Plática con Ferrer Mac-Gregor

El pasado lunes 30 de julio, tuve la dicha de convivir con el Dr. Eduardo Ferrer Mac-Gregor, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Fue una experiencia sin igual ya que pudimos conversar sobre las novedades en la esfera jurídica bajo la óptica de este órgano de la Organización de los Estados Americanos; cabe resaltar el origen de este tribunal, el cual sustenta sus raíces en el decálogo francés intitulado: “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano” y posteriormente en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, documento de la Asamblea General de las Naciones Unidas con la finalidad de iniciar un ciclo de cordialidad entre los países después de la Segunda Guerra Mundial.

Formalmente la Corte Interamericana surge a partir del Pacto de San José, adhiriendo a 20 países latinoamericanos; emitiendo a la fecha, 233 sentencias en sus 40 años de historia. Ha intercedido en pocas ocasiones, pero sus resoluciones son de alto impacto.

Artículos relacionados

Solo tres mexicanos han encabezado esta instancia jurisdiccional de carácter internacional: Sergio García Ramírez (connotado penalista, Procurador General de la República y en su momento, presidenciable), Héctor Fix Zamudio (jurista de primer nivel, considerado el tratadista más importante de habla hispana)  y, actualmente,  Eduardo Ferrer (académico de gran trayectoria en el Poder Judicial de la Federación); sin dejar de mencionar el orgullo que provoca el tener jueces de digna representación en el extranjero, la sociedad no dimensiona el alcance de sus determinaciones.

Hablábamos sobre el reconocimiento pleno de la CIDH en México, fue un proceso lento que tuvo lugar hasta el año 2008, cuando se resolvía el caso Castañeda, lo cual incentivó a la existencia de candidaturas independientes. Anterior a ello, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación desconocían que las sentencias dictadas en Costa Rica por la Corte Interamericana, eran vinculatorias y, por tanto, obligatorias.

En 2011, recibimos un golpe ineludible, el famoso asunto de Rosendo Radilla sobre desaparición forzada, provocó la ansiada reforma constitucional en materia de derechos humanos; se hizo saber que el ser en lo individual tiene acceso a la justicia sin importar fronteras.

También podría gustarte
Comentarios
Cargando