Retos del empleo en el siglo XXI

Mientras evoluciona la forma de buscar trabajo y surgen nuevas carreras ligadas a la tecnología, el salario mínimo perdió su valor adquisitivo y se colocó en el nivel más bajo de los últimos 30 años

Axcel Luengas

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que, durante el último mes del año pasado, se crearon 113 mil 722 puestos formales de trabajo, dato que representa 36.5 por ciento más que el registrado en el mismo período de 2017 y durante los últimos 10 años.

Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que la tasa de desocupación entre octubre y diciembre de 2017 fue menor a la reportada en el mismo período de 2016, cuando fue de 3.5 por ciento. En el último trimestre de 2017, el indicador se situó en 3.3 por ciento de la población económicamente activa.

Las entidades que presentaron las tasas de desocupación más altas fueron Tabasco, con 6.9 por ciento; Ciudad de México y Querétaro, con 4.6 por ciento, y Baja California Sur, con 4.1 puntos porcentuales.

Por otro lado, las más bajas en este indicador fueron Guerrero, con 1.6 por ciento, y Oaxaca y Yucatán, con 1.7 por ciento.

En el caso de Querétaro, la entidad se colocó entre aquellas con las tasas de desempleo más altas en el reporte de Inegi; sin embargo, el indicador del IMSS también la colocó entre las primeras cinco entidades con mayor cantidad de empleos generados.

De acuerdo con las autoridades en materia de empleo en la entidad, esto se debe principalmente a la alta tasa migratoria que tiene la entidad.

Para el último mes de 2017, la tasa de desempleo promedio en México fue el cuarto más bajo entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); detrás de Islandia, Japón y República Checa.

Entre los retos que enfrenta el empleo están la evolución de las prácticas para buscarlo y el surgimiento de nuevas carreras y puestos, ligados a la tecnología, así como un ajuste al salario mínimo que permita hacer frente a la pérdida de su poder adquisitivo, que se sitúa en el nivel más bajo de los últimos 30 años.

Empleo en línea

De acuerdo con la Asociación de Internet, 43 por ciento de los internautas que buscan empleo posee una jerarquía laboral de mandos medios o altos.

Sin embargo, el rango de sus salarios se ubica entre 5 mil y 10 mil pesos. Ello se equipara con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, publicada por el Inegi, la cual revela que casi la mitad de la población ocupada del país gana dos salarios mínimos.

Los internautas que buscan trabajo apuestan por la portabilidad, pues los ‘smartphones’ representan 38 por ciento de las búsquedas, mientras que la ‘laptop’ fue utilizada por 34 por ciento de los candidatos.

Entre los factores que llevan a un internauta a aceptar un empleo se encuentra principalmente el contar con oportunidades de desarrollo profesional. 90 por ciento de ellos aseguró que esto es su primera opción.

En tanto que 81 por ciento consideró que el sueldo es otro de los factores más relevantes.

Entre 2016 y 2017, quienes buscaron empleo en línea se inclinaron 3 por ciento más veces por las prestaciones y el balance entre trabajo y la vida personal.

El tamaño de la empresa y sus programas de responsabilidad social fueron los factores en que mostraron menos interés.

Movilidad laboral

El tiempo de traslado es un factor que aparentemente no importa a los internautas que buscan empleo, ya que 73 por ciento está dispuesto a invertir más de 30 minutos en ello.

En el caso de Querétaro, de acuerdo con el Índice de Congestionamiento INRIX, los automovilistas invierten 11 por ciento de su día enfrascados en el congestionamiento vial que se presenta en el área metropolitana.

Este porcentaje aumenta hasta 13 puntos en su pico más alto.

Casi 80 por ciento de los internautas encuestados está dispuesto a mudarse de estado o país, de presentarse una posibilidad de obtener un nuevo empleo.

En naciones como Suecia, Finlandia o Estados Unidos, más de 20 por ciento de la fuerza laboral realiza ‘home office’, una modalidad que en México no es apoyada por las empresas y a la que los trabajadores nacionales no están acostumbrados. Uno por ciento de los internautas reconoció que preferiría trabajar desde la comodidad de su hogar, de acuerdo con el reporte.

Cómo buscan empleo

El segmento milenial, es decir, personas de hasta 35 años de edad, utiliza principalmente medios en línea para la búsqueda de empleo, mientras que la llamada generación X y los ‘baby boomers’ recurren a métodos tradicionales, como reclutadoras o recomendaciones.

Salario mínimo

En los últimos 30 años, el incremento oficial al salario mínimo fue de mil 137 por ciento, cifra que no se refleja en el poder adquisitivo de quienes lo reciben.

Entre 1987 y 2017, el salario diario pasó de 6.47 a 80.04 pesos.

Sin embargo, el precio de la canasta alimenticia recomendable (CAR) aumentó de 3.95 pesos a 245.34 pesos.

Es decir, ha tenido un incremento acumulado de 6 mil 111 por ciento, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y del Centro de Análisis Multidisciplinario, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por otro lado, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) calcula que el costo total de la canasta mínima alimentaria mensual es de mil 490 pesos con 86 centavos.

Entre el tercer trimestre de 2016 y el mismo período de 2017, el porcentaje de la población cuyos ingresos fueron menores al costo de la canasta alimentaria pasó de 40 a 41.8 por ciento, concepto que se conoce como ‘pobreza laboral’.

Mientras, la ‘línea de bienestar’, es decir, el valor monetario de una canasta alimentaria y no alimentaria de consumo básico también se contrajo.

En enero de 2018, este indicador se situó en 2 mil 989 pesos con 13 centavos en el ámbito urbano, 338 pesos por arriba del salario mínimo nacional.

El artículo 123 de la Constitución establece que el salario mínimo debería “ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural; y para proveer la educación obligatoria de los hijos”. No se logra.

En 30 años, el poder adquisitivo del salario mínimo cayó 180 por ciento; es decir, se sitúa poco más de 80 por ciento por debajo de la línea mínima.

En 1987, los mexicanos necesitaban trabajar cuatro horas con 53 minutos para comprar la canasta mínima recomendable; para 2006, esta cifra se incrementó hasta 13 horas con 17 minutos.

En octubre pasado se necesitaron 24 horas con 31 minutos para obtener los recursos suficientes para comprar la CAR.

Al 21 de diciembre de 2017, el salario mínimo en México fue de 88.36 pesos. En comparación, en Estados Unidos el salario mínimo es el equivalente a 32 mil 800 pesos mexicanos. En Canadá, 38 mil 400 pesos.

Esto da sentido a las recientes declaraciones del primer ministro canadiense sobre aumentar el salario mínimo nacional.

Con el salario mínimo nacional es posible comprar 5.3 litros de gasolina, mientras que con el equivalente de Estados Unidos y Canadá alcanza para adquirir 70 y 67 litros, respectivamente.

Salud

La fracción II del artículo 123 de la Constitución postula que “la duración de la jornada máxima de trabajo será de ocho horas”. También señala que, por cada seis días de trabajo, el empleado deberá disfrutar “de un día de descanso, cuando menos”.

Sin embargo, con el poder adquisitivo en picada, muchos trabajadores destinan más tiempo que lo establecido en la ley o buscan un segundo empleo, a fin de cubrir sus gastos.

Una persona que labora 11 horas por día es dos veces más propensa a padecer depresión, de acuerdo con Rodolfo Nava Hernández, investigador de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Si trabaja durante 55 horas semanales o más, tiene 33 por ciento más probabilidades de sufrir un infarto.

No obstante, de acuerdo con datos de la OCDE, los mexicanos se emplean en un país que está entre los cinco que más horas al año destinan a ganarse el sustento, con un promedio de 2 mil 255.

Esto representa 43 horas cada semana.

Por ejemplo, los alemanes trabajan alrededor de mil 363 horas al año.

Según Nava Hernández, la legislación laboral mexicana es de las más atrasadas del mundo. Establece un mínimo promedio de 48 horas semanales como jornada laboral, mientras que en otros países la media es de 40.

En México tampoco se reconoce como enfermedades laborales aquellas que se derivan del estrés, “pese a que hay muchos estudios al respecto”.

Recientemente, sindicatos alemanes acordaron jornadas laborales voluntarias de 28 horas. Se trata de una de las economías más sólidas de Europa y que se mantuvo estable durante las crisis financieras que se vivieron a principios del siglo.

Esto tiene que ver con la productividad, rubro en el que México es el país peor evaluado entre los miembros de la OCDE.

Mientras, el promedio es de 50 puntos, en una escala de 100, México tiene 20.

En el extremo opuesto está Luxemburgo, que posee la mejor productividad laboral, con 95.

En un mundo cada vez más globalizado y con un tratado comercial en negociación, el tema del salario mínimo parece urgente, pero quizá es más relevante cuidar el empleo y buscar siempre hacerlo mejor posible.

 

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