El segundo aviso: Cuando un torero se arranca la vida

En estos días es inevitable hablar de toreros que decidieron quitarse la vida, la que muchas tardes expusieron para que fuera tomada por un toro bravo y así engrandecer esta bella fi esta, una que en esencia es vida y muerte.

Resulta impactante enterarse de estas noticias y a la vez enigmático el pretender imaginar cuáles fueron las circunstancias que llevaron a estos hombres a tomar la fatídica decisión. Muchos casos se han dado a lo largo de los tiempos.

Recordemos al excelente torero francés Christian Montcouquiol, ‘Nimeño II’, quien se quitó la vida en su fi nca tras no recuperarse física ni emocionalmente de la cornada de Miura en Arles. Otro que defi nitivamente enlutó al toreo mexicano es ‘el Rey’ David Silveti, quien al padecer constantes problemas en su rodilla se vio obligado a dejar los ruedos.

Recientemente, el joven diestro hidrocálido Mario Aguilar, al no ver realizados sus sueños de ser ‘fi gura’, con tan solo tres festejos toreados en los tres últimos años, forma parte de este especial ‘grupo’. Recordemos también el 8 de abril de 1962, cuando falleció ‘el Pasmo de Triana’, así como detalles que aparentemente no tenían importancia y que días después de la tragedia tomaron relevancia.

Artículos relacionados

Belmonte, un genio del toreo, pasó sus últimos días en la soledad, enfrentándose al único toro al que le tuvo miedo, llamado ‘vejez’. Muchas sombras cruzaban por su cabeza, una de ellas era la forma en que murió ‘Gallito’, el miedo de no tener una vejez digna, la forma en que muere Hemingway y su amigo Julio Camba en medio de problemas físicos complicados. Belmonte ya lo tenía todo planeado.

El día de su muerte se vistió de corto y se dirigió a Triana para entregarle a su novia 450 mil pesetas, diciendo: “Aquí te entrego esto. Si no te las pido de aquí a Semana Santa, puedes quedarte con ellas”.

Otro detalle importante fue que el periodista López Grosso le dijo a Belmonte: “Juan, a ver cuándo usted me da una buena noticia taurina, pero una noticia bomba”. Belmonte le contestó: “Pues quizá mañana, o pasado, le dé una completamente bomba”.

Estos detalles nos permiten comprender que tuvieron razones, sufi – cientes o no, para tomar la decisión A nosotros solo nos resta recordarlos como lo que fueron, grandes hombres que se jugaron la vida. Descansa en paz, Mario.

También podría gustarte
Comentarios
Cargando