Soy puro San Juan del Río: Jesusito de la Portería

El próximo lunes 6 de agosto, se celebra en San Juan del Río la fiesta de “Jesusito de la Portería”, una de las imágenes más veneradas no solo en la ciudad, sino en todo el centro del país y cuya tradición se trasmite de generación en generación. Nos cuenta la historia que erase el 19 de marzo de 1731, cuando Evaristo Olvera, vecino de este lugar, entró al convento de San Juan de Dios, huyendo de la justicia que lo buscaba por haber matado a su mujer Gertrudis Real, y después de permanecer allí tres días, ya por entretener el tiempo o más bien por ser su devoto, pintó con un carbón en la pared de la portería una imagen de Jesús Nazareno. El R .P. Fray Agustín Peñaflor, juzgando desacato o que no era si no permisión divina, mandó al citado Evaristo borrase aquella imagen, lo cual fue ejecutado por aquel con un lienzo mojado en presencia del referido sacerdote y de Fray Miguel Mora, religioso también de aquel convento.

Más cuál sería la sorpresa del R. P., cuando por la tarde encontró la imagen más viva que en la mañana, por lo que mando se borrase con una pieza de tezontle, quedando así el muro muy maltratado, lo que ocasionó se blanquease luego pasándole dos manos de cal.

Al día siguiente encontró el religioso la imagen aún más clara que las veces anteriores, y lleno de admiración dio aviso de ello al Sr. Cura Don Antonio Rincón y Mendoza y a los vicarios Don Estanislao León y Don Trinidad Espíndola no menos que al teniente del partido Don Felipe Marila, y todos juntos, unidos a los religiosos del convento, determinaron que se picara la pared, terminando lo cual se retiraron dejando gente de confianza que vigilase la portería.

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Al siguiente día ya no apareció, por lo que ya comenzaban las conjeturas a tomar creces y los comentarios se sucedían sin interrupción en todo el pueblo, cuya grita se acalló al tercer día, que volvió a aparecer, más hermoso que nunca.

Se dio parte de nuevo al Sr. Cura, quien convocó una junta de notables y fueron enseguida a presenciar el portento, acordando que se dejará ya en tal estado, conociendo ser esa la voluntad de Dios, disponiendo el Sr. Cura  que viniese un pintor y sobre aquel perfil pintase la imagen con el mayor cuidado, más éste se resistió por no juzgarse digno de poner manos en ella, pero el Sr. Cura dispuso que el pintor se reconciliarse todos los días hasta no concluir la obra.

Entre tanto, el Sr. Cura llamo al Ilmo. Sr. Arzobispo de México, quien mandó a un canónigo para que presenciara aquella maravilla, con orden que se formase allí un templo, celebrándose la misa y avisando en todos los contornos, pueblos, ciudades y aldeas, con objeto de hacer pública aquella maravilla que a Dios plugo hacer a dicho pueblo y hoy ciudad de San Juan del Río”, hasta aquí la narración.

La fiesta de Jesusito de la Portería es una de las más arraigadas en el sentimiento del pueblo y sobretodo una devoción que sobrevive el paso de los años.

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