Café necesario: La última y nos vamos

Tom Sharpe fue un recalcitrante escritor con un humor muy negro y un afilado gusto por el absurdo. Hace tres décadas cayeron en mis manos sus dos primeras novela, ‘Reunión tumultuosa’ y ‘Exhibición impúdica’, que al principio me parecieron inverosímiles, hasta que vi el noticiero y caí en cuenta que dibujaban cabalmente el mundo en que vivimos, ese que parece gobernado por la estupidez humana.

Ayer se realizó el tercer y último debate entre candidatos a gobernar este país los próximos seis años y verlo fue como sumergirme en una novela de Sharpe, con fórmulas repetidas, lodo y más ambición de poder que verdadero afán de servicio público.

Esperar que una sola persona resuelva los males nacionales es tan iluso como inútil, pues está en cada uno de nosotros la transformación del país que –se supone– anhelamos la mayoría de sus habitantes.

La que parece ser una alternativa es la sociedad civil organizada, la cual ha cobrado fuerza en años recientes. Entre estas organizaciones está Ethos, un laboratorio de políticas públicas que resalta la importancia de la responsabilidad hacendaria y la calidad del gasto público, por lo que el reto del Ejecutivo y el Legislativo que elegiremos el próximo 1 de julio será “reducir la ineficiencia en el gasto y garantizar que los recursos fiscales lleguen de manera suficiente y oportuna a los programas y servicios públicos con mayor posibilidad de cerrar las brechas de desigualdad, atender los rezagos sociales, así como potenciar la productividad y el crecimiento económico”.

Contrario al lugar común, México no es un país pobre, es un país corrupto, y Ethos nos recuerda que el pago de intereses de la deuda del sector público será casi 90 por ciento mayor este año, con respecto al cierre del sexenio previo. El Ejecutivo pide, el Legislativo autoriza y nosotros pagamos por generaciones. De ahí la importancia de exigir, sin importar el apellido ni el color, un ejercicio eficiente y transparente del erario.

Muy lentamente –y con mucha presión social– se ha logrado la aprobación de iniciativas ciudadanas como la 3 de 3 y la llamada ley chayote. Falta mucho, sí, pero es apostar a eso o quedarnos en nuestro México ‘sharperiano’.

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