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ALEJANDRA VEGA

PRESIDENTA CMIC QUERÉTARO

Alejandra Vega

CONSTRUCTORA DE OPORTUNIDADES

Tras no encontrar empleo, Alejandra Vega decidió abrir una empresa que hoy emplea 60 personas y le permitió llegar a la presidencia de la CMIC.

Recién egresada, Alejandra Vega Reyes recorrió empresas para entregar su historia de vida. No obtuvo respuesta ni para una entrevista.

Cansada de esperar, tres meses después decidió asociarse con su hermana y abrir Alji Urbanizaciones, empresa que actualmente tiene 60 empleados y que en agosto entrante cumplirá ocho años de existencia.

Aunque tuvieron que esperar ocho meses para realizar su primera obra, hoy es una compañía reconocida en la entidad.

Vega Reyes explica que la idea de independizarse siempre estuvo en su mente, pero el plan era trabajar en una empresa del ramo durante un año, para foguearse. “No me fue nada bien. Estuve meses esperando una respuesta para siquiera una entrevista, cosa que no se dio. Entonces, tomo la decisión de emprender el proyecto un año antes”, recuerda.

A la distancia, algo que en ese momento ella consideró como rechazo y fracaso, resultó una atractiva oportunidad. “Si eso no me hubiera pasado, no habría emprendido y tal vez no estaría ahora al frente de la Cámara”, dice la actual presidenta de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Querétaro, quien en enero pasado fue reelecta.

Miembro de una familia ligada al sector de la construcción –su padre, Gustavo Vega Zuñiga, tiene una compañía del ramo–, Vega Reyes no quiso tomar el camino más fácil.

“Mis papás siempre han tenido la ideología de que nos independizáramos. Somos puras mujeres y nos inculcaron que formáramos nuestro propio patrimonio”, dice.

El Reto de Emprender

ese al apellido y apoyo inicial, emprender un negocio no suele ser sencillo. “Fue muy difícil, todo un reto, pero acompañado de constancia, y de un alto grado de frustración, ha llevado a logros importantes”, refiere y recomienda fijar metas y enfocarse en ellas para lograrlo.

“Si pensamos que las oportunidades llegan, muy probablemente nos quedemos esperando”.

A su parecer, el reto más grande fue ella misma. “Muchas cosas te frustran y hay situaciones en las que ves personas que no creen en ti. El punto es luchar tú mismo contra ello. No solo al inicio, en todo lo que llevo de vida profesional, el reto más grande he sido yo misma. No dejar que el miedo, la incertidumbre o la frustración puedan más que mis ganas de lograr una meta”.

A esa barrera tuvo que sumar otra, propia del sector de la construcción, la falta de reconocimiento y experiencia. “En el gremio de la construcción, por ejemplo, para hacer obra pública y tener tu padrón de contratista necesitas experiencia. Al final, eres un joven empresario y no puedes tener experiencia porque acabas de crear tu empresa”.

Así llegó a la CMIC, buscando el apoyo que le permitiera consolidar su compañía. “Me afilié a la CMIC y un constructor con experiencia firmaba como responsable técnico. Te respaldaban sus contratos de 10 o 15 años para tener tu padrón. Por eso siempre llamo al trabajo en equipo, porque estas sinergias te permiten avanzar más rápido”.

En Ascenso

Para 2014, Alejandra Vega Reyes ya era presidenta del quinto Comité de Jóvenes Empresarios, de la CMIC, en ese entonces un grupo de 25 socios que lograron contratos por 50 millones de pesos en obra pública.
“Desde que inicié en la Cámara, me metí al Comité de Jóvenes Empresarios. Empezamos a generar que estas frustraciones las compartiéramos. Era importante llegar a un grupo y saber que no solo a ti te pasaban cosas”, dice.

Problemas comunes vistos desde diferentes ángulos trajeron nuevas soluciones. Eso llamó la atención de otros agremiados, por lo que en 2015 es designada vicepresidenta de la CMIC.

Un año después, el grupo de jóvenes empresarios estaba conformado por 50, de los 250 socios que en total tenía la CMIC en la entidad, logro que fue visto como una señal. En febrero de 2016, se registra como candidata única para presidir la Cámara.

“Junto con jóvenes empresarios, había hecho un trabajo muy característico. Lo llegué a formar con 50 socios, de los 250 que tenía la CMIC. Éramos un grupo importante. Esto empezó a llamar la atención y me piden que me postule. Al principio sonaba a locura. Quería hacerlo, pero no sabía si era el momento adecuado”.

Sin embargo, la oportunidad implicaba un nuevo reto. “Llegar a la Cámara siendo una mujer tan joven fue otro reto. Había incertidumbre sobre si realmente podría. Soy la persona más joven en presidir la CMIC en toda su historia, y la quinta mujer. La primera, en Querétaro. Causó incertidumbre en el gremio, pero siempre he pensado que el trabajo mata grilla”, dice Vega Reyes.

Su sello, refiere, ha sido involucrar a socios jóvenes con constructores de experiencia, y estar abierta al diálogo.

No me fue nada bien. Estuve meses esperando una respuesta para siquiera una entrevista, cosa que no se dio. Entonces, tomo la decisión de emprender el proyecto”.