Brigadista, misión que no termina

Un grupo de voluntarios se organizó vía redes sociales para llevar ayuda a los damnificados de Morelos, luego de los sismos que se registraron en septiembre

Patricia Spíndola 

La reacción inmediata de los mexicanos para ayudar después de la devastación que provocaron los sismos registrados en septiembre no dejó duda alguna de la capacidad solidaria que tiene el país; sin embargo, ahora el gran reto es que las personas no se olviden de lo que pasó y que la ayuda para reconstruir el país no se detenga.

Paulina Sánchez, arquitecta con diplomado en Responsabilidad Social, se organizó por medio de redes sociales junto con otros compañeros para viajar al municipio de Hueyapan, Morelos, el fin de semana posterior al sismo.

En total viajaron 10 personas que contaron con el apoyo de Gonzo Soccer para llegar a las zonas más afectadas, donde descubrieron que por el momento las despensas y la comida son suficientes, pero deben asegurarse de que el apoyo gradualmente continúe.

“Son comunidades que necesitaban ayuda desde antes del temblor, gente de escasos recursos y no es que se vaya a dejar de necesitar ayuda, ni siquiera a mediano plazo, pero nuestro objetivo es hacerlo por etapas”.

Detalló que ahora su intención es aterrizar un plan de trabajo para proveer de lugares seguros a las personas damnificadas, pues hay quienes no van por despensas por miedo a salir de sus casas.

“La tercera etapa es ayudarles a planear una casa, no ponernos a construir, pero sí orientarles. Nuestra preocupación es que no baje la ayuda, la van a seguir necesitando, pero una vez que la noticia termina, la gente regresa a su vida cotidiana y se olvida que sigue habiendo gente sin nada”.

MITOS Y REALIDADES

La experiencia de viajar a Hueyapan les permitió a las brigadistas darse cuenta de que mucha de la información que se maneja en redes no es cierta, por ejemplo, el tema de la seguridad o del mal reparto de víveres.

Paola Calderón destacó que la coordinación entre centros de acopio es muy buena y que hay mucha comunicación para mandar lo que haga falta a los más necesitados.

“Te pedían que en lugar de dejárselos a ellos se los llevaras a otros. Había mucha comunicación y mucho respeto entre las personas. Era ayuda del pueblo para el pueblo, realmente”.

Destacó lo impresionante que fue ver el apoyo de las personas. “Las ves preocupadas, asustadas, pero te reciben con el corazón. No están llorando, sino que se coordinan para apoyarse”.

Por otra parte, Paulina reconoció que la inseguridad en el camino era porque los puentes podían estar comprometidos, pero que realmente no se encontraron con una situación en la que un tercero pudiera hacer algún daño; sin embargo, reconoció que sí les tocó ver como un servidor público acudió a las zonas damnificadas solo para tomarse fotos sin aportar ninguna ayuda real.

“Te das cuenta cuando la gente nada más va a hacer política, pero en cuanto a los centros de acopio y la gente encargada, mis respetos, lo estaban haciendo muy bien. La verdad es que sientes que no estás haciendo lo suficiente para todo lo que te están agradeciendo; te impresiona cómo una persona que ya no tiene nada sigue dando. Me enamoré de Hueyapan”.

Recomendamos: Despiden a brigadistas israelíes; “un honor haber ayudado a México”

También podría gustarte

Comentarios

Cargando