Fe y razón: Ecumenismo en tiempos laicos

El Papa visitó Suiza para reunirse con el Consejo Mundial de las Iglesias. ¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?

  1. Un encuentro muy singular. El pasado 21 de junio, Francisco viajó a Ginebra para participar en el 70 aniversario de la Fundación del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), al que fue invitado para dar un mensaje para la unidad de los cristianos.

Lo interesante de este evento es que la Iglesia católica no es miembro del CMI, que engloba a 349 Iglesias protestantes, luteranas, anglicanas y ortodoxas de más de 110 países, aunque sí que participa en numerosas comisiones de trabajo desde hace 50 años.

  1. “Caminar juntos”. Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha buscado la manera de no tener que esperar a que los teólogos encuentren la manera de integrar las diferencias doctrinales entre católicos, reformados, ortodoxos y evangélicos, para poder realizar actividades conjuntas entre las diversas confesiones cristianas.
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El Pontífice argentino ha manifestado en diversos momentos que hoy mismo ya podemos empezar a “caminar juntos”. En efecto, ahora mismo los cristianos de las diversas confesiones podemos rezar juntos, hacer tareas caritativas juntos, estudiar juntos, etcétera.

En su discurso, el Pontífice propuso que vayamos juntos “ha­cia las múl­ti­ples pe­ri­fe­rias exis­ten­cia­les de hoy, para lle­var jun­tos la gra­cia sa­na­do­ra del Evan­ge­lio a la hu­ma­ni­dad que sufre”. E invito a que nos preguntemos “si es­ta­mos ca­mi­nan­do de ver­dad o solo con pa­la­bras, si los her­ma­nos nos im­por­tan de ver­dad y los en­co­men­da­mos al Se­ñor o es­tán le­jos de nuestros intereses reales”.

Epílogo. En un mundo secularizado, hablar de ecumenismo no es algo inútil, sino necesario. Pues el ver que hoy día los creyentes no pelean sino dialogan, rezan unidos y trabajan juntos, es una señal para los demás que las religiones unen y llevan a la paz.

Los deseos de fraternidad y paz que la Revolución francesa y el marxismo inútilmente quisieron instaurar al margen de la fe hoy pueden ser buscados por la vía religiosa ecuménica ya sin el fantasma de la violencia o el fanatismo.

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