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Los Manuscritos del Fraile

Domingo, junio 23, 2013
Los Manuscritos del Fraile

La tormenta tropical “Barry” que azota estas tierras de la Nueva España –hoy llamada México- ha dejado afectaciones en el centro del territorio de este hermoso país. Nublados, fuertes vientos, lluvias y abruptas corrientes, ha dejado este fenómeno natural que nos ha mandado la sabia naturaleza.

En medio de la tremolina natural otra similar se ha gestado desde la capital mexicana –de carácter eminentemente político- que ha afectado los acuerdos y coincidencias pactadas por habitantes en Querétaro agrupados en una fraternidad denominada de acción nacional.

Os juro que he visto cómo ha sido controlado el pleito que por varios meses y años han sostenido en su interior diversos núcleos, similares a cofradías.

Y aún cuando en semanas anteriores y en torno a una mesa los principales de cada uno de ellos, se reunieron para compartir el pan y la sal y para llegar a salomónico pacto, estos ventarrones provenientes, decimos, del Distrito Federal, amenazan con descomponer lo ya arreglado.

Por eso mismo es en extremo dificultoso poder predecir ahora lo que en días anteriores era factible: quiénes de sus principales mancebos y doncellas pudieran ocuparse de competir por los cargos de elección popular que estarán en juego en el año 2015.

No sabemos ya si la candidatura a gobernador del estado podría recaer en un mancebo de nombre Francisco (en honor, entendemos a San Francisco de Asís) o en Ricardo (nombre ilustre del rey inglés, llamado corazón de león). Todo dependerá de la dirección de los vientos, ya sean del sur o del norte, del pacífico o del golfo. Por ahora son tormentas tropicales, en breve podrían ser huracanes y tornados. Así pues, los albiazules enfrentan un entuerto que en otros tiempos no tan lejanos habían resuelto con sapiencia y cordialidad.

Sea pues que seguiremos puntual estos eventos de cambios climáticos para que la historia no los abandone.

Andanzas por El Marqués y Tequisquiapan

Viajé, pues, tierra adentro del territorio queretano. Y heme aquí que pisé y disfruté un par de localidades más. Una, El Marqués (nombre que se debe, entiendo, al benefactor de Querétaro, el marqués de la Villa del Villar y del Águila), y la otra, Tequisquiapan, población fundada en el año de la gracia del señor de 1551.

En la primera de ellas topé con una severa disputa por girones de tierra que me han asegurado, son reclamados hasta por tres agrupaciones de ciudadanos. Una de ellas –noté con claridad- liderada por un hidalgo quien responde al nombre de Pablo Héctor González Loyola Pérez, vinculado políticamente con el llamado partido del sol azteca.

En Tequis –como los lugareños se refieren a su tierra- hay una disputa igualmente por tierras que nadie con claridad sabe a quién pertenecen, en la que se encuentra involucrada Doña Alicia Colchado Ariza, de quien se dice, lidera las huestes conglomeradas en el Partido del Trabajo.

Nos es que quiera meter jiribilla en estas cosas que son propias de los involucrados y que, en consecuencia, no me atañen, pero es mejor escribir (y compartir) lo que con mis ojos percibo, antes de que surjan versiones de que esto no fue real o no sucedió.

La compostura de estos entuertos, dista mucho uno de otro. En El Marqués, el encargado de gobernar, Enrique Vega Carriles, se ha hecho ojo de hormiga y nada se sabe de su paradero; en Tequis, la administración gubernamental ha planteado una salida que parece viable.

No entiendo aún –confieso- tanta discrepancia en el ejercicio del poder.

La batalla de los pendones

En mis andares, he llegado a observar que hay en esta provincia seis poderosos caballeros que hasta la última elección contaban con el monopolio real sobre cualquier cargo de elección popular, tanto si la votación se realizara de manera directa o de manera indirecta.

Resulta que estos nobles, llamados presidentes de partidos políticos, han estado en guerra entre ellos (salvo algunas alianzas ocasionales) para conseguir el mayor número posible de cargos y presupuestos públicos. Recientemente, sin embargo, en un cónclave realizado en el Instituto Electoral de Querétaro (IEQ), las partes beligerantes unieron fuerzas para oponerse al cobro de algo así como 357 mil pesos, que juntos adeudaban por no haber retirado sus pendones y anuncios electorales luego de la justa comicial del 2012.

Muy sapientes, los presidentes de estos partidos tratan de hacer valer la ‘puerta de emergencia’ que sus vasallos -los diputados- dejaron para que en caso de ser multados pudieran escapar al cobro.

Aunque en el 2006 se creó la norma en Querétaro para multar a los partidos políticos que no retiraran su propaganda, los escribas de las leyes no crearon el procedimiento por medio del cual se restara el monto gastado por los municipios en esa limpieza, por lo que los representantes partidistas confiaron en que nunca tendrían que pagar pues en el 2009 y en el 2012 no se les aplicó multa alguna a pesar de que ‘olvidaron’ buena parte del material con el que libraron sus batallas electorales.

A diferencia de los años idos, este año el IEQ preguntó a cada una de las 18 municipalidades de la comarca, a cuánto ascendían los gastos por el retiro de los estandartes electorales. Cinco de ellos, especialmente el que toma su nombre de la figura de El Marqués de la Villa de Villar de Águila, optaron por mandar sus facturas. Los señores de los partidos argumentan un atropello legal y una imposibilidad jurídica para cobrar, olvidando el pacto de caballeros que –me recuerdan- firmaron los representantes de estos partidos en alguna añeja sesión del árbitro electoral.

Me pregunto ¿Qué harían las fuerzas políticas si se les prohibiera colocar cualquier tipo de propaganda, dado que después no se hacen responsables de quitarla? Tal vez tendrían que hacer como en mi lugar de origen, donde se propagaban las ideas por medio de largas pláticas, caminatas y contacto con los fieles.

Lo que el viento no se llevó…

Me llama la atención que algunas de las nuevas administraciones municipales tuvieron la responsabilidad de cobrar el costo de la limpieza de la propaganda electoral incluso a los partidos de los que emanaron, mientras que en otras parece existir lo que en mi lugar de origen llaman ‘ceguera de taller’, pues las administraciones se hicieron de la vista gorda cuando se trató de sancionar a sus propios partidos políticos.

El hecho real es que ninguno de los combatientes electorales ha querido cubrir su deuda.

Por el ejemplo en el municipio de El Marqués, el PAN se niega a pagar 105 mil pesos por haber retirado su propaganda, mientras que el PRI no quiere desembolsar 47 mil 152 pesos.

En Huimilpan, municipio que lleva un sello blanquiazul, le pasa una factura de 440 pesos al PAN, 270 pesos al PRI, 220 pesos al PRD, 290 pesos al Partido Verde, 130 pesos a Nueva Alianza y ¡sorpresa! 6 mil 820 pesos a Movimiento Ciudadano pues parece que en este fértil municipio los naranjas estuvieron muy activos pero luego se olvidaron de retirar su propaganda.

Similar situación se reproduce en tres municipalidades más.

El cómo se calculó la factura en cada municipio es un tema de que tendré a bien explicar en otro manuscrito.

Quiero, sin embargo, reproducir aquí, letra por letra, lo que la ordenanza legal establece al respecto.

“Los partidos políticos y las coaliciones –leo en esa ley- retirarán toda su propaganda electoral a más tardar treinta días naturales después de celebradas las elecciones (y) en caso de no hacerlo, las autoridades municipales procederán a su retiro, reintegrando el gasto generado con cargo al financiamiento público del partido político correspondiente”.

Las letras son muy claras tanto aquí como al otro lado del Atlántico. Los seis caballeros deben cumplir a pesar de que hagan cuanta maniobra jurídica y política esté en sus manos para evitarlo.

En la ley está escrito.

Mujeres de vida política

Hay otras historias que he conocido y que me llevan a la reflexión. En nuestro querido Querétaro, los partidos políticos se han visto forzados a postular mujeres a cargos de elección popular. Lo han hecho a regañadientes, obligados por la ley y no porque crean en su capacidad o inteligencia.

El mandato jurídico establece que de todos los candidatos, ningún género debe ocupar más de 60 por ciento. A esta regla se ha dado en llamar ‘cuota de género’.

Así, en la lista de candidatos a diputados plurinominales de todos los partidos, entre los tres primeros lugares debe ir una mujer. Y como los aspirantes a representar al vulgo por esta vía no están en obligación de hacer campaña, la gente misma asegura que son posiciones regaladas.

Y así, de regalo llegan también estas bellas doncellas.

Todo esto viene a colación por que la semana recién concluida, la legisladora por la vía plurinominal, Eunice Arias, afirmó que si quitaran estas diputaciones, las mujeres ya no tendrían otra oportunidad de ocupar uno de estos tan codiciados cargos.

La reflexión viene a mi mente pues capto en este pronunciamiento una debilidad pública y una baja estima hacia el género femenino de parte de nuestra dama Eunice. Entiendo que prefiere que las mujeres accedan al congreso por esta vía en lugar de disputar, palmo a palmo, con sapiencia, astucia, percepción aguda y delicadeza –atributos todos, propios de la mujer- esas posiciones a los varones.

Ciertamente es que en la actual legislatura local, solamente dos de los 25 lugares son ocupados por damas. Ambas ingresaron por la vía plurinominal o indirecta: la priista Eunice Arias Arias y la panista y también líder de su partido en el municipio capitalino, Beatriz Marmolejo.

Los textos que de historia he leído consignan que en una ocasión y a pesar de esta forma de pensar, las mujeres fueron mayoría en la representación parlamentaria queretana. Fue en la 56 representación aunque en realidad no fue porque hubieran ganado las contiendas comiciales; fue porque la mayoría de los hombres que ejercían la diputación, abandonaron ese lugar para buscar otro cargo, igualmente de representación popular.

Las suplentes, todas mujeres, accedieron a las curules vacías y legislaron por espacio de unos meses.

Sea pues lo consignado este domingo del verano del año dos mil trece.

Estado de ánimo

Por ahora termino con estos escritos dominicales, no sin antes comentar a vuestras mercedes que intenté encontrar en las adoquinadas calles de Querétaro a un buen samaritano experto en hierbas, pócimas y brebajes, que tuviera a bien atenderme de un padecimiento que arrastro desde que aquí llegué.

Mi suerte no fue positiva pues a ninguno encontré. Tuve pues que resignarme a ser atendido por un sanador denominado psiquiatra, quien me ha diagnosticado una curiosa enfermedad que lleva por nombre trastorno bipolar.

Os alerto, estimados lectores, que este padecimiento, según me ha sido advertido, provocará que, dependiendo del estado de ánimo que tenga al escribir estas crónicas, en ocasiones hablaré en pro de algún hecho, lugar o personaje, y en otras será todo lo contrario; incluso hasta pudiera emitir vituperios sin ton ni son.

Espero sea comprendida y tolerada mi situación pues claro tengo que no dejaré de escribir a pesar aún de incurrir en algún exabrupto.

@soyelfraile

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