“Micrós”, símbolo de la literatura mexicana del siglo XIX

Ángel de Campo, conocido como “Micrós”,fue uno de los grandes autores mexicanos del siglo XIX y tiene una presencia constante en el periodismo

Ángel de Campo, “Micrós”, no es un hombre de letras aislado, sino un autor emblemático de un momento literario trascendente para la evolución de las letras mexicanas en su paso del siglo XIX al XX “por eso concita a una revisión de su obra a 150 años de su nacimiento”, aseveró el novelista, crítico literario, ensayista, escritor, editor y traductor Geney Beltrán Félix.

Entrevistado por Notimex en el 150 aniversario del natalicio del autor, Beltrán Félix mencionó que la particularidad de Ángel del Campo, uno de los grandes autores mexicanos del siglo XIX, es que tiene presencia constante en el periodismo. En esa tribuna, desde la crónica y el artículo, él realizó una revisión de las injusticias del ambiente urbano tan desigual en la Ciudad de México.

La experiencia vital de Angel del Campo fue la de alguien que trabajó muy duro para sobrevivir, y por eso encontró en el periodismo la tribuna para dar a conocer su escritura y talento.

El perfil crítico que tiene su obra se manifiesta en los volúmenes “Ocios y apuntes” (1890), “Cosas vistas” (1894) y “Cartones” (1897), que primero fueron artículos periodísticos.

También, agregó el entrevistado, en su novela “La Rumba” que primero escribió para el periódico El Imparcial por entregas entre 1890 y 1891.

“Esa es una pieza novelística afincada en el realismo costumbrista que deja muestra de la tradición narrativa mexicana del siglo XIX que se entroncaría con obras y autores de esa época como “El Pensador Mexicano”, libro de José Joaquín Fernández de Lizardi.

“Esa narrativa mexicana del siglo XIX dejó herencia de la que se benefició Ángel de Campo, en la enseñanza que le dejó su maestro Ignacio Manuel Altamirano, uno de los principales impulsores de la expresión literaria en México en el siglo XIX. Tradición literaria realista y crítica en la que De Campo se inserta y comparte con otros autores de su generación como Federico Gamboa y José Tomás de Cuellar“, anotó.

“Esas características de de Campo lo hacen un autor necesario para conocer los esfuerzos de la literatura mexicana del siglo XIX por participar en la discusión crítica sobre los problemas de la sociedad y, al mismo tiempo, observamos el destino de un autor que al desarrollar buena parte de su obra en el periodismo es precursor de ese ejercicio que autores mexicanos del siglo XX continuaron al desarrollar una carrera literaria en las páginas de la prensa, como el indispensable Carlos Monsiváis”.

Beltrán Félix, actual coordinador Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), mencionó que el 9 de julio Ángel de Campo habría cumplido 150 años y, con ese motivo, la dependencia a su cargo preparó dos actividades.

Una tiene que ver con una visita literaria que se realizó el domingo pasado a las 10:00 horas, en la que se recorrieron espacios relacionados con la narrativa de ese autor.

La segunda, esta noche, fue una mesa de reflexión en la que participaron tres especialistas en la obra de Ángel de Campo quien bajo el seudónimo “Micrós” usó la ironía para caracterizar la transformación del arte en producto de consumo por un público burgués.

Su obra mezcla la estética romántica, realista, naturalista y modernista, coincidieron en el acto Dulce María Adame, Rafael Olea Franco y Blanca Estela Treviño.

El realismo y la melancolía son dos elementos a los que “Micrós” recurrió en sus relatos y poemas, así como a la Ciudad de México, escenario principal de las crónicas en las que retrató la miseria y la injusticia.

Para Adame, maestra en Letras Mexicanas, es fundamental restituir el trabajo de los escritores del siglo XIX mexicano en la formación literaria del público general.

Notimex

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