Uso mixto forzado

No se puede negar que los proyectos arquitectónicos que integran vivienda, comercio, oficinas e incluso hoteles están volviéndose comunes en nuestra ciudad, compitiendo con desarrollos habitacionales tradicionales en donde predomina un solo uso de suelo con una marcada zonificación.

Fraccionamientos como Carretas, Quintas del marqués, Cimatario, Calesa, Colinas del Cimatario, Lomas de Casablanca o Prados del Mirador, se han vuelto clásicos envejeciendo con la ciudad pero aún no alcanzan a ser considerados en la normativa del INAH y no tienen la atención que tiene el Centro Histórico.

Estos fraccionamientos fueron concebidos como una respuesta a las necesidades de las décadas de los 70 y 80, y tienen una identidad y un estilo que al visitarlos nos trasladan al momento histórico en que fueron construidos. Aún así deben integrarse al estilo de vida que la nueva tendencia urbana impone, mezclando distintos usos de suelo que crean conflictos sociales entre vecinos. La principal razón es que existen dos tipos de habitantes, el que fundó el fraccionamiento y ha envejecido con él, y el que llega de manera temporal a rentar o a abrir un negocio.

La mayoría de los habitantes ya no son jóvenes y sus necesidades de espacio urbano son distintas, además, les es difícil comprender la demanda de usos de suelo que tiene la ciudad y no les resulta sencillo aceptar esa mixtura tan necesaria. Esto es tan natural como que al alcanzar la madurez no sea de nuestro agrado el comportamiento juvenil.

En este mismo espacio se ha mencionado que los jóvenes son los protagonistas de la ciudad, y quisiera enfatizar esa idea. La ciudad se mueve con la juventud, y los adultos mayores necesitan integrarse a ese movimiento, pero como en todo, no les resulta ni sencillo y probablemente tampoco agradable. Es decir, a nuestros padres o abuelos no les resulta sencillo aceptar un giro distinto a la casa habitación en su misma cuadra, ni a vecinos temporales.

Querétaro es un lugar de jóvenes, y la ciudad requiere esa dinámica, sin embargo, me gustaría invitar a nuestras autoridades a realizar acciones para integrar a todas las generaciones al impacto que están generando estos cambios de la modernidad.

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