Rusia como espejo

Rusia como espejo
Putin, líder de Rusia desde 1999, ganó cada una de sus elecciones con un simple discurso: nacionalismo, diferenciar entre rusos buenos y malos, y definiendo a la oposición como traidores a la patria. El zar ruso es el gran estandarte de la paulatina substitución de las democracias liberales por estados autoritario. Putin confunde a Rusia consigo mismo. ¿Esto les recuerda a algún candidato mexicano?

Paralelismos
Existen paralelismos entre Putin y AMLO. Ambos ambicionan ocupar el poder para convertirse en zares y caudillos. A los dos les gusta que el estado esté presente en el día a día de sus ciudadanos, que estos se sientan controlados. No creen en la libertad individual ni en el libre mercado.

Más similitudes
Rusia es una falsa democracia donde lo único que queda en pie es poder votar. Vive bajo la opresión de un estado vigilante, donde todo se fía a la capacidad de un ser todo poderoso. Su economía depende absolutamente de petróleo y de vender gas a Europa. Tiene un sector empresarial poco competitivo donde la gran transformación fue cambiar a los viejos oligarcas por nuevos que obedecen los dictados de Putin.

Malestar social
Putin y AMLO son hijos de antiguos regímenes. El primero fue espía en la vieja URSS y López Obrador representa mejor que nadie la regresión al viejo PRI: El regreso a un estado grande y controlador donde hay un único líder; el presidente, y donde los ciudadanos están dispuestos a renunciar a derechos a cambio de recibir paternalismo estatal. Además, ambos líderes capitalizan el evidente malestar social de sus países producto de años de malos gobiernos y decadencia económica.

Una diferencia
Pero también hay una gran diferencia. Putin quiere una Rusia poderosa en el plano internacional. Desde su despacho, en la Plaza Roja, observa e influye en el mundo. Mientras, Andrés Manuel quiere un México ensimismado, melancólico y cerrado. No le interesa lo que suceda más allá de nuestras fronteras. No quiere a una nación protagonista; quiere a México solo para él.

Regreso al pasado
Votar por AMLO conllevará caminar hacia un régimen autoritario donde los ciudadanos cambien libertad por paternalismo. Nadie podrá negar que México necesita y demanda no continuar por el mismo rumbo. Pero las propuestas de López Obrador no traerán un nuevo futuro, más bien todo lo contrario, será el rescate de la dictadura perfecta de la que hablaba Vargas Llosa. Estamos en 2018 y el viejo dinosaurio sigue aquí, pero ahora habita la piel de Morena.

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