Segunda vuelta, una opción para el futuro

Desde 2012 presentaron 14 iniciativas para establecer el mecanismo de “segunda vuelta electoral” en México

Carlos Perrusquía

En las elecciones presidenciales de 2012, la participación ciudadana fue de 63.08 por ciento, lo que en su momento representó más de 77 millones de personas en la lista nominal de electores, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional Electoral (INE).

El voto de los mexicanos en ese año se distribuyó entre siete partidos políticos: 32.62 por ciento para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), 25.39 para el Partido Acción Nacional (PAN) y una suma total de 39.49 por ciento para el resto (Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo, Nueva Alianza, Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano), según datos del organismo electoral.

Con 19 millones de votos aproximadamente, se declaró ganador a Enrique Peña Nieto conforme al principio de mayoría relativa, establecido en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, que dicta que el vencedor es quien reúne la mayor cantidad de sufragios posibles.

A pesar de que el candidato del PRI inició un Gobierno legítimo, 31 millones de personas no votaron por él, lo que representa 60 por ciento del sufragio total.

De la lista nominal, 60 millones no lo eligieron presidente.

En México, desde 1997 “en las elecciones presidenciales ningún candidato obtenido más de 50 por ciento de la votación”, destaca el documento ‘En contexto: Segunda vuelta electoral del titular del Poder Ejecutivo’, del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP).

Una herramienta para legitimar

La segunda vuelta electoral consiste en realizar una nueva jornada electoral en caso de que ningún candidato obtenga más de 50 por ciento de los votos totales de la primera ronda, dicta el documento ‘Segunda vuelta: implicaciones de una posible implementación en México’, del Instituto Belisario Domínguez.

Desde 2012, en México fueron presentadas 14 iniciativas para incluir una segunda vuelta electoral, con el objetivo de fortalecer el mandato presidencial; sin embargo, nueve fueron desechadas y el resto, turnadas a comisión, de acuerdo con el Sistema de Información Legislativa (SIL), del Congreso de la Unión.

En América Latina, ocho países utilizan este método, aunque existen diferentes variaciones; el más popular es utilizar la mayoría absoluta como filtro para organizar o no la segunda ronda de elecciones.

De 2000 a la fecha, Brasil es la nación sudamericana que más veces ha aplicado este mecanismo en la región (ver Tabla 1).

En el caso brasileño, 7Da Silva no obtuvo la mayoría absoluta en la primera ronda, a pesar de contar con gran popularidad entre la gente. 

Una segunda votación se convirtió en la oportunidad para obtener más de 50 por ciento de los sufragios, destaca el análisis ‘La segunda vuelta electoral en el contexto de los sistemas presidenciales latinoamericanos’, del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques (CEIGB), órgano de investigación del Senado.

“Las normas a partir de las que se instrumenta la segunda vuelta también se convierten en un elemento determinante en su operación”, puntualiza la investigación referida.

Respecto al comportamiento electoral, en el país sudamericano  no se ha presentado una diferencia significativa entre la primera y segunda ronda, pues en la variación en los períodos electorales de 2002 a 2014, el abstencionismo tuvo un promedio aproximado de 1.2 por ciento, de acuerdo con cifras del CEIGB.

“La segunda vuelta ‘per se’ no reduce ni incrementa la abstención, tampoco su instrumentación lleva a una mayor o menor fragmentación del voto”, destaca el centro de estudios.

Implicaciones en México

Las elecciones de 2012 tuvieron un costo superior a 40 mil millones de pesos, según un estudio de la organización México Evalúa; con dicha cantidad es posible reconstruir las ciudades afectadas por los sismos de septiembre del año pasado.

Etapas de preparación.
Etapas de preparación.

Para el desarrollo de la jornada electoral de hace seis años, se destinaron más de 2 mil millones de pesos. Entre los distintos insumos están la contratación de supervisores y observadores, actas y almacenamiento de materiales.

La impresión de boletas costó cerca de 55 millones de pesos, de acuerdo con cifras del INE.

Además de los gastos que representan los materiales electorales, recursos logísticos y económicos, se debe tomar en cuenta el período de fiscalización, para el cual el organismo electoral cuenta con aproximadamente 37 días. En 2012, se destinaron más de 20 millones de pesos para revisar los informes de campaña, según el INE.

Otros elementos por tomar en cuenta durante una segunda vuelta electoral en México son el plazo para declarar la validez de la primera ronda y transitar hacia una segunda, nuevos plazos para la fiscalización, presupuesto destinado a partidos y tiempos en radio y televisión; de acuerdo con el documento ‘Segunda vuelta: implicaciones de una posible implementación en México’, del Instituto Belisario Domínguez.

“Es menester enfatizar que el sistema electoral mexicano es mucho más complejo que otros países con segunda vuelta en elecciones presidenciales en cuanto a procesos de fiscalización, organización, reglamentación, procesos jurisdiccionales y calidad de los materiales para la jornada electoral”, según el informe del órgano del Senado.

 

También podría gustarte
Comentarios
Cargando