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MIGUEL EDUARDO RAMÍREZ CAMPOS

CAPITÁN Y JUGADOR DE LIBERTADORES DE QUERÉTARO

Constancia y trabajo, claves para lograr el éxito

El basquetbol siempre fue el deporte que predominó en el hogar de Miguel Eduardo Ramírez Campos, elemento que milita en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP) con el equipo de Libertadores de Querétaro; sin embargo, hasta sus nueve años de edad el nacido en la Ciudad de México decidió practicar el deporte de la duela y la canasta.

“Desde muy pequeño, mis papás me inculcaron que tenía que elegir algún deporte; los dos son basquetbolistas. Yo acudí a los juegos de mis papás desde que estaba en brazos. Cuando tenía como nueve años, yo no quería jugar basquetbol, entonces jugué volibol y futbol, hasta que mi mamá me obligó a ir a los juegos de basquetbol, a los entrenamientos; me dijo: ‘Si no te gusta, nunca más te vuelvo a decir nada’. Fuimos y desde que empecé a jugar supe que esto era lo mío, que era lo que quería hacer y me enamoré del juego”.

El capitán del equipo de basquetbol local recordó entre risas que su mamá, jugadora de baloncesto profesional, fue su entrenadora y quien le exigió para ser el mejor en cada entrenamiento y partido, por lo que, si jugaba mal, no era un buen día en casa.

Además, no es el único hijo en la familia que practica basquetbol, pues su hermana, quien juega como botadora, disputa la primera división en la liga estudiantil con la Universidad Anáhuac.

No obstante, en su hogar no todo es deporte, cuenta Ramírez Campos, ya que, desde pequeño, su mamá le inculcó el tener una buena educación, tanto personal como académica.

“Desde muy pequeño, mi mamá me inculcó el tener una buena educación. En quinto año de primaria, por el basquetbol, me fui becado a un colegio en donde jugamos ligas locales. Acabé la secundaria y obtuve una beca en el Tecnológico de Monterey, Campus Estado de México. Ahí estudié la preparatoria y, gracias al ‘coach’ Miguel Bazán, llegué la Selección Nacional”, comenta.

Con 16 años, Ramírez Campos disputó los Juegos Centroamericanos, ganó múltiples campeonatos en las categorías juveniles B y C, y además fue seleccionado nacional para disputar el Centrobasket Sub-17.

“Jugué el Centroamericano Sub-16  en San José, Costa Rica, donde México quedó en primer lugar; fui el jugador más valioso. Después disputé el torneo de Gurabo, Puerto Rico, donde quedamos subcampeones. Tras ese torneo fui a un campamento de la NBA en Río de Janeiro, Brasil, en el que seleccionan a los mejores 40 jugadores del continente; yo estuve dentro de esa selección. Fui el jugador más valioso en el juvenil C”, explica.

También, jugó en Primera Fuerza con el equipo mayor del Tecnológico de Monterey, en el que logró un campeonato de mayor.

Ya en la universidad, el joven capitán libertador decidió estudiar Ingeniería Mecánica en el Tecnológico de Monterrey, Campus Toluca, pero por ello no dejó de practicar su deporte favorito.

“En el Tecnológico de Toluca, hicimos un gran equipo. Tuvimos una gran temporada en la que desafortunadamente no pudimos ganar la final y nos fuimos invictos por casi toda la campaña. De ahí me llaman a la preselección universitaria, en la que, a pesar de que quedé entre los mejores 12, no se da la oportunidad. Yo era cinco años más chico; por ello, no me desanimé”, dice.

Después de salir del Tecnológico de Monterrey, su primera experiencia como profesional fue con el equipo de Mineros de Parral, de la LB, una liga estatal de Chihuahua; sin embargo, Ramírez Campos siguió con su preparación entrenando todos los días en la espera de una oportunidad para jugar en la LNBP. Esta situación se presentó en su trayectoria, gracias al internet.

“No sabía que existía el Draft, hasta que lo vi en internet. Era la oportunidad que estaba esperando. Dije: “Tengo que estar”. El Draft es en Monterrey, ahí fuimos unos 50 jugadores; de ellos, se iban a quedar 24. Fueron tres días y no hubo mucho oportunidad de demostrar en sí lo que podía”, comenta.

Ello no impidió que su constancia y preparación le abrieran las puertas para ser parte de Libertadores de Querétaro, a pesar de no ser seleccionado en la primera ronda.

“Yo puse toda mi concentración en que Querétaro me escogiera, por la ciudad, la cercanía a la Ciudad de México. En fin, Querétaro era mi equipo de ensueño. En la segunda ronda mencionaron mi nombre. Sentí mucha felicidad; sabía que lo había logrado”.

De los jugadores seleccionados en el Draft, Ramírez Campos fue el único que continuó con su preparación.

“De los que fuimos elegidos en el Draft, estamos activos cuatro jugadores. Yo fui el único que quedé jugando porque me seguí preparando, porque tenía que ganarme una oportunidad en Querétaro, y desde que llegué la directiva me dio todas las facilidades”.

Sin embargo, el inicio para el jugador no se lo esperaba, ya que, afirma, no formó parte de los entrenamientos a su llegada.

“La competencia estaba ahí, inicié el primer partido como titular, la copa la jugué como titular y no me lo esperaba porque a mi llegada no me metían en los entrenamientos, pero seguí trabajando y ganándome mi lugar hasta terminar la temporada como capitán del equipo. Fui nominado novato del año”.

La campaña de debut de Libertadores en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional fue una temporada de prueba para Ramírez Campos, a fin de adquirir experiencia. En lo personal, él cometió errores por la ansiedad.

“Empecé novato, por errores de ansias, porque quieres demostrar. La directiva, por ser una temporada de prueba, nos dio margen de error, de crecer junto con ellos, y es por eso que yo me creo un jugador de cantera de Querétaro. A pesar de que tuve ofertas de jugar en otros equipos, me quedé en Querétaro porque es donde quiero conseguir un título de la LNBP, la mejor liga del todo el país”.

Para la temporada 2018-2019, la LNBP cambió su formato de 11 a 16 equipos, los cuales estarán divididos en Zona Norte y Zona Sur. Por ello, el capitán de Libertadores está consciente de que la exigencia será mayor y que todos los equipos pelearán por el título.

“Nadie va a regalar nada, todos quieren ganar. Es trabajar duro, trabajar en conjunto y en lo personal. Hacer que Libertadores dé la sorpresa, si es que algunos no creen. Yo creo que la va a dar y vamos a ganar juegos, porque se van a dar cuenta de que Libertadores ya no es un equipo de media tabla para abajo, sino que va a ser un contendiente al título.

Como ya se divide en dos zonas, en Zona Norte y Zona Sur, los juegos de local van a ser muy importantes. Hay que ganar la mayor parte de los juegos como locales. Los de visita serán juegos fuertes. No es fácil ganar en Monterrey, pero se puede hacer. Hemos hecho juegos importantes. Con la experiencia que tenemos, lo vamos a lograr”, dice.


A decir de Miguel Ramírez, el equipo local no tiene rival; sin embargo, el campeón actual, Soles de Mexicali, tiene el nivel para refrendar el título.

“No tenemos un rival por vencer, pero el campeón actual, Soles de Mexicali, tuvo una gran temporada el año pasado. Pienso que es el rival a vencer por ser el monarca, pero todos son fuertes. Algunos nos cuestan más, pero hay que salir a ganarles a todos”.

En Libertadores saben de la obligación que tienen para la temporada que viene, ya que, en el seno del equipo, los ‘playoffs’ deben disputarse para darles una mayor alegría a los aficionados.

“Los ‘playoffs’ son algo que tenemos que darle a la afición. Así como se ponen los juegos, ahora con uno de ‘playoffs’ aquí (el Auditorio Arteaga) estaría llenísimo. La gente vio el esfuerzo que hicimos la temporada pasada. Dimos lo mejor de nosotros en cada partido. Muchos juegos los perdimos por pocos puntos. Ahora que estamos con más experiencia, sabremos cerrar mejor los partidos. La directiva hace su trabajo de promoción para invitar a la gente a que nos apoye”.

Con el aliento de la afición y con la confianza depositada en cada uno de los integrantes del equipo, Ramírez Campos transmitirá el mensaje para que Querétaro sea el próximo campeón de liga.

“Debemos de pensar que Querétaro será campeón. Es importante que tengamos una muy buena defensa, que es la que nos va a regalar las victorias, campeonatos. (Hay que) tener una defensa sólida, la ofensiva se da sola y con el trabajo en equipo y las instrucciones del entrenador sin duda lo vamos a lograr. En Libertadores lo que queremos transmitir es que somos una familia, que somos muy unidos junto con la afición”.

Con el año cumplido en Querétaro, el jugador se identificó rápidamente con el estado, además de mencionar que la diversidad de gente en la entidad contribuye con el crecimiento y desarrollo del estado queretano. Eso se transmite también en la duela, en la que cada uno de los integrantes aporta su granito de arena.

Fuera de las duelas, el elemento de Libertadores se considera una persona tranquila, que le gusta viajar y conocer diferentes lugares.

“Me considero una persona tranquila, humilde y trabajadora. Mis padres me enseñaron a ganar lo que me pertenece, mediante el trabajo y el esfuerzo. En lo personal me gusta mucho viajar en mi tiempo libre, aunque no es mucho, pero me gusta conocer. En temporada voy al cine los domingos”.

Respecto a la Selección Mexicana, que ocupa el lugar 12 en el ‘ranking’ FIBA, el jugador declara que existe un cambio generacional, además de que el nivel de la LNBP contribuye al buen desempeño que ha mostrado el representativo nacional.

“En la Selección se está haciendo el cambio generacional, con jugadores nuevos, con elementos con quienes jugué en la universidad. El nivel del representativo sube porque sube el nivel de la Liga, que actualmente ha crecido mucho, porque es una liga de renombre”.

Para Miguel Eduardo Ramírez Campos, el talento no existe; es el trabajo y la constancia lo que otorgan el éxito a las personas.

“Cada quien se pone los límites, cada quien decide dónde estar. Tú eres el resultado de lo que piensas. No existe el talento, no existe la gente talentosa, solo la gente que trabaja por lo que quiere por tener éxito. Poniendo dedicación todo se puede”, agrega.

Autor: Raúl Ríos