Embarazo precoz, el reto de la educación sexual

Unos 16 millones de mujeres de entre 15 y 19 años en el mundo dan a luz cada año, según estimaciones de la OMS.


Carlos Perusquía

La adolescencia –período entre 10 y 19 años de edad– es una etapa crítica de desarrollo físico y psicosocial en la persona, en especial en lo referente a su salud sexual y reproductiva; explica un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de Población de las Naciones (FPNU), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) y la Organización Panamericana de la Salud.

De más de 119 millones de personas que habitan en México, las adolescentes de entre 15 y 19 años representan el 4.5 por ciento, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)

Hace dos años, se reportaron más de 389 mil nacimientos, en los cuales las progenitoras oscilaban en este grupo de edad; esto en su momento representó el 17 por ciento del total de alumbramientos registrados.

Sin embargo, el embarazo adolescente en el país disminuyó 15 por ciento en el transcurso de la actual Administración federal; es decir, cuando la última inició, se reportaron más de 457 mil nacimientos.

El embarazo en jóvenes no solo es un problema de salud pública que pone en riesgo la vida e integridad de ellos; además, constituye un obstáculo para su progreso personal, social y profesional, y limita el libre desarrollo de sus competencias y habilidades, detalla la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA).

Algunas adolescentes planean y desean su embarazo, pero en muchos casos no es así. Los embarazos en la adolescencia son más probables en comunidades pobres, poco instruidas y rurales, de acuerdo con la OMS.

Unos 16 millones de muchachas de 15 a 19 años en el mundo dan a luz cada año, en su mayoría, en países de ingresos bajos y medianos.

Igualmente, las adolescentes menores de 16 años corren un riesgo de defunción materna cuatro veces más alto que las mujeres de 20 a 30 años y la tasa de mortalidad de sus recién nacidos es aproximadamente un 50 por ciento superior, informó el consultor en salud de los adolescentes, James E. Rosen, mediante un comunicado por el máximo organismo mundial de salud.

“Algunas muchachas no saben cómo evitar el embarazo, pues en muchos países no hay educación sexual”.

 

 

 

Rezago en educación sexual

Para asegurar la educación integral en sexualidad y promoción de la salud reproductiva en los jóvenes, México firmó la declaración ministerial Prevenir con Educación en 2008 con el compromiso de establecer la prevención como eje principal para combatir el VIH y el SIDA.

Entre las metas se encuentra reducir en 75 por ciento la brecha en el número de escuelas (a cargo de la SEP, en el caso de México) que no institucionalizaban la educación integral en sexualidad. También, disminuir en 50 por ciento el número de jóvenes que carecían de cobertura de servicios de salud para atender sus necesidades sexuales y reproductivas.

En materia de educación sexual, los programas implementados en el país eran insuficientes en 2015 porque la currícula de las escuelas mexicanas difundía información sobre reproducción y VIH, pero omitían hablar sobre los conceptos de género y placer, reportó un estudio hecho por la Coalición Mesoamericana para la Educación Integral en Sexualidad, que evaluó a 17 países que habían firmado la declaración ministerial.

Las adolescentes menores de 15 años que no se informaron sobre el cuidado que debían tener al sostener una relación sexual quedaron embarazadas en las primeras cuatro relaciones después de haber iniciado el noviazgo, indicó el doctor Édgar Cuauhtémoc Díaz Franco, a través de un comunicado, en el marco de la 33a Reunión Anual del Instituto Nacional de Perinatología.

En el estudio ‘Del noviazgo al embarazo adolescente: Conductas de riesgo’, presentado por Díaz Franco y realizado a cerca de 235 pacientes, mostró que las jóvenes recibieron poca información en las escuelas y en el hogar sobre el embarazo.

El análisis reveló que 44 por ciento se embarazó después de cuatro relaciones sexuales o menos y 57 por ciento lo hizo luego de cinco o más relaciones; la mayoría fue con la misma pareja sexual.

Sobre el inicio de la vida sexual en la adolescencia, cerca de 149 mujeres expresaron haberse protegido en su primera relación. De esta cifra, alrededor de 89 lo hizo con un preservativo, lo que representó al 60 por ciento del total de personas evaluadas.

Las jóvenes que tienen relaciones sexuales antes de los 15 años, o en los primeros meses del noviazgo sin protección, por lo general se enteran de que están embarazadas hasta el segundo o tercer trimestre de gestación y no son pareja sentimental del padre del bebé; detalló Díaz Franco.

“Todas los jóvenes un día tendrán que tomar decisiones sobre su salud sexual y reproductiva (SSR) y necesitan información veraz, oportuna y basada en derechos humanos. Para muchos jóvenes en América Latina, estas decisiones se toman sin información adecuada sobre cómo protegerse de infecciones de transmisión sexual (ITS), VIH o embarazos no deseados”, menciona un informe realizado por la OMS, el FPNU, UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud.

 

La prevención

En México, se creó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (Enapea) con el objetivo de reducir en 50 por ciento la tasa de fecundidad de las adolescentes de entre 15 a 19 años para 2030, además de erradicar el embarazo en niñas de 14 años o menos.

Entre las líneas de acción que delimitó el programa hace tres años está la coordinación entre los tres niveles de Gobierno para que los jóvenes finalicen la educación obligatoria; esto incluye, por ejemplo, ampliar cobertura y monto de becas para adolescentes hasta la preparatoria en el Programa Nacional de Becas de la SEP y del Programa de Inclusión Social Prospera.

Otro lineamiento fue generar oportunidades laborales para esta población acorde a la edad; entre las acciones puestas aquí, se estableció la ampliación y promoción de los sistemas duales de estudio y trabajo para preparatorias y carreras técnicas.

Igualmente, se acordó asegurar la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, con la eliminación de barreras legales, institucionales y culturales. Varias organizaciones no gubernamentales, expertas en materia de salud, estiman que se necesitarían aproximadamente 400 pesos por persona para conseguir que los jóvenes tengan acceso a los anticonceptivos modernos; este costo es anual e incluye la capacitación y supervisión de los prestadores del servicio de salud, materiales necesarios y actividades de información.

“A dos años de haber arrancado la implementación de la Enapea, no se puede hablar de cifras que evidencien avances. Ciertamente, sin embargo, sí constituye un logro por sí mismo el reconocimiento de los derechos sexuales de adolescentes y jóvenes”, destaca la Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos Elige.

El embarazo en la adolescencia tiene un efecto profundo en la vida de las jóvenes; obstaculiza su desarrollo psicosocial, se asocia con resultados deficientes en materia de salud tanto para ellas como para sus hijos, repercute negativamente en sus oportunidades educativas y laborales, y contribuye a perpetuar los ciclos intergeneracionales de pobreza y mala salud; detalla el informe ‘Acelerar el progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe’.

 

 

Datos. Panorama en Querétaro

1.- Se reportaron 6 mil 153 nacimientos hace dos años en el estado, en donde la mujer tenía entre 15 y 19 años de edad, de acuerdo con el Inegi.

2.-La Secretaría de Salud del Estado de Querétaro (Seseq) impartió talleres en cuatro municipios sobre prácticas sexuales responsables a mil 40 jóvenes el año pasado.

3.-En materia de prevención, varias dependencias (entre ellas, la Sejuve y el IMSS) atendieron a 20 mil jóvenes de preparatoria en ‘stands’ informativos en 2017.

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