El México del mañana

La producción del futuro exige atender temas como capital humano, marco institucional y transparencia, alerta el Foro Económico Mundial

Octavio Cárdenas

La cuarta revolución industrial y las tecnologías emergentes –como internet de las cosas, inteligencia artificial, robótica y fabricación aditiva– estimulan el desarrollo de nuevas técnicas de producción y modelos de negocios que transformarán fundamentalmente las industrias del futuro, advierte el reporte ‘Readiness for the Future of Production Report 2018’, realizado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

“Tanto la velocidad como el alcance del cambio tecnológico, combinados con la aparición de otras tendencias, agregan una capa de complejidad a la ya difícil tarea de desarrollar e implementar estrategias industriales que promuevan la productividad y el crecimiento inclusivo”, alerta el WEF en el reporte.

Ante esta situación, el documento recomienda a las naciones decidir cómo responder mejor en este nuevo paradigma de producción, en relación con sus estrategias nacionales y su ambición de aprovechar la producción como una capacidad nacional.

“Esto requiere que los países comprendan primero los factores y condiciones que tienen el mayor impacto en la transformación de sus sistemas de producción, y luego evalúen su preparación para el futuro. Posteriormente, los Gobiernos, junto con la industria, el mundo académico y la sociedad civil, pueden tomar medidas políticas adecuadas para cerrar las brechas potenciales relacionadas con su preparación para el futuro de la producción”.

Retos nacionales

Respecto a México, el reporte del WEF destaca que la nación cuenta con el duodécimo mayor sector manufacturero del mundo, lo que la coloca en el lugar 24 del Índice de Complejidad Económica.

“La productividad manufacturera en México varía drásticamente según los sectores, las geografías y el tamaño de la empresa. Hay margen de mejora para varios impulsores de la producción, sobre todo tecnología e innovación, capital humano y marco institucional”, dicta el ‘Readiness for the Future of Production Report 2018’.

El reporte del WEF resalta que la nación necesita una plataforma tecnológica más sólida para impulsar la conectividad, mientras que una mayor actividad industrial y de investigación pueden estimular la innovación.

“El capital humano es uno de los desafíos más acuciantes de México, ya que el currículo educativo debe adaptarse para desarrollar habilidades futuras y la fuerza de trabajo actual necesita ser entrenada en habilidades que serán críticas para la producción del futuro”.

En cuanto a la transparencia, la eficacia y la rendición de cuentas de las instituciones, el WEF señala que aumentar estrategias que permitan su cumplimiento será el motor que facilite una mejor preparación a estos nuevos modelos de producción.

“Las inversiones en la infraestructura de México, el apoyo específico para las pymes para promover su integración a las cadenas de valor mundiales y los esquemas de colaboración multisectoriales, también deberían ser una prioridad”, según el reporte presentado a inicios de año.

El Foro Económico Mundial reconoce que el país es uno de los principales destinos de las inversiones totalmente nuevas, por lo que recomienda aprovechar sus vínculos globales para facilitar la transferencia de conocimiento y tecnología.

Desafíos globales

Para el WEF, la transformación global de los sistemas de fabricación será un desafío, y la producción en el futuro podría polarizarse cada vez más en un mundo que avanza a dos velocidades.

“De los 100 países y economías incluidos en la evaluación, solo 25 países son naciones líderes o están en las mejores condiciones para beneficiarse de la naturaleza cambiante de la producción”, explica el WEF.

Estos 25 países, señala, representan más de 75 por ciento del valor agregado manufacturero mundial y están bien posicionados para aumentar su participación en el futuro.

Aproximadamente 70 por ciento de las ventas de robots se registran en China, Corea, Alemania, Japón y Estados Unidos.

Estas tres últimas naciones dominan el segmento de robots industriales de alto valor, mientras que China es el mercado de mayor crecimiento.

Por otra parte, aproximadamente 90 por ciento de los países de América Latina, Medio Oriente, África, Europa y Asia son clasificados como países nacientes, es decir, están en el grupo menos preparado para la producción del futuro, según el reporte.

“Estamos en el comienzo del camino de la transformación, y ningún país ha llegado a la frontera de la preparación, y mucho menos ha aprovechado todo el potencial de la cuarta revolución industrial en la producción. Comparado con el puntaje ideal de 10, Japón tiene la más alta calificación en Estructura de Producción, 8.99 puntos, y Estados Unidos, el puntaje de Pilotos de Producción ponderado más fuerte, entre los seis principales, con 8.16 puntos”.

Los países considerados como líderes –China, Alemania, Japón, Corea, Singapur y Estados Unidos– todavía están en las primeras etapas de la transformación.

“Incluso los países más avanzados y complejos no son fuertes en cada parte de su país, ya que las diferentes subregiones tienen diferentes niveles de preparación”, señala el WEF.

 

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