¡Deseos para 2018!

–Yo deseo que el próximo año, los aspirantes a cualquier puesto de elección no engañen a los ciudadanos, y solo prometan lo que puedan cumplir, ¡y lo cumplan! Si no, que sean exhibidos –soltó el hermano Silvestre, alrededor del fuego en el patio central.

–Y que los políticos corruptos también sean denunciados y apresados para que no sigan dañando a la sociedad –puntualizó fray Pío, en medio de un grupo que, humillado y contrito luego de la reprimenda del hermano Severo, la semana pasada, titiritaba de frío.

–Sí, pero de todos los partidos porque en todos lados se cuecen habas; hay cada espécimen –apuntó el cocinero Papilla.

–Me gustaría que los ciudadanos cooperaran todavía más, además de cuidarles las manos a ciertos funcionarios, claro –expuso el hermano Indalecio.

–Que políticos hipersensibles entendieran que quienes los critican no quieren dinero, no son sus enemigos ni quieren acabar con ellos; que existen periodistas que buscan aportar a través de la crítica y la propuesta, aunque no les guste –sostuvo el hermano Pulitzer.

–Bueno, que mejore la seguridad, porque existen nuevas complicaciones que, independientemente de que las reconozcan o no, han generado intranquilidad en la población –enfatizó el hermano Prudencio.

–Y también el transporte, porque sigue habiendo una gran brecha entre lo que se prometió y lo que experimentamos quienes usamos camiones chinos y padecemos choferes locales –completó el campanero.

–Pues, yo –dijo el novicio Gis–, quiero que los partidos propongan a gente que realmente sirva para los cargos y no solo a sus cuates, porque ya no sabemos qué hacer con varios y varias, como dirían los de género.

–Si de veras queremos un mejor Querétaro para todos, necesitamos que varios diputados y alcaldes no se reelijan; me refiero a esos que ante su ineptitud han nadado de muertito, de quincena en quincena. ¿Por qué soportarlos más? –cuestionó el hermano Pimienta.

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–Anhelo –intervino el hermano Aplaudini– que todo lo logrado hasta ahora se mantenga y mejore todavía más: la disciplina financiera de algunos gobiernos; la eficiencia de ciertos servicios públicos; y la obra pública que ha mejorado.

–Ya, ya, que sea menos –interrumpió el hermano Prosaico–, mejor que disminuya el huachicoleo, o como se diga, el robo de coches, las transas, el narcomenudeo, el consumo de alcohol entre adolescentes, el desorden de imagen urbana… en fin, que desquiten el sueldo.

–Calma, calma, lo que sí continúa haciendo falta es transparencia en algunos procesos gubernamentales –atajó fray Pepino.

–Y rendición de cuentas –dijo el hermano Prudencio.

–Pues yo deseo que no haya otro socavón –estableció el hermano Casimiro.

–Ni tanto robo a casas –dijo el hermano Archivaldo.

–Y menos culto a la personalidad –atizó Lucas.

–Pues yo deseo que las bendiciones de la Navidad nos ayuden a ser mejores –destacó el hermano Perogrullo–, y poder así engrandecer a Querétaro.

–¡Y que tengamos un feliz 2018! –gritaron los demás que a estas alturas comenzaban a sentir los efectos del café con piquete.

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