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Mauricio Kuri

MAURICIO KURI

Empresario, exalcalde, y candidato

Político por Convicción

Mauricio Kuri González llegó a Querétaro cuando tenía ocho años de edad. Su familia buscaba una universidad privada para sus hermanos mayores. Desde entonces, esta entidad era una buena opción por su calidad de vida. Aquí vivió hasta su adolescencia, cuando su familia se mudó de nuevo, esta vez a la Ciudad de México.

“Era otro Querétaro. A partir de la Plaza de Toros ya se veían las afueras de Querétaro. A la parte de Constituyentes le llamaban carretera Panamericana”, recuerda el expresidente municipal de Corregidora y actual contendiente al Senado, por el PAN.

Al principio extrañó Veracruz, pero fueron bien recibidos, por lo que pronto sintió como propia esta ciudad. Esa experiencia le permite poner en balanza lo que se perdió de aquel Querétaro, pero también lo que ganó el estado en las últimas décadas.

“Ha cambiado, como el poder llegar de un lugar a otro en 10 minutos o el tema de conocer a todo mundo; era mucho más provinciano. Hemos ganado otras cosas, un desarrollo que nunca vimos llegar de tal forma, el crecimiento económico, tener una mano de obra más calificada y mejor pagada”, refiere Kuri González.

En Querétaro estudió la primaria, antes de que se mudaran a la capital del país.

Ahí, su padre, de origen libanés, abrió un restaurante de comida árabe, por lo que decidió sacar de la escuela a su hijo –quien entonces cursaba el primer año de secundaria– para ponerlo a trabajar en el negocio familiar, en el que fue de todo: lavaplatos, garrotero, mesero, ayudante y administrador.

“Mi viejo decía que se perdían los mejores años de la vida estudiando, entonces tenías que ponerte a trabajar”, explica.

Así continuó hasta 1985, cuando los sismos de septiembre motivaron a la familia Kuri a regresar a Querétaro.

Kuri González, ya un joven, empezó a emprender negocios por su cuenta en los siguientes nueve años, hasta 1994, cuando el ‘error de diciembre’ mostró otra cara de la saliente Administración de Carlos Salinas, y marcó la de Ernesto Zedillo, el último presidente priista después de siete décadas del dominio tricolor en el Ejecutivo federal.

“Puse negocios y me dediqué al comercio. En 1994 me fue muy mal, y me puse a buscar trabajo. Ahí me di cuenta que sin el papelito lo que me ofrecían estaba muy por debajo de lo que pretendía ganar. Mi esposa se puso a vender productos y saqué mi secundaria y la preparatoria. Años después, cuando me iba bien en otro negocio, estudié la carrera”.

Nuevo Siglo

Hoy, cualquiera identifica a Kuri González como un exitoso empresario, por lo que sorprende que hace 24 años enfrentara la búsqueda de trabajo sin tener siquiera la secundaria terminada. La receta de su éxito es tan simple como difícil: constancia.

“Mucha constancia, nunca me tiré. Todo empresario sabe que lo primero que debes tener es inmunidad al fracaso. Puse muchísimos negocios antes de tener uno en el que me fue bien. Echando a perder se aprende y a base de muchísimo esfuerzo pusimos esa empresa, El Asturiano”, señala, aunque también reconoce un golpe de suerte.

En 1997, Fomento Económico Mexicano (Femsa), embotelladora de refrescos y cervezas, inició un ambicioso plan de expansión de sus propios puntos de venta, las hoy populares tiendas Oxxo. Esto obligó a marcas rivales a buscar aliados.

“Grupo Modelo tenía que hacerle competencia y entonces me apoyaron. Así me fui financiando para poner otras tiendas”, dice.

Se mantuvo en el negocio de las tiendas de conveniencia por casi 20 años, hasta que recibió una oferta por su negocio.

“Las tuve casi 20 años y, aunque es un buen negocio, es bastante esclavizador. Tenía otras empresas y me ofrecieron comprarlas. No me arrepiento; ya estaba cansado de esa empresa, era muy desgastante por el tema de las licencias y la operación. El crecimiento demandaría mucho más dinero y no tenía forma de financiarlo”.

Entonces, ya estaba en el negocio inmobiliario, el que actualmente continúa. Ambos, modelos comerciales apalancados por la bonanza económica del estado.

“Nunca me he quedado varado, siempre estoy pensando en cosas nuevas. Eso es muy bonito de la parte empresarial”.

Participación Social

Conforme se afianzaban sus negocios, Kuri González se sintió atraído por las cúpulas empresariales, al grado de pasar por tres.

“Fui tesorero de los jóvenes de la Canacope (Cámara Nacional de Comercio en Pequeño); luego, consejero de la Cámara de Comercio (Canaco), y presidente de Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana)”, menciona Kuri.

De esas experiencias conserva la creación de iniciativas como el premio al Policía del Año.

“También fui consejero del Seguro Social, por parte del sector patronal, y de la CEA, por parte de Coparmex. Es importantísimo estar ahí. Los ciudadanos debemos estar más metidos en los consejos ciudadanos, ser más críticos y participativos”.

Esa aproximación ciudadana llamaría la atención de los partidos políticos, por lo que es invitado a sumarse en tres ocasiones, aunque al final se decidiría a representar a Acción Nacional para buscar la presidencia municipal de Corregidora, en 2015.

“Cuando le cuento a mi familia, me dicen que qué necesidad, que por fin nos había ido bien y la política era una porquería. Les respondí que era momento de meterse a la política no por necesidad, sino por convicción”.

Entonces, Kuri González pensaba que eran puestos reservados para personas casi iluminadas.

“Cuando te metes y lo ves como una empresa que debe dar resultados y con objetivos, te das cuenta de que sí puedes lograr cosas. Se hizo lo que nunca en Corregidora, llegó inversión que no se había visto en nueve años”, dice.

De paso, aprendió a replicar modelos empresariales en la administración pública, lo que permitió no robar tiempo de calidad a su familia.

“Si no te da tiempo, es por dos razones: tienes exceso de trabajo por no saber delegar o eres un desorganizado. Sí te da tiempo; 10 horas son muchas para trabajar. Si te enfocas, lo sacas. Siempre encontré tiempo para estar en momentos importantes”, agrega.

Para poder delegar aplicó métricas y controles, lo que, a su vez, permitió evaluar el desempeño de los funcionarios de su Administración.

“Hoy, te puedes meter a internet, a la página del Municipio, y ver cómo van las secretarías respecto a sus objetivos y presupuestos. Es un tema de coordinación y saber qué es lo que quieres, y cómo lo quieres. Yo me dediqué más a buscar recursos en la Ciudad de México, con diputados, senadores y en secretarías de Estado. Iba una vez cada 15 días y me dieron recursos diputados de todos los partidos y de otros estados”.

“Lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que hice fue perfeccionar algo y ojalá los que vengan lo hagan mucho mejor. Al menos sabrán en qué lugar están. Este fue un tema de participación ciudadana, que los ciudadanos exijan al próximo presidente municipal seguir midiendo a secretarías y hacerlo público. Fuimos segundo lugar nacional de transparencia y quedamos a un puntito del primer lugar. No fue nada difícil aplicarlo, es sacer números. Es cuestión de voluntad”.

Compromiso Social

El tema de los consejos ciudadanos aprendidos en la iniciativa privada los replicó en Corregidora. Su Administración organizó 16 de ellos, aunque la participación ciudadana fue un tema en que le habría gustado obtener mejores resultados.

“Tenemos una ciudadanía poco participativa. Pregunta a la gente por su diputado local, por su diputado federal o sus regidores. Eso es algo que debemos saber. Por ejemplo, le echamos la al Ejecutivo por el tema de la reforma fiscal, pero fue aprobada por los diputados. Hay que preguntarles por qué votaron. No es cosa de la Secretaría de Hacienda; ellos mandaron la propuesta, pero votaron los diputados. Hace falta más participación, más conocimiento y pedir resultados a todos”, refiere.

“Cuando era presidente municipal de Corregidora, metíamos a alguien a la cárcel y salía al otro día; le echaban la culpa al Municipio, pero no, las leyes son así, muy sueltas, leyes laxas para los delincuentes y con pocas garantías a las víctimas. En ese sentido, hay que seguir estos temas más de cerca y exigir a los regidores, a los diputados locales, a los federales y a los senadores” agrega.

Kuri González reconoce que esa baja participación es producto, en cierta medida, de 70 años de priismo.

“Estamos acostumbrados. El PRI estuvo 70 años. Sí daba flojera meterse porque ni hacían caso. Yo lo viví, pero el cambio no va a venir del presidente; el cambio va a venir a partir de nosotros, los ciudadanos, que nos metamos y participemos. Sé que da flojera, que a veces no nos escuchan, pero tenemos que meternos, porque le estamos dejando el futuro de nuestras familias a otros; y antes pensábamos que esos otros sabían más que nosotros, pero la verdad, no es así, muchos solo van por su interés personal”.

Ahora, busca llevar esas experiencias al Senado.

“Estamos en el momento más complicado en la historia del país, en el que necesitamos que las instituciones sean fuertes. Así como vi al Municipio como una empresa que da servicios y fui su director, y al cabildo como el consejo de administración, así veo el Senado, como el gran consejo de administración que le pide al presidente de la república resultados. Tiene que haber equilibrio entre estos tres poderes, pero creo que ahora más que nunca el Senado tiene una gran responsabilidad en temas como seguridad, negociación del TLCAN o las relaciones con Estados Unidos”, dice el candidato panista.

“Para este momento, sí se necesita que el Senado sea un contrapeso. Cuando Vicente Fox fue presidente, estaba poco maduro, el PRI se volvió oposición y no dejó pasar ninguna reforma. Doce años después, cuando regresaron al poder, Acción Nacional aprobó las reformas. Ahora esa parte de la democracia está más madura y hoy se debe privilegiar el interés de todos”, menciona, aunque reconoce no tener filiación con ningún partido.

“No pertenezco a ningún partido. Creo en los principios de Acción Nacional, pero no pertenezco. Los principios de Acción Nacional y la Coparmex son muy parecidos; de hecho, primero fue la Coparmex y luego Acción Nacional; de ahí, Gómez Morín sacó los principios.

Si no me eligen al Senado, me regreso a mis empresas, apoyar desde ahí al estado, quizá en la parte de la cúpula empresarial. No me obsesiona. Estoy preparado para ser, para no ser y para dejar de ser. No es difícil; me siento tranquilo. Trabajo todos los días para ser, pero si no sucede, no pasa nada, no vivo de esto. Para ser un buen político primero debes cuidar no vivir de la política”.