Americana, Arkansas State University Campus Querétaro se rige bajo el modelo ‘Living Learning Community’, programas de residencia que facilitan la conexión de grupos de estudiantes, bajo un enfoque común.

De esta forma, los alumnos viven juntos y participan en cursos compartidos, eventos y proyectos, como grupo, fomentando su crecimiento académico y personal.

Durante el primer año en Arkansas State University Campus Querétaro los estudiantes deben residir en el plantel y posteriormente pueden escoger entre quedarse o mudarse.

“Para el modelo educativo es muy importante el ‘Living Learning Community’, que los alumnos aprendan a hacer comunidad y compartir con sus compañeros; es tan importante como lo que aprenden en las aulas”, señala González Valdés.

El modelo de escuela con rediencias significó un reto para el despacho jalisciense de arquitectos GVA.

“Tuvimos la supervisión de Estados Unidos para las áreas internas, para entender las necesidades y el volumen de gente que se espera en cada una de las áreas, a fin de cumplir con la regulación de Estados Unidos, pero el trabajo, en 95 por ciento, fue hecho con GVA”, resalta el presidente del Consejo.

El resultado, fue la construcción de la primera universidad en el país diseñada como una ciudad inteligente, asegurando la sustentabilidad del campus.

A través de múltiples sistemas solares y orientaciones para minimizar el uso del aire acondicionado, además del tratamiento de aguas negras para riego, se logró un campus amigable con el entorno.

Financiamiento

Otro tema en el que innovó Arkansas State University Campus Querétaro, fue en su financiamiento.

“Podríamos verla como una franquicia, con un modelo y reglamento estadounidense, pero con inversión de la banca mexicana. La universidad es pionera, porque en México es muy difícil conseguir apoyos de la banca a la educación, y más cuando es un proyecto nuevo. No hay programas de Gobierno federal que apoyen a la banca para que sean atractivos este tipo de proyectos”, señala González Valdés.

De hecho, la universidad es un caso de éxito utilizado como ejemplo de fuentes de financiamiento para el desarrollo empresarial del país por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, la Asociación Mexicana de Capital Privado y el Grupo Bolsa Mexicana de Valores.

También destaca en cuanto al estudio realizado para su ubicación, el cual contempló más de 300 factores.

“Querétaro es un estado que goza de muchos sexenios de buenos Gobiernos. Un estado con crecimiento fuerte, con seguridad pública, con presencia de industria internacional muy fuerte. Es muy importante que los alumnos tengan vinculación con la industria desde las aulas, para que salgan bien colocados y la industria recorte tiempos de capacitación”, dice.

En ese sentido, recientemente formó una alianza con General Motors (GM) para convertirse en el centro de capacitación de los 700 proveedores que tiene la firma automotriz.

“La universidad está dentro del desarrollo Elísea, en el que nos convertimos en el ancla para el desarrollo de un parque industrial, una unidad habitacional y una zona comercial. Pronto vamos a anunciarlo, pero te puedo adelantar que entre las empresas que vienen está Airbus”.

Además de la alianza con GM, la universidad ha formado otras con compañías como General Electric, Tar Aerolíneas y Mabe.

“El modelo va más allá de firmar convenios. Tenemos Consejos Académicos formados por líderes de la industria. La idea es sentar en la misma mesa a los jugadores más importantes de la industria del estado. Estos Consejos van arrancando, pero hemos encontrado en el mercado una gran apertura a trabajar con nosotros, por tener un modelo diferente a lo que existe en la educación nacional. La idea es que estén los líderes de cada una de las empresas involucradas y de las diferentes áreas de la industria, para ver cómo mejorar esa convivencia de la universidad con ellos y ser quien les provee talento, siempre buscando la forma de reducir costos y tiempos de capacitación”, dice.