Dilemas en Seguridad

 Columnista: Sergio L. Ibarra

 

Título: Dilemas Éticos

A VOTAR

“Yo no voy a votar, todo es una farsa”

“El IFE no sirve”

“De cualquier manera va a ganar Peña, ya la tenía ganada”

“¿Para qué votar? Van a hacer lo que quieran, ya se lo repartieron”

“Voy a invalidar mi voto, así van a ver lo que pienso como ciudadano”

 

Es probable que usted haya escuchado frases como estas y  más.

La jornada que vivirá nuestra Patria el 1 de Julio de 2012  pone a prueba la madurez cívica de la nación. Civismo tiene que ver con civilidad y civilidad con una sociedad humana que de manera libre y soberana ha elegido leyes o reglas con las cuales regirse y en consecuencia éstas deben ser acatadas por todos los miembros de la sociedad. Votar es una obligación cívica. Es una obligaciones que tiene con la Ética, no con una cuestión judicial. Es decir, a un pueblo no se le persigue, no se le multa, no se le somete a un juicio y menos se le encarcela, por incumplir con esta obligación. Nuestra credencial de elector se ha convertido en el carnet de identidad oficial. Este primero de Julio es un día en el que hay que usarle para lo que fue creada.

Yo divido las generaciones en dos: los que somos antes del mouse y lo que son después del mouse. Ambas enfrentan, desde distintas conciencias, a una decisión clave. Quien reciba la Presidencia, recibe a México en una nueva etapa. Recibe a una sociedad más informada. A un México inmerso la interdependencia geopolítica, geoeconómica y de lo ahora ya debiese llamarse geo seguridad o meta seguridad. En los tres casos quiere decir que quien gobierne no puede cerrar los ojos e ignorar lo que esta sucediendo en el entorno de la nación, con todas las complejidades que ello tiene. Debe tener el liderazgo, la capacidad de unir y no de dividir a México y las agallas necesarias para conducir a México en las aguas turbulentas de la especulación financiera (tenemos al más grande especulador entre nosotros), del agotamiento definitivo del manto petrolero que ha dado de comer a la mafia de Pemex y ha mantenido una buena parte del gasto público desde los setentas hasta la fecha (no se trata de hacer 5 refinerías, se requieren otras tecnologías de extracción y capital) del desafío de siendo un país urgido de progreso lo seamos con un costo-país competitivo que atraiga inversión (no es tan simple de que al votar por el Señor Peña, como él lo dijo en el segundo debate, uno “gane más”) y de dar continuidad a la inevitable guerra contra la delincuencia organizada (con las FFAA, no con una inviable policía única).

Quienes son antes del mouse, como el que suscribe, vivimos épocas en donde el árbitro era al que ponía las reglas y a sus candidatos. El “dedazo” aunque parezca un cuento a los maouseros, no lo fue. Fue real. La matanza del 68 le valió al Señor Echeverría que el Señor Díaz lo designara, las consideraciones al nepotismo del Señor López, le valió la suya al Señor De la Madrid, por citar dos ejemplos. Fuimos testigos de cómo en medio de una brutal inflación, superior a los 3 dígitos anuales y devaluaciones permanentes que mermaron la capacidad de compra (de $12.5 por dólar en 1970 de viejos pesos a más $8,000 en 1999)  se concentraba la riqueza y en paralelo crecía el  empobrecimiento del 80% de las familias, no solo sin que quien gobernaba hiciera algo, sino estimulándolo, propiciando monopolios y oligopolios que aseguraron fortunas familiares como las de los Azcárraga en la TV o los Peralta con IUSA con los medidores de luz. Fuimos testigos del crecimiento exponencial de la deuda interna y externa hasta el desfalco de 1970 a 1994. En ese año, cuando llego la supuesta crisis del 94, las reservas de la nación eran cercanas a cero, luego de una balanza comercial negativa acumulada del 91 al 94 superior a los 70 mil millones de dólares. Hoy las reservas son más de  156 mil millones dólares. Fuimos testigos de cómo se llevo a cabo el “take over” de Telcel, sin que nadie pudiese reclamarlo.  Deseo subrayar que, para los que somos antes del mouse, es un enorme logro que hoy tengamos un arbitro que ya no es el PRI,  sino el IFE. Subrayar que hoy está a nuestro alcance elegir juntos quien se ocupe de gobernar.

Para los que son después del mouse, existe el riesgo de estar bajo un proceso de elección desmemoriado, tanto por los antecedentes de los actores y de los partidos políticos, como por las verdaderas raíces que le dieron vida a la democracia mexicana. La invitación que hacemos a los jóvenes es que reconozcan las raíces de por quien piensan votar, valoren sus propuestas, pero sobre todo el sustento ideológico.

Ambas generaciones estamos en el riesgo de ser víctimas del intento de condicionamiento del voto de dos de los candidatos a la presidencia. Para explicarlo refiero el siguiente ejemplo. Al igual que lo hecho por las marcas de cerveza que con una estrategia e inversión legítima y sostenida, durante muchos años asociaron al televidente la relación cerveza-futbol. Hoy ya no hace falta más publicidad, con saber que hay futbol, prácticamente en automático, se da el consumo de cerveza. El PRI y el PRD junto con sus candidatos le jugaron a esto los últimos 5 años uno, y el otro, los últimos 12, danzando ambos en la cornisa de haber violado la ley electoral. El efecto lo han logrado en una parte de la sociedad. Luego de miles de mensajes sumados durante varios años, al Señor Peña antes de empezar la contienda las “encuestas” ya lo marcaban ganador. Ha llegado el momento de votar y sin pensarlo la ecuación ha quedado: Vota = Vota por menganito. De ahí que haya compatriotas que consideren que es inútil votar. Es una pena.

No votar o invalidar el voto es una omisión. Es darle la espalda a la Patria y a quienes lucharon por la naciente democracia mexicana. Pese a todos sus defectos y limitaciones, es mucho, pero mucho mejor que lo que se tenía. Hoy existen unas reglas y hay que honrarlas: los candidatos emergen de los partidos. Evitemos que sea el abstencionismo el que gane. De cualquier forma alguien va ganar. Y al que se abstuvo ni quien lo pele. Este domingo hay que salir a VOTAR por nuestro querido México.

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