Jóvenes moviendo la ciudad

¿Qué palabras utilizaría usted para definir a la juventud actual? Me atrevería a asegurar que un adulto (como nuestros padres en su momento) podría decir “apatía” o “indiferencia”. Probablemente pensando que los tiempos pasados fueron mejores.

Mi actividad docente me proporciona una visión clara de las nuevas generaciones, y sí, en un juicio subjetivo me parece que existe apatía hacia el mundo, viviendo la vida a través de una pantalla, eliminando la distancia geográfica, pero encerrándose en una burbuja digital que deteriora las relaciones interpersonales pero enlaza acontecimientos mundiales. Sin embargo, la experiencia propia y la historia me indican que nunca hay que ignorar un movimiento juvenil.

Tenemos a una juventud totalmente armada de tecnología y redes sociales. La aparente apatía e indiferencia es una clara señal de un descontento social y de una reacción hacia lo ya establecido por los medios tradicionales de información. No es que nuestros jóvenes sean indiferentes al mundo, más bien, están rechazando las ideas tradicionales impuestas por el sistema tradicional.

La juventud siempre propone, los jóvenes marcan las décadas y cambian a la sociedad luchando contra los adultos que rechazan lo nuevo.

En lo que a mi atañe, la ciudad, no es la excepción. Es el escenario de la vida cotidiana y la juventud también propone nuevas formas de hacer ciudad.

Las nuevas ideas urbanas proponen quitar protagonismo al automóvil, ampliar banquetas y permitir que nuestras calles sean más incluyentes.

¿No es esto totalmente una rebeldía para nosotros, que crecimos con el boom del automóvil?

A través de la historia, aunque el sistema lo ha intentado, las ideas juveniles siempre permean, influencian, resisten y sobretodo, revolucionan. Independientemente de la fuerza de sus movimientos, siempre inciden en la forma en cómo se conduce la sociedad.

Los jóvenes están reconfigurando la ciudad, la televisión ha perdido presencia y hoy día observan la realidad con otra perspectiva que no tuvimos en su momento.

¿Usted cree que una generación que es capaz de hacer viral en pocos segundos un meme en las redes sociales es digna de ignorarse?

Lo invito a reflexionar. Tal vez quienes no reaccionamos y los verdaderos apáticos seamos nosotros, los adultos, acostumbrados ya a los malos hábitos, añorando tiempos antiguos. Los indiferentes somos nosotros, probablemente subestimando a una generación que tiene más poder que cualquier otra, con el control del mundo al alcance de sus pulgares.

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